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Muchas gracias.
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El domingo día
9 de abril de 1967, se celebró el II Cross Guarnizo, a las doce de la mañana y
en homenaje a los ex-atletas Sarmiento, Urtiaga y Alvarez
En este
Cross se dieron citas los más destacados corredores montañeses y numerosos
aficionados para rendir un justo y merecido homenaje a los tres grandes figuras
del cross montañés, tres veteranos que dieron muchos triunfos para Cantabria.
Estos eran
Antonio Gómez Urtiaga, José Sarmiento y José María Alvarez, los tres de
Guarnizo.
El primero
llegó a conseguir títulos nacionales y que durante varios años, ostentó el
título de campeón de España en la especialidad de fondo.
A los tres
se les entregó una placa conmemorativa, como homenaje a sus inolvidables
actuaciones.
La carrera
se desarrollo sobre un circuito de Guarnizo, con salida y llegada en el barrio
de San Isidro. La prueba había despertado un gran entusiasmo con muchos premios
y con treinta y cinco trofeos. La dotación de premios ascendía a las 40.000
pesetas.
Se corrió con
cuatros premios, el primera de infantiles, sobre 1.500 metros; el segunda, de
juveniles, con 3.200 metros; el tercero, de junior, de 6.400 metros y el cuarto,
de senior, de 8.200 metros.
Esta prueba
fue organizada por la Federación Cántabra de Atletismo y correspondía a la
temporada oficial de pruebas de cross y de las más apretada en la historia del
atletismo montañés.
A Guarnizo
le cavia el honor de clausurar la temporada de cross con su II Gran Cross.
Donde hubo gran
colaboración entre la vecindad y en especial al entusiasta José Antonio Benito.
Fue en una
mañana desapacible de frio y lluvia, para la disputa de las distintas
competiciones programada y a pesar de ello, todas las pruebas se disputaron con
presencia de numeroso público, que siguió con gran interés el desarrollo de las
mismas.
La prueba de
infantiles fue ganada por Luis Santiago Montserrat, atleta del C.A. España de
Cueto, venciendo a los favoritos Angel Saiz y José Maria Lanza.
En
juveniles, triunfo del campeón regional, Antonio Gutiérrez, confirmando sus
excepciones cualidades para estas competiciones y distanciando de su director
rival, José Antonio Salmón.
En junior y senior,
que realizaron la carrera conjuntamente y con la misma distancia, aunque
distinta clasificación, los campeones regionales de las distintas categorías
fueron: Juan José Sordo y Silvino Martinez.
El resultado
de las distintas competiciones, fueron éstos:
En
infantiles, recorrido 1.500 metros:
Por equipos:
Juveniles, recorrido 3.200 metros:
Por equipos:
Por los junior, recorrido 7.400 metros.
Por equipos:
Senior,
recorrido de 7.400.
Por equipos:
Al final de
las competiciones se procedió a la entrega de los trofeos y premios, efectuadas
por miembros de la organización, representantes de las firmas colaboradoras y
por la Federación Cántabra de Atletismo.
El domingo 23 de noviembre de
1924., por la noche tuvo lugar en el Gran Cinema el anunciado festival
artístico que organizó La Coral de Santander, y en que tomaron parte, con el
notable y aplaudido orfeón santanderino, los de Peñacastillo,
Astillero-Guarnizo y Valle de Camargo.
Este festival se celebró en honor
a las fiestas de San Cecilia.
Con las masas corales de estos
pueblos próximos, donde el concierto había despertado el más vivo interés,
vinieron muchas personas que se trasladaron a la capital en tranvías, autos y
camiones.
Comenzó el festival a las diez y
cuarto, con una puntualidad que hacía honor a sus organizadores y orfeonistas.
Se había dispuesto que las masas
corales cantaran por orden de antigüedad, empezando por las de fundación más
reciente.
