viernes, 28 de febrero de 2014

DON CANDIDO párroco de Guarnizo



 
Don Cándido seminarista de Corbán.




Ayer tuve la triste noticia de la muerte de DON CANDIDO, párroco de Guarnizo.
Fue un sacerdote muy querido, hombre muy carismático, toda una institución, que figurara en la memoria histórica de Guarnizo.
Personalmente le admiraba, siempre estaré agradecido por su atención y afecto conmigo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 21 de febrero de 2014

POSTAL DE ASTILLERO




(Propiedad de Ricardo Vega)







Bonita postal que he adquirido recientemente en el Extranjero y que se encuentra suscrita al dorso con el sello del Ayuntamiento de Astillero.
 
Se trata de la calle San José y en ella aparecen aparcados distintos vehículos, algunos con estas matriculas M-369510; S-50036 y S-47169.

Se me ha informado que el coche Morris matricula S-50036, era propiedad de Carlos Fernández Leguina vecino de Astillero.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 15 de febrero de 2014

1949 noviembre 20


Por estas fechas, se publicaban estas noticias de Astillero.












1949 noviembre 18


En estas fechas la Cultural de Guarnizo se enfrentó al J.R. de Santander, en los campos del Sardinero, perdiendo 4-3.
 
En la Cultural, jugaba por entonces El Cubano, quien fue durante muchos años jugador del Unión Club.












1949 noviembre 15


En estas fechas se publicaba los partidos del Campeonato Regional, entre ellos el encuentro del Unión Club y el Cayón.




















1949 noviembre 8


En el Campeonato Regional, el Santoña gana con facilidad al Unión Club (5-0)











1949 noviembre 6


Por estas fechas se publicaban estas noticias de Astillero, entre ellas los problemas del abastecimiento de agua.











1949 noviembre 5






Estos son los pronósticos de los encuentros del Campeonato Regional, destacando el partido entre el Santoña y el Unión Club.



 








1949 noviembre 2


En estas fechas se publicaba el encuentro entre el Unión Club y el Numancia, del Campeoanto Regional.














miércoles, 5 de febrero de 2014

UNION CLUB 28 de junio 1960




(foto cedida por Tomás)
 
Velarde, Tito Vega, Mendi, Ricardo Fernández, Lanza, Raba
Valverde, Tomás, Palazuelos, Guillermo, Santamaria y Campín
 
 
 

 
(foto cedida por Tomás)
 
 
 
