sábado, 8 de agosto de 2026

JOSE ANTONIO CAMPO SIERRA "CAMPIN", un histórico del Unión Club.

 




Una de las leyendas del Unión Club, ha sido José Antonio Sierra Campo, conocido por "Campín".

Este jugador nacido en Camargo el 28 de octubre de 1937, es un astillerense de cepa.

Fue uno de los jugadores unionista con más lealtad a los colores verdinegros y amor a su Astillero. Llegó a jugar 10 temporadas consecutivas con los unionistas.

Desde pequeño jugó en el Redondel con el equipo de la Churruca, para pasar posteriormente a formar parte de las filas de La Albericia. Su calidad innata y su desparpajo no pasaron desapercibidos por los ojeadores locales, siendo fichado por José Luis para integrarse a la disciplina del equipo Juvenil del Astillero.

Su bautismo competitivo con los juveniles astillerenses se produjo durante la temporada 1951-1952 cuando contaba apenas los catorce años de edad. Su evolución fue meteórica y, apenas alcanzó la mayoría de edad futbolística al cumplir los 18 años, dio el saldo definitivo al primer equipo titular.

El primer partido con la camiseta titular del Unión Club fue el jugado contra el Arenas de Guecho, el 15 de agosto de 1956, con motivo de la inauguración del cierre del campo de Astillero.

La formación de los astillerenses fue: Pepín; Tomás, (Canales), Canor (Marquitos), Pio (Alonso); Palazuelos (Macario), Lezcano (Vidal); Cagigal, Argos (Benavente), Lanza (Tony), Gento y Campín.

Formó la ala izquierda, con Paco Gento.

Ese día, fue para Campín un honor de formar la emblemática ala izquierda junto a una de las leyendas mundiales de este deporte, el internacional Paco Gento.

Su talento y ser destacado jugador regional, le llegó a ser seleccionado en el combinado juvenil del equipo de Cantabria.

A lo largo de su dilatada trayectoria deportiva, Campín demostró una polivalencia sobresaliente, ocupando prácticamente todas las demarcaciones posibles en la línea de delantera. Si bien en sus inicios se afianzó de manera natural en los extremos —tanto por la izquierda como por la derecha—, con el paso de los años su madurez táctica le convirtió en un comodín indispensable y en el auténtico director de orquesta del juego de ataque del equipo.

Futbolista de complexión ágil y gran inventiva, era un especialista en el arte del regate en baldosa. Destacaba especialmente cuando conducía el balón hacia las inmediaciones de la esquina del córner, donde era capaz de desquiciar y driblar a los defensas contrarios en apenas unos pocos metros. Su repertorio técnico maravillaba a la grada gracias a sus características y celebradas jugadas "ratoneras". Con el tiempo, y a pesar de haber despuntado como extremo puro en sus inicios, terminó desarrollando una gran preferencia por ocupar la demarcación de interior.

La categoría y su rendimiento despertaron el interés de clubs superiores a lo largo de su carrera. Entre ellos, el Deportivo Alavés mostró un firme interés por sus servicios y llegó incluso a realizar entrenamientos a prueba con el Burgos.

Sin embargo, descartó cambiar de aires ante las ofertas económicas de otros clubs debido a que su prioridad era permanecer en su tierra y lograr una estabilidad laboral cercana a su hogar.

En este sentido, la continuidad de Campín en los astillerenses estuvo íntimamente ligada a las facilidades que encontró para asegurar su porvenir fuera de los terrenos de juego. Gracias a las gestiones de la Directiva del club y de su entrenador, Mendi, quienes le brindaron un apoyo incondicional para resolver sus problemas laborales, consiguió incorporarse a la plantilla del Banco Santander, un movimiento calificado con acierto como "su mejor fichaje".

A esta estabilidad contribuyó notablemente su excelente fortuna con las lesiones y su ejemplar deportividad sobre el verde, lo que le mantuvo libre de castigos federativos graves y le permitió jugar temporadas enteras sin faltar a una sola alineación.

Estuvo bien apoyado por la Directiva del club de entonces y de su entrenador Mendi, quienes le resolvieron sus problemas consiguiéndole una excelente colocación.

Formó parte de una de las alineaciones que mejor haya tenido el Unión Club, la temporada 1956-1957, que fue; Pepín; Tomás, Canor, Pio; Benavente, Palazuelos; Cagigal, Argos, Lanza, Chiqui y él.

Tras muchas temporadas defendiendo la elástica verdinegra, el momento de la retirada oficial con el primer equipo llegó el 1 de junio de 1970. Tuvo lugar en el encuentro disputado frente al Toluca, correspondiente a la jornada final de la temporada 1969-1970.

El choque concluyó con un marcador adverso de 3-1 favorable a los santanderinos, pero el honor del gol de los astillerenses llevó, cómo no, la firma de Campín. La alineación verdinegra en esa calurosa tarde de despedida la componían: Miguelo; Corona, Vázquez, Mata; Gerardo, Berto; Peña, Gómez, Carús, Jesusito y Campín.

Lejos de desligarse del fútbol tras colgar las botas, Campín canalizó su experiencia y su pasión por el deporte desde la perspectiva táctica de los banquillos. Su andadura como técnico comenzó dirigiendo a los vecinos del Pontejos. Posteriormente, el gusanillo de la casa lo llamó de regreso y asumió las riendas del banquillo del Unión Club para la temporada 1979-1980.

Con los astillerenses estuvo 4 temporadas entrenando. Luego continuó con los de Solares y más en el Vimenor.

Finalmente, tras cerrar su etapa en los banquillos de competiciones federadas, siguió disfrutando del deporte activo como aficionado. Volvió a calzarse las botas para militar en el equipo de Veteranos del Unión Club y colaboró de manera puntual con el equipo Bansander, cerrando de este modo el círculo vital de un deportista ejemplar que hizo de la humildad, el talento y la fidelidad su mejor bandera.

 

 














viernes, 31 de julio de 2026

ASTILLERO las vidrieras de la Iglesia de San José

 






Sería el 30 de julio de 1947, cuando el Ayuntamiento de Astillero aprobó por unanimidad y aclamación como Patrono para el municipio a SAN JOSE y por patrona a la Virgen de Muslera.

La Iglesia de San José se empezó a construirse en el año 1947 y inaugurada en 1949 con la incorporación de las vidrieras que actualmente existen y que han quedado para completar el gran patrimonio existente del templo actual.

Son de distintos tamaños, son hermosas, por su simbología y por su diseño.

Las estructuras de colocación de las vidrieras fueron hechas por Adolfo Abencia empleado de Talleres de Astillero y realizadas en la fábrica.

Me han comentado que las vidrieras grandes costaron unas 6.000 pesetas y las pequeñas 500 pesetas.

 

Cuando entramos en la Iglesia, de enfrente en el muro norte, vemos a las seis de mayor tamaño y las más destacadas. Poseen un colorido espectacular y más aún cuando se introduce la luz natural a ellas apareciendo todo su esplendor.

La primera, representa "el ángel anunciando a San José que debe aceptar a María, pues, será la Madre del Salvador". (esta vidriera fue donada por la familia Gutiérrez Rozas)

La segunda, representa "el Nacimiento de Jesús en el portal" (donada por la familia Isart Alcober)

La tercera, representa "la presentación en el templo con los ancianos Simeón y Ana (donada por F.M. el párroco)

Cuarta, representa "la circuncisión" (donada por Carlos Javier y Alicia Gutiérrez - hijos de Ricardo Gutierrez director de Talleres)

La quinta, representa "la huida a Egipto (donada por Enrique Diego)

La sexta, la  "la vida de Jesús de Nazaret" (donada por Pablo Tarrero y familia)

 

En el Presbiterio a la izquierda en su parte superior; Jesús en el templo de Jerusalén entre los doctores y en la inferior, figuran los tres templos que se han erigido con sus fechas correspondientes.

A la derecha de la imagen del santo patrono, se encuentra la vidriera que hace alusión a la Patrona del municipio: la Virgen de Muslera arriba y debajo el puente de los Ingleses con el barco.

 

En la parte derecha (muro sur o mediodía), se encuentran las vidrieras de tamaño mediano que representan a Sagrado Corazón; Virgen Milagrosa; Virgen de Fátima; Virgen del Carmen; Tobías niño con el pez y el ángel y San Fernando Rey.

Arriba en los "óculos" del mismo muro: Paloma (Espíritu Santo); Jarrón con flores; Media luna y flores. En los "óculos" del muro norte y en la parte superior: La Biblia; Menos en oración; Cruz y corona; Templo judío; Ánfora y Escudo de Acción Católica.

