Los terrenos de Campsa
En el año
1982, se anunciaba que los terrenos de CAMPSA serían cedidos al Ayuntamiento de
El Astillero, tras un largo proceso de negociaciones entre ambas partes que reverterían
los mismos al Municipio la amplia superficie que contribuiría de forma notable
la vida de la localidad.
El
Ayuntamiento tenía previsto dotar esa amplia área de servicios, en parques,
zonas verdes, así como recreativas y deportivas, para el servicio de los
convecinos.
Quedaba por
tanto, que se confirmase el traspaso y más habiéndose acordado en Consejo de
Ministros, las condiciones de la cesión en el Pleno extraordinario del 17 de
noviembre de 1981 entre el Ayuntamiento y el Patrimonio del Estado.
Los límites
exactos de los terrenos de Campsa serían el polígono formado por la carretera
nacional de Santander a Bilbao, la comarcal de Astillero a Santander y el
antiguo ferrocarril de Astillero a Ontaneda, que en su totalidad ocuparía una
superficie aproximada de 103.000 metros cuadrados.
El
Ayuntamiento con ello se comprometería a cambiar la calificación de
"industrial" que figuraba los terrenos, por la de
"residencial", obligándose igualmente a redactar el correspondiente
Plan Parcial del polígono, llegando a la aprobación provisional en el plazo de
un año.
El terreno
de Campsa quedaría dividido en tres parcelas: una de 55.000 metros cuadrados
que iría destinada a dominio público, como zona de equipamiento de "parque
deportivo y cultural"; otra de 42.122 metros cuadrados que se reconoce
para edificabilidad residencial, y donde se concentrarían las 382 viviendas y
bajos comerciales que corresponderían a la parcela total, admitiéndose hasta
una altura de siete plantas y una tercera parcela de 6.400 metros cuadrados,
que sería destinada para gasolinera y que sería comutada por la finca de Judas,
propiedad del Ayuntamiento y que está situada junto a Industrias Anjo, lindando
con la ría de Solía.
En ese año
1982, los terrenos de la antigua factoría de Campsa continuaba cerrados, al
pertenecer ya al Patrimonio del Estado y encontrarse cerrado con llaves.
En el
interior existía un abandono y la destrucción de los edificios semiderruidos
dejaba un aspecto desolador e incluso de peligro para aquellos que se
introdujeses en el interior, con muchísima maleza y gran cantidad de aves.
Pero también
existía y para destacar zonas de arboles, eucaliptos gigantes, laureles,
avellanos....
El 26 de
febrero de 1982, el Consejo de Ministros celebró y aprobó la cesión gratuita al
Ayuntamiento de El Astilleros de una parcela de 55.098 metros cuadrados de la
antigua factoría de Campsa y la permuta de otra de 6.400 metros cuadrados propiedad
del Ayuntamiento.
Con este
acuerdo el Ayuntamiento consiguió lo que venía solicitando tras larga
negociaciones para contar con una amplia zona de terreno para destinarlo a zona
verde y deportiva.
En esa
reunión entre los acuerdos firmados destacaba la aprobación de un decreto sobre
reconversión del sector naval y otros más acuerdos que correspondería a
Cantabria.
En el
mencionado decreto de cesión se hizo mención a la obligación contraída por el
Ayuntamiento de destinarlo al uso de zona verde y deportiva, en un plazo máximo
de cuatro años; en caso contrario, los terrenos reverterían de nuevo al Estado,
habiendo de indemnizar además el Ayuntamiento por los deterioros que se
pudieran haberse ocasionado.
Se hizo
constar también la obligación de redactar un Plan Parcial de ordenación urbana
de la parcela que se cedió, más la parcela contigua (42.300 metros cuadrados)
que completaba la totalidad de los terrenos de la factoría de
"Campsa", la finca conocida por "La Cantábrica".
En esta
última parcela se reservaba a favor del Estado una edificabilidad de 38.000
metros cuadrados en viviendas y 4.000 metros cuadrados para usos comerciales.
La
Corporación Municipal de El Astillero, con su alcalde al frente, habían
realizado muchísimas gestiones para conseguir al final la cesión de estos
terrenos y había que destacar el apoyo que en todo momento ofreció don Federico
Ysart, astillerenses y vinculado al partido del Gobierno.
El día 5 de
marzo de 1982, fue un día importante para el pueblo de El Astillero al haber
tomado posesión de los terrenos de la antigua factoría de Campsa, acto que
acudió personalmente don Federico Ysart, quien había llevado a cabo la
tramitación y consecución de estos terrenos para el Ayuntamiento de El
Astillero.