 
En esta fecha se disputo la final de la Copa Cantabria en el Sardinero de Santander, entre el Unión Club de Astillero y el Barquereño de San Vicente de la Barquera.
Para llegar a la final, han tenido que eliminar a dos fuertes equipos como son el Santoña y la Naval.
El Unión Club se presentaba con la condición de ser campeón regional de primera categoría, título que le ha valido para conseguir el ascenso a tercera división.
Por su parte el Barquereño, reforzado para esta competición y con los meritos de haber realizado una gran campaña en el campeonato regional, será un enemigo muy difícil para los astillerenses.
Con una regular entrada se celebro el partido en los Campos del Sardinero, muchos partidarios de ambos clubs asistieron para presenciar este partido.
Fue una final clásica copera, los dos equipos pusieron un gran entusiasmo en la lucha, con buen futbol, que agradó a los espectadores.
A las seis y media de la tarde dio comienzo la final.
A los 22 minutos llega el primera tanto de la tarde, a la salida de un córner, despeja el central del Barquereño y su despeje es recogido por el medio volante de los astillerenses, Fernández, quien desde lejos, tira alto y colocado para marcar el primer tanto de su equipo, gol bien recibido por los partidarios del Astillero.
En la segunda parte comenzó el partido con las mismas características, dominio del Astillero y cerrada defensa del Barquereño.
A los cinco minutos, marcaba de nuevo el Unión Club su segundo gol por mediación de Campín, de un tiro por bajo y con la izquierda.
Con dos a cero, el Astillero se conforma con el resultado y es el Barquereño quien aprieta, pero sus delanteros no aciertan.
El partido transcurre con dominio de los de San Vicente quienes lanzaron ocho córners a su favor, por ninguno de los del Astillero.
El encuentro tomó un cariz feo y desagradable por las intemperancias de los jugadores de ambos equipos, produciéndose agresiones entre ellos.
A los 37 minutos de la segunda parte, el defensa izquierdo del Astillero hace una entrada fuerte, seguido de empujón, al defensa central del Barquereño, quien repele la agresión y el árbitro envió a la caseta al jugador del Barquereño.
Termino el encuentro con la victoria del Unión Club por 2-0.
El Unión Club con un buen primer tiempo, destacándose los medios y delanteros, han ganado esta final merecidamente.
Desde el inicio del juego se puso de manifiesto la superioridad técnica de los del Astillero, jugando la pelota con entendimiento perfecto en su forma de jugar, tanto en la defensa como en el ataque.
La línea de medios del Unión Club se adueño del centro del terreno y por ello la delantera astillerense ofrecían siempre un mayor peligro.
Bien también el Barquereño, con un segundo tiempo lleno de codicia y a ratos de buen juego, pero careciendo su delantera de remate.
Al finalizar el partido, el capitán del Unión Club, Lanza, subió a la tribuna presidencial, donde el vicepresidente de la Federación Cántabra de Futbol, señor Obregón, hizo entrega de la copa al capital del Astillero, entre los aplausos de los espectadores.
A las ordenes del señor Báez, árbitro del encuentro, que hizo un arbitraje aceptable, los equipos presentaron las siguientes alineaciones:
Unión Club: Raba; Tito Vega, Santamaria, Valverde; Palazuelos, Fernández; Tomás, Velarde, Lanza, Guillermo y Campín. Entrenador, Mendi.
Barquereño: Asturias: Roberto, Tomás, Palacios; Solares, Costales; Fifi, Daniel, Aja, Chucho y Herrero.
Por los astillerenses, destacaron la actuación de Valverde, Fernández, Guillermo y Campín y por el Barquereño, Tomás, Solares y Chucho.
Por estas fechas aún seguía de socio del Unión Club, pero no pude acudir a Santander a presenciar el encuentro.
Si recuerdo con admiración a estos jugadores, como Tito Vega (familiar y persona muy querida en Astillero); Valverde (estos días le he recordado esta final); Palazuelos (de Astillero); Ricardo Fernández (de Liaño); Tomás (de Pontejos); Lanza (uno de los jugadores más destacado del futbol cántabro); Guillermo (fue empleado del Banco Santander y casado en Astillero); Santamaria (de Nueva Montaña); Raba (que gran portero); Campín (buen amigo) y Velarde (no le tengo identificado)
 
 
 

sábado, 1 de febrero de 2014

OKEANIA




(Colección de J.M. Blanquez)
 
 
 
Mi amigo Enrique Curto, un autentico astillerense con residencia hoy en Santander, deseaba y me pidio publicar un hecho histórico ocurrido en Astillero en el año 1971.
Fue el 29 de abril, a las dos y diez de la tarde y a bordo del tanque de bandera liberiana "Okeania" surto en El Astillero, se produjo una fortísima explosión. La detonación fue de tal magnitud que pudo oírse perfectamente en toda la ciudad de Santander, donde causó el lógico temor de haberse producido una gran tragedia.
Por fortuna y aunque hubo de lamentar la muerte de dos jóvenes obreros, el suceso no ha revestido la tremenda gravedad temida desde un principio, aparte de los dos fallecidos, de otras diecisiete personas heridas no revestían caracteres de excesivo peligro.
El Okeania llego a los astilleros Astander para su reparación, el día 18. En el momento de producirse el accidente el Okeania, recibía las últimas atenciones amarrado a un pantalán en el extremo sudeste de la factoría, suponiéndose que a su bordo había además de una treintena de tripulantes, otros tantos operarios de Astander y empresas colaboradoras. Aunque no se pudo afirmar, parece ser que en la sala de bombas de achique del petrolero se trabajaba con un aparatos de soldadura. Bien por una acumulación de gases en un lugar indeterminado de la propia sala o por una fisura existente en el mamparo que la separa de los tanques, surgió lo imprevisto, en forma de una horrísona explosión que lanzó por los aires a varias personas.
Un operario de la empresa IMI (Instalaciones y Montajes Industriales), fue a caer sobre la cubierta del buque ·Picomar", amarrado a un muelle de armamento frontero al tanque siniestrado, y de la cual fue recogido ya cadáver. Su nombre, Rafael González Cuesta de 24 años y natural de Guarnizo, con domicilio en Santander y de profesión oficial pintor.
El otro cadáver pudo, después de una laboriosa búsqueda efectuada por submarinistas de la empresa ser extraído del fondo de lo que a aquella hora de la tarde -las seis aproximadamente- el casco a pique del Okeania en la pleamar, cerrando la salida entre dos muelles.
El infortunado muchacho, José Luis F. Blanco Fernández, de 24 años y recientemente casado, era vecino de Liaño.
En pocos minutos después del suceso se hallaban en el lugar los bomberos municipales, con varios auto-bombas, fuerzas de la Cruz Roja y numerosas ambulancias, fuerzas de la Guardia Civil, soldados del Regimiento de A.B.Q. y todo el personal de Astander, rivalizando en decisión y arrojo en el auxilio a sus camaradas heridos.
Tremendo fue el clima de alucinante ansiedad que al menos en los primeros instantes sacudió al vecindario de Astillero, los familiares expectantes se situaron ante la verja de acceso a la factoría en demanda de noticias.
Era natural que ante un suceso de esas proporciones, se temiera por los cientos de personas que trabajaban en Astander, además de las empresas colaboradoras.
La relación de heridos que fueron ingresados en la Casa de Salud de Valdecilla, fueron:
Federico Capellán Cuevas (24 años) de Santander; José Zurdo López (20 años) de Astillero; Enrique Borragan Rivas (20 años) vecino de Liaño; Saturnino Iradi Gangoiti (39 años) de Santander; José Castillo Iturzaeta (34 años) de Bezana; Agustin Marcos de la Fuente (24 años) de San Sebastian; Antonio López Cuevas (54 años); Ana Pontikos, niña de doce años, hija del capitán del buque; Stamatios Pontikos; Yrakita Nomikos (40 años); Stavros Kotsobolia (23 años) y de nacionalidad griega.
En la Residencia Cantabria, fueron atendidos:
Jesús Prieto Castro (25 años) de Santander; Mariano León Puente (35 años) de Astillero; Manuel Sanchez González (23 años) de Santander; Gloria Riobó Otero (35 años) de Astillero; Antoniello Dimitrios (25 años) segundo oficial del buque y Michael Papakalodoukas (52 años), griego.
De los citados y salvo complicaciones, todos ellos, a excepción de tres ofrecen un diagnóstico de heridas leves.
Tras permanecer muchas horas al cotado de Okeania, nadie echó en falta a ningún ser querido, ni en la lista de los 39 tripulantes del buque se echaban a faltar más que a tres hombres, los cuales en el momento del estallido se ocupaban en el picado y pintado del costado de estribor, por el exterior, naturalmente del casco.
Esos hombres, llamados Georgios Tsolomitis, Sotorios Papamatheu y Anastassios Fetechidis nunca, en buena lógica, debieron ser lanzados al agua sobre las de la ría, de la misma forma que lo fueron hacia el costado opuesto los dos obreros que encontraron trágica muerte.