Al levantarse el talón y aparecer
en el escenario el orfeón La Lira de Peñacastillo -el más moderno de los que
tomaron parte en el concierto- estalló una ovación unánime, que duró largo
rato, y que se repitió al saludar el abanderado con la enseña de la masa coral,
que es valiosa y de mucho gusto.
La obra de representación fue el
coro de Rillé titulado "El adiós del recluta".
El orfeón produjo una excelente impresión en el
público, que aplaudió con verdadero entusiasmo a los cantantes y a su director,
don R. Hornedo (hijo).
Para corresponder a las ovaciones
del público, hubo de cantar La Lira fuera de programa una bonita barcarola, que
gustó mucho.
Actuó en segundo lugar el orfeón
de Astillero-Guarnizo, que dirigía don Jesús Soto.
Se le acogió con vivísimas
muestras de simpatía, estallando en su honor una ovación muy prolongada al
presentarse en escena.
Durante unos minutos tuvo que
esperar el orfeón a que cesaran los aplausos.
Una vez hecho el silencio cantó
el orfeón el brioso coro de Vives "El emigrante", que le valió una
ovación estruendosa.
La hermosa melodía montañesa de
G. del Diestro "La vi llorando" de mucho sabor, gustó muchísimo,
tanto que el auditorio quedó con ganas de oírla, por segunda vez.
Al cantar el orfeón de
Astillero-Guarnizo, la sardana de Morera "L'Ampurdá" que tanto se ha
popularizado ya, el entusiasmo de los espectadores se desbordó en una
estruendosa ovación, que no cesó hasta que la masa coral se dispuso a cantar
una deliciosa alborada, letra de Otero y música de Soto, que gustó mucho.
Ante la insistencia de los
aplausos, el orfeón regaló al auditorio con el coro "Los tres
tambores", de Morera.
El orfeón de Astillero-Guarnizo,
nutrido bien disciplinado, respondiendo muy bien a la hábital batuta de su
director y denotando en lo bien conjuntado de las obras abundancia de ensayos,
obtuvo un gran éxito.
A continuación cantó el orfeón
del Valle de Camargo que dirigía, don Arecio Olivares.
Tanto el coro de Retana "Las
tres" como el magnífico coro montañés del inspirado compositor Carre
"Luz y sombras" fueron cantados admirablemente por el orfeón de
Camargo que dejó la más grata impresión en el público.
Las dos obras fueron ovacionadas
largamente y el orfeón hubo de cantar fuera de programa, ante la insistencia
del auditorio, el coro de Thoma, "El Rhin", que se le aplaudió muchísimo.
El orfeón de Camargo tenia
excelentes voces, de las que había sabido sacar partido hábilmente el señor
Olivares -inteligente director cuya pericia y buen gusto se había puesto de
relieve en renombradas entidades musicales- y si continuase estudiando y
matizando las obras como las que cantó el domingo, ha de obtener muchos
triunfos tan legítimos como el de anteanoche.
La segunda parte del programa
estuvo a cargo de La Coral de Santander.
La prestigiosísima entidad artística
santanderina fue acogida con atronadores aplausos por el público.
Los orfeonistas, que debían
sentirse orgullosos del éxito obtenido por el festival artístico, cantaron como
en los días de sus mayores triunfos.
Dieron la impresión de seguridad,
de dominio de las obras, de disciplinada y sumisa obediencia a la batuta, que
son signos de perfección y madurez.
La Coral es ya un orfeón que
puede acometer todas las empresas, afrontar los torneos artísticos y optar al
triunfo.
Todas las obras que componían el
programa -seleccionado con el mayor acierto- obtuvieron una admirable
interpretación y todas fueron muy aplaudidas; pero el éxito de La Coral culminó
en las dos sardanas de Morera, el coro del padre Otaño titulado "La
Montaña", la obra maestra de la música sacra "O vos omnes", de
Victoria, y en el delicioso "Molondrón", de Sáez de Adana, que el
orfeón cantó magistralmente.
Entusiasmado el público, hizo
repetir, entre estruendosos aplausos, "Las sardana de las monjas", de
Morera.
