viernes, 14 de agosto de 2026

ASTILLERO visita del señor Obispo - 10 septiembre 1963

 




El 10 de septiembre de 1963 el ilustrísimo Obispo de la Diócesis de Santander doctor Vicente BEITIA ALDAZABAL, realizó su primera visita pastoral a la localidad de Astillero.

El martes 10, el municipio se vistió de gala y de fiesta para dar la bienvenida al prelado. Con motivo de su llegada, las principales calles del pueblo - especialmente la calle San José y el trayecto hasta la iglesia parroquial - lucieron engalanadas con banderas y colgaduras en los balcones.

A la tarde noche, miles de bombillas y luces decorativas iluminaron el paso del solemne cortejo, el cual se había organizado desde la propia ciudad de Santander para acompañar a la máxima autoridad eclesiástica de la provincia hasta la Casa Consistorial.

A su llegada al Ayuntamiento, el obispo fue recibido con honores por las autoridades locales, eclesiásticas y civiles. Desde la misma corporación municipal, dio comienzo una procesión solemne que acompañó al prelado hasta el templo parroquial, mientras el coro parroquial entonaba el "Aleluya".

Una vez ante el altar mayor, el doctor Beitia procedió a administrar el santo sacramento de la confirmación a un total de 500 niños y niñas astillerenses. La ceremonia se desarrolló ante muchísimos fieles que completaba por completo las naves de la iglesia.

Finalizada la ceremonia religiosa, que se prolongó durante una hora y cuarto de duración, el prelado impartió la bendición papal a todos los asistentes, quienes lo recibieron con devoto regimiento.

Es destacar que durante los diversos actos litúrgicos, el coro parroquial, bajo la experta dirección de don José María Anduiza, interpretó con gran acierto y brillantez piezas corales de gran exigencia artística, tales como el "Tantum ergo" de Rink, el "Libera me de Hallan" y el "Benedictus de la Misa Eucarística de Perosi".

Concluidos los oficios religiosos, el doctor Beitia Aldazabal realizó una visita a las dependencias parroquiales, para interesarse de manera cercana la labor social que el párroco don Francisco Martinez y su coadjutor venían desarrollando en beneficio de los más necesitados de la localidad.

Tras este emotivo encuentro con la comunidad religiosa y los vecinos, el señor Obispo emprendió viaje de regreso hacia la ciudad, dejando una profunda huella en la memoria histórica de Astillero.

 

 














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