Peña Rocias
Este
mercante llegaba con frecuencia a El Astillero, para cargar mineral de hierro
con destino al Canal de Bristol, Escocia y Rotterdam y en ocasiones con carga
de carbón.
Hubo alguna
temporada que llegó muy lejos al Báltico y en el retorno lo hacía con grandes
cargas de madera nórdica. Incluso llegó a navegar hasta Buenos Aires en 1918,
retornando con un transporte de grano.
Fue
construido por los astilleros W.Gray para la compañía R. Aedi Wilson & Co.
en la localidad inglesa de West Hartlepool en 1889, bautizado con el nombre de
"Nordlands".
Botado con
79,25 metros de eslora, 11, 16 metros de maga y 5,45 metros de puntal.
Una década
después en 1899, fue adquirido por la Compañía Santanderino de Navegación, que
lo matriculó con el nombre de "Peña Rocías".
Lucia el
nombre de Santander en la popa y la franja de color blanquirrojo, como
distintivo de la naviera en la chimenea.
Barco
robusto y fue don Joaquin Díaz Gómez el capitán más emblemático de este barco y
el que más tiempo estuvo a su mando.
En la fecha
18 de julio de 1899, estuvo atracado en Astillero.
En marzo de
1904, en un viaje de vuelta de Stockton, con destino a Sunderland a por
cargamento de carbón y con el práctico inglés a bordo, embarrancó en la ría,
llegando a quedarse completamente en seco.
La Compañía,
que dio al buque por perdido, consiguió reflotarle sin ningún daño y útil para
la navegación.
Regresó a
Santander procedente de Newcastle con carga de carbón el 9 de agosto de 1904.
En 1912
volvió a embarrancar en la barra de Rotterdam y consiguiendo recuperarle en dos
días.
Con los años
la Naviera santanderina se vio obligado a dar de baja a toda su flota,
conservando solo al "Peña Rocías" que estuvo fondeado en Pedrosa
durante años y realizando algunos transportes esporádicos.
La naviera
desapareció en los años 30 y el Peña Rocías estuvo embargado por el astillero
de Corcho como garantía de una deuda.
El 30 de
agosto de 1933 en pública subasta fue adquirido por Antonio Menchada.
Hacía
bastante tiempo que se encontraba fondeado en la bahía y las intenciones de la
compra tenía como objetivo desguazarle, habiéndose pagado por él sesenta y
cinco mil pesetas.
Al año
siguiente aparecía en la lista oficial de buques matriculados en Bilbao, con el
nombre de "Briquetas Zorroza" y llegó a seguir navegando unos 30 años
más.
Este
´"Briquetas Zorroza" terminó desguazado en Recuperaciones Submarinas
en Parayas, tras 75 años de navegación.
Anteriormente
en la fecha 31 de diciembre de 1964 subió por última vez a la ría de Astillero.
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