El concierto terminó cantando La
Coral, fuera de programa, la jota navarra de Brull, que el público premió con
una ovación delirante.
El éxito artístico del festival
es superior a todo elogio y La Coral merece los más calurosos elogios por la
plausible iniciativa de reunir en un concierto a los orfeones que se han creado
en la provincia.
Mucho ha hecho la notable masa
coral santanderina por la cultura musical de la provincia; pero con ser ello
muy plausible, aun lo es más este noble y generoso tesón con que La Coral
procura alentar la creación de orfeones en los pueblos de la provincia que
tienen elementos para fundar estas agrupaciones musicales de tanta eficacia
para la educación artística de las multitudes.
Para tomar parte en este festival
vinieron a Santander los orfeones de Astillero-Guarnizo, Valle de Camargo y
Peñacastillo.
Llegaron a la avenida de Alfonso
XIII en tranvías especiales, a las nueve y media de la mañana.
Allí les esperaban La Coral y la
Banda municipal de Santander, además de muchísimas personas.
Después se organizó la comitiva,
yendo en cabeza la Banda municipal, y dirigiéndose todos a la iglesia de San
Francisco, donde se celebró a las diez una solemne función religiosa.
La Coral, en unión de la Alianza
Musical, ejecutaron la misa de Max Filke, que obtuvo una interpretación
irreprochable.
También fueron cantados
magistralmente, la melodía religiosa de Viadana, "O Sacrum
convivium", y en el ofertorio, la sublima "Ave Maria", de
Victoria.
Al alzar, la Banda municipal
ejecutaría la marcha real".
Terminada la función religiosa, a
la que asistió un número considerable de fieles, que llenaba por completo el
templo, se organizó la comitiva en la forma que anteriormente, encaminándose a
la Escuela de Industrias, donde La Coral obsequió con pastas y licores a los
orfeonistas invitados.
Por la noche se celebró ya el
festival anunciado en el Gran Cinema.
A la salida del festival, los
orfeonistas astillerenses partieron en tranvía a Astillero, a la una de la mañana.
Ese día en el Gran Cinema antes
de este festival, se proyectó dos películas cinematográfica y el lunes se
anunciaba un estreno grandioso de la película LA MODERNA DALILA.
La
"presión" sobre la valla protectora del campo cedió y se derrumbó
causando el natural susto sin que hubiera que lamentar ninguna desgracia, a no
ser el trabajo de los albañiles para restaurarla.
Unos treinta
metros de la pared que además de tener protegidos a los espectadores
proporcionaba lugar idóneo para la publicidad, quedaron destrozados ya que hubo
que retirarlos para evitar males menores.
Tras el
partido jugado entre el Unión Club y la Naval de Reinosa, el día 4 de enero, en
los campos de Astillero, la Directiva del Club astillerense envió una carta
dirigida a la Naval que decía textualmente:
* Señor presidente
del Club Deportivo Naval.
Reinosa
Muy señor nuestro:
En relación con el partido celebrado en el día
de ayer entre nuestros primeros equipos en estos campos de Astillero, la Junta
Directiva de esta Sociedad quiere hacer patente a esa que usted presidente, el
sincero agradecimiento por la excelente conducta demostrada en el desarrollo de
este encuentro, tanto por los directivos, entrenador y jugadores navalistas,
como por los numerosísimos reinosanos que nos honraron con su presencia.
Esta singular conducta alcanza especial
relieve en estos tiempos en que el deporte, en sus diversas facetas, pero
especialmente en las futbolistas, adolece de esa nobleza de conducta deportiva
que debiera ser la meta y guía que presidiera este popular deporte.
Seria nuestro deseo que este reconocimiento a
su ejemplar conducta lo hiciera extensivo a todos el público reinosano, que ha
dado pruebas, una vez más, del alto grado de amistad y deportividad que siempre
ha existido entre nuestros dos pueblos.
