El 10 de
septiembre de 1963 el ilustrísimo Obispo de la Diócesis de Santander doctor Vicente
BEITIA ALDAZABAL, realizó su primera visita pastoral a la localidad de
Astillero.
El martes
10, el municipio se vistió de gala y de fiesta para dar la bienvenida al
prelado. Con motivo de su llegada, las principales calles del pueblo -
especialmente la calle San José y el trayecto hasta la iglesia parroquial -
lucieron engalanadas con banderas y colgaduras en los balcones.
A la tarde
noche, miles de bombillas y luces decorativas iluminaron el paso del solemne
cortejo, el cual se había organizado desde la propia ciudad de Santander para
acompañar a la máxima autoridad eclesiástica de la provincia hasta la Casa
Consistorial.
A su llegada
al Ayuntamiento, el obispo fue recibido con honores por las autoridades
locales, eclesiásticas y civiles. Desde la misma corporación municipal, dio
comienzo una procesión solemne que acompañó al prelado hasta el templo
parroquial, mientras el coro parroquial entonaba el "Aleluya".
Una vez ante
el altar mayor, el doctor Beitia procedió a administrar el santo sacramento de
la confirmación a un total de 500 niños y niñas astillerenses. La ceremonia se
desarrolló ante muchísimos fieles que completaba por completo las naves de la
iglesia.
Finalizada
la ceremonia religiosa, que se prolongó durante una hora y cuarto de duración,
el prelado impartió la bendición papal a todos los asistentes, quienes lo
recibieron con devoto regimiento.
Es destacar
que durante los diversos actos litúrgicos, el coro parroquial, bajo la experta
dirección de don José María Anduiza, interpretó con gran acierto y brillantez
piezas corales de gran exigencia artística, tales como el "Tantum
ergo" de Rink, el "Libera me de Hallan" y el "Benedictus de
la Misa Eucarística de Perosi".
Concluidos
los oficios religiosos, el doctor Beitia Aldazabal realizó una visita a las
dependencias parroquiales, para interesarse de manera cercana la labor social
que el párroco don Francisco Martinez y su coadjutor venían desarrollando en
beneficio de los más necesitados de la localidad.
Tras este
emotivo encuentro con la comunidad religiosa y los vecinos, el señor Obispo
emprendió viaje de regreso hacia la ciudad, dejando una profunda huella en la
memoria histórica de Astillero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario