La
"presión" sobre la valla protectora del campo cedió y se derrumbó
causando el natural susto sin que hubiera que lamentar ninguna desgracia, a no
ser el trabajo de los albañiles para restaurarla.
Unos treinta
metros de la pared que además de tener protegidos a los espectadores
proporcionaba lugar idóneo para la publicidad, quedaron destrozados ya que hubo
que retirarlos para evitar males menores.
Tras el
partido jugado entre el Unión Club y la Naval de Reinosa, el día 4 de enero, en
los campos de Astillero, la Directiva del Club astillerense envió una carta
dirigida a la Naval que decía textualmente:
* Señor presidente
del Club Deportivo Naval.
Reinosa
Muy señor nuestro:
En relación con el partido celebrado en el día
de ayer entre nuestros primeros equipos en estos campos de Astillero, la Junta
Directiva de esta Sociedad quiere hacer patente a esa que usted presidente, el
sincero agradecimiento por la excelente conducta demostrada en el desarrollo de
este encuentro, tanto por los directivos, entrenador y jugadores navalistas,
como por los numerosísimos reinosanos que nos honraron con su presencia.
Esta singular conducta alcanza especial
relieve en estos tiempos en que el deporte, en sus diversas facetas, pero
especialmente en las futbolistas, adolece de esa nobleza de conducta deportiva
que debiera ser la meta y guía que presidiera este popular deporte.
Seria nuestro deseo que este reconocimiento a
su ejemplar conducta lo hiciera extensivo a todos el público reinosano, que ha
dado pruebas, una vez más, del alto grado de amistad y deportividad que siempre
ha existido entre nuestros dos pueblos.
Con nuestros especiales saludos y un fuerte
abrazo, por la Sociedad Deportiva Unión Club. Ramón Corrales Rada, secretario *
Así fue el
partido que se jugó en esa fecha, en las conocidas "marismas
astillerense".
Fue domingo
y se registró la mejor entrada conocida en esas fechas, para presenciar el
interesante confrontamiento entre los dos mejores equipos en esos momentos del
Campeonato Regional.
El partido
no fue el esperado y se salvó por la incertidumbre del resultado y por los
entusiastas aficionados navalistas, que dejaron como siempre un recuerdo
inolvidable, con sus colores, en las cintas colgantes y gorras.
Los goles
fueron marcados ambos en la segunda parte. El primero fue obra del delantero
centro local Rasines, de cabeza y a centro magistral por Gento III. Era el
minuto 65 de partido.
El gol del
empate llegó en el minuto 81 y también como consecuencia de una falta, que
aprovechó el reinosano Isi.
Como
destacados, por el Unión Club lo fueron: Gento III, Resines, Sardina y el
portero Brugos.
En la Naval:
Loren, Piru, Fraile y el ex-astillerense Cañizo.
El
arbitraje, estuvo regular y corrió a cargo del colegiado señor Terente II.
Las
alineaciones fueron:
Unión Club:
Brugos; Sardina, Rafa, Juli; Santamaria, Pepín; Gento III (Cordera), Huerta,
Resines, Pereira y Molleda.
Naval de
Reinosa: César; Lorenzo, Castañeda, Ramonín; Fraile (Davies), Cobo; Collantes,
Piru, Isi, Ortiz y Cañizo.
Como dato anecdótico,
fue el derrumbamiento de unos trozos de muro del campo, sin que fortunamente
ocurriera algún accidente y el partido estuvo en esos momentos suspendido.
Fue todo un
acontecimiento la presencia de la Naval en Astillero, trajo consigo a más de un
millar de seguidores campurrianos en varios autobuses y centenares de turismos
se desplazaron a Astillero desde las primeras horas de la mañana del encuentro.
Una pacifica
invasión de campurrianos que recordaba a aquella otra de varios miles de vizcaínos
que se desplazaron acompañando al Baracaldo, cuanto los astillerenses militaba
en Tercera División.
El campo
estaba de gala con la presencia de ambas aficionados, los visitantes con las
bocinas y los campanos, dieron colorido y espectáculo, además de una total
corrección y comportamiento.
Se calculaba
que fueron cerca de tres mil los aficionados y se suponía que hubo record en la
taquilla.

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