Con nuestros especiales saludos y un fuerte
abrazo, por la Sociedad Deportiva Unión Club. Ramón Corrales Rada, secretario *
Así fue el
partido que se jugó en esa fecha, en las conocidas "marismas
astillerense".
Fue domingo
y se registró la mejor entrada conocida en esas fechas, para presenciar el
interesante confrontamiento entre los dos mejores equipos en esos momentos del
Campeonato Regional.
El partido
no fue el esperado y se salvó por la incertidumbre del resultado y por los
entusiastas aficionados navalistas, que dejaron como siempre un recuerdo
inolvidable, con sus colores, en las cintas colgantes y gorras.
Los goles
fueron marcados ambos en la segunda parte. El primero fue obra del delantero
centro local Rasines, de cabeza y a centro magistral por Gento III. Era el
minuto 65 de partido.
El gol del
empate llegó en el minuto 81 y también como consecuencia de una falta, que
aprovechó el reinosano Isi.
Como
destacados, por el Unión Club lo fueron: Gento III, Resines, Sardina y el
portero Brugos.
En la Naval:
Loren, Piru, Fraile y el ex-astillerense Cañizo.
El
arbitraje, estuvo regular y corrió a cargo del colegiado señor Terente II.
Las
alineaciones fueron:
Unión Club:
Brugos; Sardina, Rafa, Juli; Santamaria, Pepín; Gento III (Cordera), Huerta,
Resines, Pereira y Molleda.
Naval de
Reinosa: César; Lorenzo, Castañeda, Ramonín; Fraile (Davies), Cobo; Collantes,
Piru, Isi, Ortiz y Cañizo.
Como dato anecdótico,
fue el derrumbamiento de unos trozos de muro del campo, sin que fortunamente
ocurriera algún accidente y el partido estuvo en esos momentos suspendido.
Fue todo un
acontecimiento la presencia de la Naval en Astillero, trajo consigo a más de un
millar de seguidores campurrianos en varios autobuses y centenares de turismos
se desplazaron a Astillero desde las primeras horas de la mañana del encuentro.
Una pacifica
invasión de campurrianos que recordaba a aquella otra de varios miles de vizcaínos
que se desplazaron acompañando al Baracaldo, cuanto los astillerenses militaba
en Tercera División.
El campo
estaba de gala con la presencia de ambas aficionados, los visitantes con las
bocinas y los campanos, dieron colorido y espectáculo, además de una total
corrección y comportamiento.
Se calculaba
que fueron cerca de tres mil los aficionados y se suponía que hubo record en la
taquilla.
equipo del Unión Club del año 1930
En el año
1930, se jugó la promoción de ascenso a la categoría A del Campeonato Regional,
donde la jugaron los equipos Cultural de Guarnizo, Vimenor, Eclipse y Unión
Club de Astillero.
En esta liguilla
quedó campeón el Unión Club ascendiendo a la Serie A.
Los
verdinegros tenían la plantilla de jugadores siguiente: Arteche, Peña, Santos,
Garcia, Tamayo, Fernández, Castillo, Moncada, Cavia, Mata, Benavente y Garcia.
En abril de
1930, la Directiva del Unión Club, en Junta General Extraordinaria celebrada
por dicha Sociedad, se acordó elegir presidente de la misma, a don Eliseo
Gutierrez Velasco, por dimisión del anterior, señor Lanza.
El domingo 12
de enero, se jugó el partido de promoción de categoría entre la Cultural de
Guarnizo y el Unión Club, en los campos de Astillero.
El resultado
final del encuentro fue de empate a 1-1.
La Cultural
presentó la siguiente alineación: Leguina (A); Jaime, Gento (G); Vallecillo,
Palazuelos, Presmanes; Gento (A), Garcia, Herrero, Leguina (E) y Marcos.
Por el Unión
Club: Arteche; Peña, Santos; Cobo, Garcia, Tamayo; Castillo, Moncada, Cavia,
Mata y Benavente.