Los daños sufridos por el Okeania son de muchísima importancia, toda su zona central está prácticamente reventada en especial su costado de estribor, con tremendo boquete. Algo mejor parada salió la parte de babor y la cubierta abombada. A la hora de abandonar la factoría de Astander en la pleamar de la tarde, el buque estaba a pique.
El Okeania, tanque construido en Gotemburgo en el año 1958, tiene un registro bruto de 15.751 toneladas y 24.849 de peso puerto. Pertenece en la actualidad a la naviera griega John C. Hadjipatera & Sons Ltd. Tiene 605,6 pies de eslora, 77,2 de manga y 32,4 m. de calado en carga. Se llamó en principio Frithiod, pasando a ser Elin Nafticos y finalmente Okeania.
En estos buques con pabellón liberiano, sus tripulantes son en mayoría griegos, también chipriotas, libaneses, indios.. A bordo además de la niña hija del capitán, viajaban otras dos o tres esposas de oficiales.
Desde los primeros momentos se personaron en el lugar del accidente el gobernador civil, señor Colomer Marqués y el alcalde de Santander, señor Fuente Alonso, acompañados de otras autoridades.
Se reunió la Comisión municipal, en sesión ordinaria. Tras la lectura del acta, el alcalde hizo uso de la palabra para informar a los reunidos del accidente ocurrido a bordo del petrolero.
Inmediatamente después se levantó la sesión en señal de sentimiento y preocupación por la magnitud del suceso.
Tras el suceso y repasado listas y otros diversos controles hicieron posible conocer con precisión que no habían más víctimas y heridos que los que ya se conocían, noticia ésta que daba motivo a que se tranquilizase la gente, que ansiosa esperaba conocer quién podía haber alcanzado la explosión.
Los trabajos de búsqueda de los tres tripulantes del Okeania desaparecidos continuaron durante toda la noche. De nuevo los hombres-rana de los propios astilleros buscaron entre las fangosas aguas de la dársena localizándose hacia las 11 de la mañana, el cadáver de uno de los tres marineros desaparecido. Se trataba de Sotirios Pamatheu de 56 años.
Uno de los puntos preocupante era el estado de seguridad que podía ofrecer el propio combustible del buque, ya que en los tanques situados en popa había almacenadas unas 50 toneladas de gas-oil y 110 de fuel-oil, lo que pudiera dar lugar al grave problema de una "marea negra" que cubriese la ría, pero esto no peligraba, ya que los tanques no se vieron dañados.
La tremenda explosión pudo tener distintas causas en su origen, aunque la que con más insistencia se da es la de que una chispa producida por un rascador sobre la chapa de cubierta o algún soldador que actuaba cerca a los tanques, lo que dio lugar a que se inflamase alguna bolsa de gas almacenada en los referidos tanques.
El buzo santanderino Alonso quien dirigió los trabajos de búsqueda de los hombres-rana para dar con los dos tripulantes desaparecidos, ellos son Tsolomitis Giorgios y Fetachiddis Anastassios.
Los hombres-rana sumergidos, recorrieron la zona hasta las proximidades del puente de Pontejos, sin éxito, hoy continuará con esta labor.
Los conocedores del lugar suponen que los cuerpos de estos tripulantes, han podido ser subidos con la marea por la ría hasta Heras y bien han quedado en algún pozo de los que se forman en la misma o al bajar la marea se les ha llevado hacia la bahía y se tardarían días encontrarlos.
Tras este suceso y el trabajo ha vuelto a su cauce normal en los astilleros, tras la jornada de luto que se guardó, hay que recordar la actuación de todas aquellas personas que, incorporadas a los equipos de socorro, dieron muestras de su valor extraordinario.
 
 
Más estas noticias de prensa he podido recabar otra información a través de José Luis Beraza, hijo de quien fue jefe de dique de Astander, durante muchos años.
El buque el día anterior realizó las maniobra de salida del dique grande a atracarle en un muelle que se llama la correa que todavía existe. Era el antiguo cargadero de mineral; pues ya realizó las labores de carenado, prácticamente estaba terminado, solo faltaban algunos trabajos a realizar a flote, que fue donde le sorprendió la explosión a causa de un soplete sobre alguna bolsa de gas acumulada a bordo.
La explosión se notó hasta en su casa, por la onda expansiva. Fueron rápidamente a Astillero pensando que estaría su padre a bordo, pero no era así, ese mismo día por la mañana salió con el coro polifónico del Tasa a una actuación, puesto que era el delegado, a Madrid.
El Okeania debido a los graves daños en su casco, incluso se hundió en la ría, se decidió su desguace en Recuperaciones Submarinas. El desguace fue en dos fases: primero superestructuras hasta aligerarle de peso y después los restos a remolque a los muelles del desguace para desguace definitivo.