Previo a
este simbólico acto de apertura de la finca, se celebró una sesión del pleno en
el Ayuntamiento, a las cinco y media de la tarde, con el fin de poner en
ejecución los condicionantes del Real Decreto de cesión de los terrenos, que
fue aprobado en el Consejo de Ministros el 26 de febrero de 1982. Con la
asistencia de todos los concejales y el alcalde, don Censuro Ayllón, para
aprobar y redactar el Plan Parcial de Ordenación Urbana, así como el cambiar el
uso del suelo, de industrial por el de residencial.
Finalizado
el Pleno y realizado los trámites oportunos, que les llevo un tiempo de veinte
minutos, la Corporación municipal y numerosos astillerenses se trasladaron
hasta "La Cantábrica", situándose en la puerta principal para
presenciar su apertura y visitar el interior.
Además de la
presencia de las autoridades municipales, estaba don Leandro Valle, candidato
de UCD a la presidencia de la Diputación Regional y don Federico Ysart.
Antes de
proceder a la apertura de la puerta principal, ubicada en la carretera vieja,
enfrente del barrio de Frajanas, se dispararon varios cohetes para conmemorar
este feliz acontecimiento para el pueblo de El Astillero tal como si fuera una
fiesta local.
Un empleado
del Ayuntamiento con las llaves en mano abrió la gran puerta de la finca, dando
paso a todos los asistentes que acudieron a celebrar este acontecimiento.
Como muestra
de esta toma de posesión, Federico Ysart fue invitado a quemar uno de los
cohetes.
Este 5 de marzo, ha sido una fecha histórica para el pueblo de El Astillero y que tantos años habían esperado cumplir con los deseos de conseguir para el municipio la gran finca de "La Cantabria".
Por
septiembre de 1982, se publicaba que el famoso arquitecto de esa época César
Manrique estaba interesado en el proyecto y por él cobraría más de 30 millones
de pesetas.
Finalmente
seria el arquitecto municipal que iniciaría los proyectos de las instalaciones
deportivas y del entorno.
En marzo de
1983, se presentó la propuesta del Plan Parcial La Cantábrica o finca de
Campsa, cuya maqueta estuvo expuesta en el Ayuntamiento.
Por
diciembre de 1988, el Ayuntamiento de Astillero continuaba a la espera de la
respuesta del Patrimonio del Estado con respecto a la posible transacción de la
finca de la Cantábrica al Ayuntamiento con los terrenos de la finca, que
estaría basada en el precio de licitación.
Esta
propuesta respondería a los deseos de la Corporación en cuanto a dar mayor
celeridad posible al Plan Parcial, a fin de hacerse con todas las propiedades
del Patrimonio.
En 1989, la
Delegación de Hacienda en Cantabria por mandato del Patrimonio del Estado,
informó al Ayuntamiento de Astillero el precio en que se había tasado la finca
La Cantábrica que ascendería 445 millones de pesetas.
Tras
diversas gestiones realizadas el Ayuntamiento envió una carta del Patrimonio de
Estado con un informe del arquitecto ofreciendo únicamente 177 millones para
enajenar este espacio de La Cantábrica, teniendo en cuenta los costes de
urbanización.
Llegado a
1990, el Ayuntamiento reconsideró la posibilidades de adquirir los terrenos de
la finca, con el objetivo de llevar a cabo la construcción de viviendas de
protección oficial. El Ayuntamiento mantuvo su oferta planteada inicialmente al
Patrimonio, situada en ciento setenta y siete millones
Esta
posibilidad fue expuesta en la reunión que mantuvo el alcalde Antonio Maestro,
con representantes del Patrimonio del Estado.
El
Patrimonio era propietario de una extensión de cuarenta y dos mil metros
cuadrados de terreno en La Cantábrica, donde se contemplaba la ejecución de un
Plan Parcial.
Dichos
terrenos tasados en cerca de quinientos millones, hacia tiempo fueron sacados a
subasta quedando ésta desierta, al no presentarse ninguna oferta.
En 1992, la
promotora Vallehermoso, S.A. adquirió al Patrimonio del Estado de la mayor
parte de los terrenos urbanísticos para la construcción de viviendas.
Hoy "La
Cantábrica" es un lugar privilegiado para el municipio, donde se puede
disfrutar con sus instalaciones deportivas, con sus zonas verdes y su parque
infantil.
Yo recuerdo
mucho el interior de los terrenos de Campsa cuando funcionaba la fábrica, aunque
estaba prohibido jugar dentro si pude hacerlo e incluso atravesarlos desde la
puerta principal hasta la puerta del fondo donde se llegaba al embarcadero de
la ría.
Pero aún
tengo el recuerdo de la pared paralela a la carretera, donde figuraba pintada
con las letras "Compañía Arrendataria Monopolio de Petróleos".
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