Destacaron
Jaime por los de Guarnizo; Mata y Moncada por los astillerenses.
El 21 enero
1930, el Unión Club visitó Vioño para jugar contra el Vimenor.
El final del
partido terminó con victoria de los visitantes por 1-4.
Los goles
fueron marcados por Moncada tres y Benavente, uno.
El domingo 26, en los Arenales, se jugó el encuentro de promoción entre El Eclipse y el Unión Club de Astillero.
El resultado
final fue de empate a 0-0.
Destacó por
los astillerenses el pequeño Benavente con sus genialidades.
En el
segundo tiempo fue expulsado el delantero centro del Unión Club.
Los equipos
formaron y el colegiado fue el señor Balbás.
Unión Club:
Arteche; Peña, Santos; Cobo, Fernández, Tamayo; Castillo, Moncada, Garcia, Mata
y Benavente.
Eclipse;
Crespo; Saavedra, Perez; Isasi, Vega, Berasategui; Eloy, San Emeterio, Uriarte,
Quintana y Cavada.
El 6 de
febrero, hubiera tenido que jugar el Unión Club y el Vimenor en Astillero.
El partido
quedó suspendido al retirarse el Vimenor de este Campeonato.
El 13 de
mayo, en los campos de Guarnizo, jugaron la Cultural y el Unión Club, encuentro
de promoción para ascender a la categoría serie A.
Los
astillerenses consiguieron la victoria por el resultado de 2-0.
El domingo 18 mayo, se jugó el encuentro de promoción entre el Unión Club y El Eclipse, en los campos de Astillero.
En este
partido el árbitro señor Rodriguez terminó abucheado por los espectadores
totalmente indignados por su actuación. que incluso el público aconsejaron a
los jugadores retirarse.
El resultado
final fue de empate a 2-2, con goles ambos de Polé.
Terminados
todos los partidos de promoción de esta Liga, quedando campeón el Unión Club,
ascendiendo a la Categoría Serie A del Campeonato Regional.
Foto realizada por Juanjo
Santamaria, fotográfo del Diario Montañés.
Foto cedida exclusivamente para la
publicación de este blog, no admitiéndose ser descargadas ni compartirlas por
encontrarse sujetas a derechos de autor.
Aunque el monte
de Cabarga no está ubicado en el Municipio de Astillero, sí podemos
considerarle como un lugar vinculado a Astillero.
En el
transcurso de los años Peña Cabarga ha sufrido distintos incendios, unos leves
y otros muy peligrosos.
Yo recuerdo
de pequeño, viviendo en la calle Industria de Astillero, uno incendio que
fue importante. Oí comentarios entre los
convecinos que el fuego se estaba extendiendo a muchas hectáreas y originando
una situación de gran peligro.
También
recuerdo que la Guardia Civil estuvo parando la poca circulación entre San
Salvador y El Astillero, que en esas fechas existía y reclutaban a todos los
vecinos cercanos a la Peña para que subiesen a pagar el fuego, bien
voluntariamente o incluso forzados.
Algunas
fechas que Peña Cabarga ha sufrido incendio y que algunos vecinos de El
Astillero pueden recordar en su memoria.
El 2 de
marzo de 1963, se originó un gigantesco incendio en Peña Cabarga, seria entre
las diez y doce de la noche, el fuego se fue propagándose en dirección Norte y
abrazando las vertientes de la Peña Cabarga, cerrando al amanecer un anillo que
abarcaba unos ocho kilómetros cuadrados.
Todo el
pueblo de Santiago de Heras y varios de Astillero y Solares, fueron movilizados
por la Guardia Civil.
En Santiago
de Heras las campanas habían tocado para movilizar a todos los hombres útiles
para prestar servicio e intentar ayudar.
El fuego ya
se había extendido en las laderas de Peña Cabarga y en los montes del término
de Sarón, Villanueva de Villasescusa y en La Concha.