 

En el lugar del coro se encuentra un rosetón dedicado a San José. El sol poniente ilumina al gran rosetón en esos días de sol y queda proyectada su luminosidad y colorido ante la mirada desde el Presbiterio. Según los días y las horas va variando el efecto cromático, desde la luminosidad brillante hasta la penumbra de los días obscuros.

 

Y por último la gran vidriera de la bóveda, con sus 8 metros de diámetro, dedicada a la Inmaculada de Murillo. Es grandiosa e impresionante.

Perfectamente copiada del artista sevillano y podemos considerar esta bella vidriera como la joya de la Iglesia.

Maria vestida del sol, calzada por la luna, coronada de estrellas y rodeada por los ángeles. Al pie existe una inscripción TOTAL PULCHRA (toda hermosa y limpia).

Podemos contemplar la vidriera con María en el centro rodeada por 9 círculos o aros concéntricos.

El primer círculo es violeta, le sigue una cenefa dorada y ancha. Otro círculo de llamas doradas de fuego sobre azul lapislázuli. Seis aros luminosos en blanco y marrón. Otra cenefa dorada y toda ella en marcada por la última cenefa en verde. Los 9 círculos están a su vez atravesados en forma radial por 32 finos hierros que da la impresión de rayos de sol y sirvan de apoyo a los pequeños cristales y a la vez sostienen todo el vitral.

 

Las vidrieras religiosas son composiciones de vidrios coloreados, ensamblados con plomo, que transforman la luz solar en colores brillantes dentro de templos y catedrales. Popularizadas en el gótico, actúan como "Biblias de luz" para enseñar escenas bíblicas y simbolizar la presencia divina, elevando la espiritualidad y aportando gran valor artístico. 

El origen de las vidrieras data ya en la Edad Media, siendo esenciales en las catedrales góticas para cubrir grandes huecos y crear un ambiente místico. Las catedrales góticas de Burgos y León son un ejemplo destacado, con sus vidrieras desde el siglo XIII.

La luz que atraviesa el vidrio simboliza la gracia de Dios. Los colores tienen significados específicos el azul suele representar el cielo o el manto de la Virgen, el rojo la sangre de Cristo o el amor divino y el amarillo la divinidad y la eternidad.

Las vidrieras contemporáneas, incluso con menor iconografía buscan mantener la tradición de colorear el interior de las iglesias con luz natural.

En la Iglesia Católica las vidrieras tienen como objetivo ilustrar, complementar y representar de forma tangible las enseñanzas de la Iglesia Católica. Como en todos las vidrieras eclesiásticas, el tema principal de las vidrieras católicas es la vida de Jesús, las parábolas, los discípulos y el Antiguo Testamento.

La vidriera es una técnica decorativa muy antigua que se desarrollaba en la Edad Media.

Transformaba la arquitectura en pintura a través del vidrio soplado a boca, es el vehículo para expresar la teología y el simbolismo de la Vida y la Creencias del Cristianismo y la belleza estética de la decoración.

Los vidrieros son verdaderos artistas de exquisita sensibilidad, que trabajan en equipo compuesto de dibujantes, ensambladores, emplomadores, sopladores de vidrio, mezcladores de tintes en la masa del vidrio....

 

En nuestra Iglesia de San José, recientemente por febrero del año pasado, el maestro Tomás Saiz ha restaurado con técnicas medievales más de las cuarenta piezas que se encontraba deñadas de la vidriera grande que está situada en parte de la bóveda del templo.

Para ello tuvo que desmontar las piezas y unas vez reunidas las 106 vidrieras las trasladaron al taller para tratarlas con esmero y meticulosidad.




 


"El Angel anuncia a San José que debe aceptar a María"



"El Nacimiento de Jesús en el portal"




"La circuncisión"




"La presentación en el templo con los ancianos Simeón y Ana"




"La huida a Egipto"




"La vida de Jesús de Nazaret"










Ha sido el 23 de agosto de 2025, cuando la Iglesia de San José ha reabierto sus puertas después de permanecer un tiempo clausurada desde febrero del 2024, debido a las deficiencias detectadas en la estructura del edificio, habiendo afectado a la vidriera del techo.

Fue una jornada de alegría y emoción al volver de nuevo los fieles a su iglesia.

Hubo un acto presidido por el señor Obispo Arturo Ros con la apertura de la puerta principal y la misa solemne, acompañado por los coros parroquiales que interpretaron varias piezas de su reportorio.

La reapertura supone recuperar el edificio de gran valor histórico y volver a la actividad religiosa ya en la Iglesia de San José.



Imágenes de la reconstrucción de la Iglesia San José durante el año 1947 a 1949.
























miércoles, 29 de julio de 2026

Ricardo Vega Uslé

 




Hoy he superado el 1.000.000 de visitas, entre mis dos blogs, gracias a mis seguidores y visitantes, al poder llegar a esta cifra.

Muchas gracias.









viernes, 24 de julio de 2026

II CROSS DE GUARNIZO - 9 de abril 1967

 




El domingo día 9 de abril de 1967, se celebró el II Cross Guarnizo, a las doce de la mañana y en homenaje a los ex-atletas Sarmiento, Urtiaga y Alvarez

En este Cross se dieron citas los más destacados corredores montañeses y numerosos aficionados para rendir un justo y merecido homenaje a los tres grandes figuras del cross montañés, tres veteranos que dieron muchos triunfos para Cantabria.

Estos eran Antonio Gómez Urtiaga, José Sarmiento y José María Alvarez, los tres de Guarnizo.

El primero llegó a conseguir títulos nacionales y que durante varios años, ostentó el título de campeón de España en la especialidad de fondo.

A los tres se les entregó una placa conmemorativa, como homenaje a sus inolvidables actuaciones.

La carrera se desarrollo sobre un circuito de Guarnizo, con salida y llegada en el barrio de San Isidro. La prueba había despertado un gran entusiasmo con muchos premios y con treinta y cinco trofeos. La dotación de premios ascendía a las 40.000 pesetas.

Se corrió con cuatros premios, el primera de infantiles, sobre 1.500 metros; el segunda, de juveniles, con 3.200 metros; el tercero, de junior, de 6.400 metros y el cuarto, de senior, de 8.200 metros.

Esta prueba fue organizada por la Federación Cántabra de Atletismo y correspondía a la temporada oficial de pruebas de cross y de las más apretada en la historia del atletismo montañés.

A Guarnizo le cavia el honor de clausurar la temporada de cross con su II Gran Cross.

Donde hubo gran colaboración entre la vecindad y en especial al entusiasta José Antonio Benito.

Fue en una mañana desapacible de frio y lluvia, para la disputa de las distintas competiciones programada y a pesar de ello, todas las pruebas se disputaron con presencia de numeroso público, que siguió con gran interés el desarrollo de las mismas.

La prueba de infantiles fue ganada por Luis Santiago Montserrat, atleta del C.A. España de Cueto, venciendo a los favoritos Angel Saiz y José Maria Lanza.

En juveniles, triunfo del campeón regional, Antonio Gutiérrez, confirmando sus excepciones cualidades para estas competiciones y distanciando de su director rival, José Antonio Salmón.

En junior y senior, que realizaron la carrera conjuntamente y con la misma distancia, aunque distinta clasificación, los campeones regionales de las distintas categorías fueron: Juan José Sordo y Silvino Martinez.

El resultado de las distintas competiciones, fueron éstos:

En infantiles, recorrido 1.500 metros:

  • 1º. Luis Santiago Montserrat, del C.A. España de Cueto.
  • 2º. Emiliano Rodriguez, del C.A. España de Cueto.
  • 3º. Angel Saiz, del Nueva Montaña Quijano.
  • 4º. José Luis Ruiz, del Nueva Montaña Quijano.
  • 5º. Ramón Solana, del C.A. España de Cueto.

Por equipos:

  • 1º. C.A. España de Cueto.
  • 2º. Nueva Montaña Quijano.
  • 3º. Peña Oscar.
  • 4º. Peña Iglesias.
  • 5º. Sniace.

Juveniles, recorrido 3.200 metros:

  • 1º. Antonio Gutiérrez, del Nestlé
  • 2º. José Antonio Salmón, del C.A. España de Cueto.
  • 3º. Rafael Cacho, de Peña Oscar.
  • 4º. Manuel Cuevas, del Nueva Montaña Quijano.
  • 5º. Manuel Cacho, del C.A. España de Cueto.