A medida que
avanzaba el día y con viento sur a favor
hacia la Peña en dos direcciones, más corría los focos en dirección a los altos
cercanos de Hedillo y por la mina de El Zorro.
Las fuerzas
de varios puestos de la Guardia Civil, de Astillero, Solares y Villanueva se
movilizaron desde las primeras horas de la noche haciendo la recluta de los
vecindarios de las zonas afectadas y limítrofes.
El aspecto
de Peña Cabarga visto desde Santander era verdaderamente dantesco.
El fuerte
viento sur que soplaba hacia muy difícil el intento de atajar y apagar el
siniestro.
Al estar
enfermo el presidente de la Junta Vecinal de Santiago de Heras, Marcelino
Palacios, dos vocales y el guarda forestal de la Diputación, Francisco Vega,
acompaños por miembros de la Guardia Civil se pusieron al frente del vecindario
para tratar algunas medidas.
El lunes 13
de enero de 1975, por la tarde se detectó fuego en la falda de Peña Cabarga,
cerca de la carretera que transcurre por Heras. Las llamadas favorecidas por el
viento se propagaron fácilmente durante varias horas y pronto se extendieron
por las caras del monte hasta llegar a la cumbre.
Los trabajos
para la extinción del fuego lo llevaron a cabo el personal de ICONA y por el parque de
bomberos de la capital.
El jueves 13
de abril de 1979, se produjo un incendio en el monte de Peña Cabarga, que
ocasionó pérdidas considerables, al ser consumidas por el fuego seis hectáreas,
más o menos de pinos de diez años, además de otras cuatro hectáreas de
eucaliptos particulares.
A la llamada
de auxilio pronto tuvo su repercusión, acudieron al lugar varios números de la
Guardia Civil, así como otras personas a quienes se solicitaron colaboración,
además de los vecinos de Santiago de Heras y Sobremazas.
Debido al
viento, las llamas cobraron mucho peligro y hizo pensar en lo peor.
Fue en la
ladera de Sobremazas en cuyo pueblo por temor de la propagación del fuego tuvieron
que desalojar varios edificios o cabañas sin incidir éste en la zona de
Santiago de Heras.
Los días 9 y
10 de enero de 1993, la Sierra de Peña Cabarga sufrió una oleada de incendios,
posiblemente intencionados, donde se quemaron 346 hectáreas de arbolado.
Eran fechas
de situación de alerta roja por la sequia afectadas en todas las zonas de la
comunidad.
El jueves 18
agosto 2005, se declaró un incendio en el Parque Nacional de Peña Cabarga,
conjunto nacional situado al Sur de la Bahía y destacado por su gran interés
geológico y paisajístico.
Fue en el
lugar de Socabarga donde se concentró el fuego y que suponía fuera
intencionado.
Los siete
focos que se detectaron una vez extinguido el incendio así se hizo sospechar.
Se trabajó
con las cuadrillas forestales, agentes de Medio Natural y también con la
colaboración del Ayuntamiento de El Astillero.
Tras 12
horas de trabajo contra el fuego, dieron extinguido y controlado el incendio.
El 29 de
diciembre de 2015, se produjo un incendio en Socabarga que fue muy llamativo al
ser visto desde la capital y desde las principales vías de acceso a Santander,
donde los conductores asistieron estupefactos por la proximidad del incendio.
Todo termino
gracias a la lluvia, sino se hubiera quemado toda la Peña.
Fue de los
incendios con más peligrosidad haya sufrido Cabarga.
El 14 de
febrero del 2023, Peña Cabarga ardía con al menos cinco focos activos avivados
pro el viento sur.
Uno de ellos
fue espectacular, en una zona situada por encima de Socabarga y donde se
descartaba que el pueblo pudiera verse afectado.
La
espectacularidad de las llamas en medio de la oscuridad y la ubicación
geográfica de Peña Cabarga hizo que el incendio fuese visto desde distintos
puntos de Cantábrica y desde el otro lado de la bahía, alertados por las
imágenes que veían.