Por equipos:

  • 1º. C.A. España de Cueto.
  • 2º. Nueva Montaña Quijano.
  • 3º. Femsa, de Treto.
  • 4º. Peña Oscar.
  •  

Por los junior, recorrido 7.400 metros.

  • 1º. Juan José Sordo, de la Peña Oscar.
  • 2º. Amalio Madrazo, del C.A. España de Cueto.
  • 3º. Daniel Poo, del Nestlé
  • 4º. Angel Carlos Terán, del Solvay.
  • 5º. Miguel Angel Ojeda, del C.A. España de Cueto.

Por equipos:

  • 1º. C.A. España de Cueto.
  • 2º. Solvay.
  •  

Senior, recorrido de 7.400.

  • 1º. Silvino Martinez, del S.D. Torrelavega.
  • 2º. Alfredo Velasco, del Nueva Montaña Quijano.
  • 3º. José Manuel Garcia, del S.D. Torrelavega.
  • 4º. Carmelo López, del S.D. Torrelavega.
  • 5º. José Ramón Ceballos, del Nueva Montaña Quijano.

Por equipos:

  • 1º. S.D. Torrelavega
  • 2º. Nueva Montaña Quijano.

 

Al final de las competiciones se procedió a la entrega de los trofeos y premios, efectuadas por miembros de la organización, representantes de las firmas colaboradoras y por la Federación Cántabra de Atletismo.

 

 

 

 

 

 









sábado, 18 de julio de 2026

ORFEON ASTILLERO-GUARNIZO el 25 noviembre de 1924

 



Las banderas de las corales con JESUS SOTO director del Orfeón Astillero-Guarnizo


El domingo 23 de noviembre de 1924., por la noche tuvo lugar en el Gran Cinema el anunciado festival artístico que organizó La Coral de Santander, y en que tomaron parte, con el notable y aplaudido orfeón santanderino, los de Peñacastillo, Astillero-Guarnizo y Valle de Camargo.

Este festival se celebró en honor a las fiestas de San Cecilia.

Con las masas corales de estos pueblos próximos, donde el concierto había despertado el más vivo interés, vinieron muchas personas que se trasladaron a la capital en tranvías, autos y camiones.

Comenzó el festival a las diez y cuarto, con una puntualidad que hacía honor a sus organizadores y orfeonistas.

Se había dispuesto que las masas corales cantaran por orden de antigüedad, empezando por las de fundación más reciente.

Al levantarse el talón y aparecer en el escenario el orfeón La Lira de Peñacastillo -el más moderno de los que tomaron parte en el concierto- estalló una ovación unánime, que duró largo rato, y que se repitió al saludar el abanderado con la enseña de la masa coral, que es valiosa y de mucho gusto.

La obra de representación fue el coro de Rillé titulado "El adiós del recluta".

El  orfeón produjo una excelente impresión en el público, que aplaudió con verdadero entusiasmo a los cantantes y a su director, don R. Hornedo (hijo).

Para corresponder a las ovaciones del público, hubo de cantar La Lira fuera de programa una bonita barcarola, que gustó mucho.

Actuó en segundo lugar el orfeón de Astillero-Guarnizo, que dirigía don Jesús Soto.

Se le acogió con vivísimas muestras de simpatía, estallando en su honor una ovación muy prolongada al presentarse en escena.

Durante unos minutos tuvo que esperar el orfeón a que cesaran los aplausos.

Una vez hecho el silencio cantó el orfeón el brioso coro de Vives "El emigrante", que le valió una ovación estruendosa.

La hermosa melodía montañesa de G. del Diestro "La vi llorando" de mucho sabor, gustó muchísimo, tanto que el auditorio quedó con ganas de oírla, por segunda vez.

Al cantar el orfeón de Astillero-Guarnizo, la sardana de Morera "L'Ampurdá" que tanto se ha popularizado ya, el entusiasmo de los espectadores se desbordó en una estruendosa ovación, que no cesó hasta que la masa coral se dispuso a cantar una deliciosa alborada, letra de Otero y música de Soto, que gustó mucho.

Ante la insistencia de los aplausos, el orfeón regaló al auditorio con el coro "Los tres tambores", de Morera.

El orfeón de Astillero-Guarnizo, nutrido bien disciplinado, respondiendo muy bien a la hábital batuta de su director y denotando en lo bien conjuntado de las obras abundancia de ensayos, obtuvo un gran éxito.

A continuación cantó el orfeón del Valle de Camargo que dirigía, don Arecio Olivares.

Tanto el coro de Retana "Las tres" como el magnífico coro montañés del inspirado compositor Carre "Luz y sombras" fueron cantados admirablemente por el orfeón de Camargo que dejó la más grata impresión en el público.

Las dos obras fueron ovacionadas largamente y el orfeón hubo de cantar fuera de programa, ante la insistencia del auditorio, el coro de Thoma, "El Rhin", que se le aplaudió muchísimo.

El orfeón de Camargo tenia excelentes voces, de las que había sabido sacar partido hábilmente el señor Olivares -inteligente director cuya pericia y buen gusto se había puesto de relieve en renombradas entidades musicales- y si continuase estudiando y matizando las obras como las que cantó el domingo, ha de obtener muchos triunfos tan legítimos como el de anteanoche.

La segunda parte del programa estuvo a cargo de La Coral de Santander.

La prestigiosísima entidad artística santanderina fue acogida con atronadores aplausos por el público.

Los orfeonistas, que debían sentirse orgullosos del éxito obtenido por el festival artístico, cantaron como en los días de sus mayores triunfos.

Dieron la impresión de seguridad, de dominio de las obras, de disciplinada y sumisa obediencia a la batuta, que son signos de perfección y madurez.

La Coral es ya un orfeón que puede acometer todas las empresas, afrontar los torneos artísticos y optar al triunfo.

Todas las obras que componían el programa -seleccionado con el mayor acierto- obtuvieron una admirable interpretación y todas fueron muy aplaudidas; pero el éxito de La Coral culminó en las dos sardanas de Morera, el coro del padre Otaño titulado "La Montaña", la obra maestra de la música sacra "O vos omnes", de Victoria, y en el delicioso "Molondrón", de Sáez de Adana, que el orfeón cantó magistralmente.

Entusiasmado el público, hizo repetir, entre estruendosos aplausos, "Las sardana de las monjas", de Morera.

El concierto terminó cantando La Coral, fuera de programa, la jota navarra de Brull, que el público premió con una ovación delirante.

El éxito artístico del festival es superior a todo elogio y La Coral merece los más calurosos elogios por la plausible iniciativa de reunir en un concierto a los orfeones que se han creado en la provincia.

Mucho ha hecho la notable masa coral santanderina por la cultura musical de la provincia; pero con ser ello muy plausible, aun lo es más este noble y generoso tesón con que La Coral procura alentar la creación de orfeones en los pueblos de la provincia que tienen elementos para fundar estas agrupaciones musicales de tanta eficacia para la educación artística de las multitudes.

Para tomar parte en este festival vinieron a Santander los orfeones de Astillero-Guarnizo, Valle de Camargo y Peñacastillo.

Llegaron a la avenida de Alfonso XIII en tranvías especiales, a las nueve y media de la mañana.

Allí les esperaban La Coral y la Banda municipal de Santander, además de muchísimas personas.

Después se organizó la comitiva, yendo en cabeza la Banda municipal, y dirigiéndose todos a la iglesia de San Francisco, donde se celebró a las diez una solemne función religiosa.

La Coral, en unión de la Alianza Musical, ejecutaron la misa de Max Filke, que obtuvo una interpretación irreprochable.

También fueron cantados magistralmente, la melodía religiosa de Viadana, "O Sacrum convivium", y en el ofertorio, la sublima "Ave Maria", de Victoria.

Al alzar, la Banda municipal ejecutaría la marcha real".

Terminada la función religiosa, a la que asistió un número considerable de fieles, que llenaba por completo el templo, se organizó la comitiva en la forma que anteriormente, encaminándose a la Escuela de Industrias, donde La Coral obsequió con pastas y licores a los orfeonistas invitados.

Por la noche se celebró ya el festival anunciado en el Gran Cinema.

A la salida del festival, los orfeonistas astillerenses partieron en tranvía a Astillero, a la una de la mañana.

 

Ese día en el Gran Cinema antes de este festival, se proyectó dos películas cinematográfica y el lunes se anunciaba un estreno grandioso de la película LA MODERNA DALILA.