viernes, 2 de octubre de 2026

ASTILLERO fiestas de la Asunción el 15 de agosto de 1894.

 





la Iglesia de San José de los años 1890-1895



En víspera de las fiestas de Nuestra Señora del Asunción del año 1894, en el pueblo de Astillero, se anunciaba los festejos que se celebrarían como la tradicional hoguera por la noche  y disparos de  cohetes en la pradera próxima a la iglesia parroquial de Guarnizo, donde a las diez y media de la mañana existiría una solemne función con misa "diaconada" a su patrona "Santa Maria de Muslera", estando el sermón a cargo del nuevo diácono, don Casimiro Garcia Tijero, quien por primera vez ocuparía la cátedra del Espíritu Santo.

La tradicional romería se celebraría por la tarde en el campo de la Planchada, próximo a la estación del Astillero y junto a la capilla de San José, en cuyo pórtico se celebrará la "tómbola" que en beneficio de dicha capilla organizada por una respetable y piadora señora, cuyo nombre no se permitió publicar.

El jueves 16, día de San Roque, habrá gran función religiosa y romería en Guarnizo en honor del Santo Peregrino como patrono de aquella parroquia.

A estas fiestas acudirá la banda de los niños salesianos.

 

Para las fiestas de la Asunción, fueron muchos los trenes que bajaron a Astillero, todos "de bote en bote", parecía imposible que pudieran caber en ellos tantas personas y más aún en el pequeño pueblo contener a tanta gente.

Los bailes al aire libre estuvieron concurridísimos; unos daban carácter montañés a la romería; otros de esos al agarrao, que vienen a prostituir nuestro periquín tradicional, llevando la concupiscencia y la malicia a lo que antes era todo inocencia y sencillez.

La romería resultó ser un éxito, a pesar de la lluvia.

Del regreso a la ciudad, sin comentarios, no se cabía en los coches, hubo empujones, broncas monumentales y hasta las protestas contra todos, en fin, que el barullo no pudo ser mayor, ni mayor el número de los romeros.

La tómbola, otro éxito, a las cuatro de la tarde, ya no quedaban papeletas. A ella acudieron, muchísimas familias de las más principales de la ciudad; y gran parte de ellas tuvieron que resignarse a volver sin echar, porque la tómbola se acabó en seguida.

La virtuosa señora que la organizó debió de quedar muy satisfecha del éxito que obtuvo, en beneficio de la humilde capilla de San José.

 

El día 15 miércoles, se celebró un magnifico baile campestre en los jardines de la Gran Vía, en el Astillero.

La orquesta la componía ocho escogidos profesores de la capital.

Este día hubo un servicio de vapores extraordinarios desde las dos de la tarde, a precios ordinarios.

  

El día 19 de agosto, se celebró en el Astillero un certamen de Doctrina cristiana e Historia Sagrada, al que asistieron el señor Obispo, Vicente Sánchez de Castro, quien se embarcó en el vapor Corconera de las tres y media de la tarde.

Esperaban al Prelado en el muelle de Astillero, el primer teniente alcalde, y casi todo el pueblo, para darle la bienvenida.

Acompañaron al señor Obispo, el secretario de cámara, señor Rodriguez Casanueva, y el rector del Seminario de Corbán, señor Domínguez de Tomé. El obispo fue recibido con vivas entusiastas por los vecinos y las muchas personas de la colonia veraniega; además de la banda de niños salesianos, quienes le saludaron ejecutando una preciosa marcha .

Del muelle se dirigieron a la iglesia del pueblo, donde se celebró el certamen con el siguiente programa:

Primera parte. Ejecución por la banda de los niños salesianos, de la polka titulada "Fiesta Onomástica". Discurso inaugural sobre el tema: "La mala educación de los hijos", pronunciado por el alumno José Vega.

Segunda parte. "Gire carnevalesche", por la banda salesiana. Discursos basados en los temas: "Testimonios de la fe católica", por el niño A. Morlote: "Santificación de las fiestas", por V. Solana; "Obligación de ir a misa", por J. Cuesta; "Examen de conciencia", por J. Vega; "Dolor de los pecados", por J. Fernández"; "Propósito de la enmienda", por G. Gómez; "Confesión", por F. Sierra: "Satisfacción", por J. Justo; "Existenica del infierno", por F. Pardo; "Existencia del cielo", por J.M. Navarro; "Felicidad del cielo", por E. Vega.

En la tercera parte la banda ejecutó el número: "Divertimento per Requinto". Se hizo un exámen de Historia Sagrada en la forma indicada para el Catecismo y acto continuo, y mientras la música ejecutaba la linda pieza "El Ingenuo", se distribuyeron los premios en el templo a los niños que tomaron parte en el certamen; y continuaron a los de las escuelas de ambos sexos.

Componían el Jurado los señores don Gabriel Huidobro, presidente; como vocales, los señores don Pedro Ornedo (Hornedo) y don Cástor Llama; como secretario, don Gabino Jimenez, y el maestro superior del Astillero, don Francisco Segura; la maestra doña Fidela de la Peña; el maestro de Guarnizo, don Remigio Saiz y la maestra doña Socorro Saiz.

También se hallaban presentes al acto toda la Junta local de Instrucción pública y toda la Corporación.

Los premios distribuidos consistían en libros, prendas de vestir y dulces.

El señor Obispo se dirigió con elocuentes palabras a todos los niños.

Asistieron al certamen, otras personas entre ellas:

Don Manuel de la Mora; Ramón Aguirre; Bernardo Lavín; Luis G. Rubio; Manuel E. Fernández; Felipe Marañón; señor marqués de Hinojares; don Raimundo Menéndez, director del periódico "La Prosperidad"; Regino Ceballos; Antonio Manuz; primer teniente de carabineros, don Vicente Arines; señor comandante del puesto de la guardia civil, don José Manuz; José Gómez; Roque Villegas; señor Fiscal del Supremo; don Adolfo Balbotín...

La gran parte del éxito del certamen se debió al cura párroco del Astillero, que trabajo sin descanso en la propagación de la enseñanza de la doctrina cristiana.

El señor Obispo regresó a última hora de la tarde con sus acompañantes, manifestándose satisfecho de la brillantez del acto.

La banda de música de los Salesianos, dirigida por el profesor don Emilio Nogues, fue muy elogiada.

Esta banda intervenían en muchos actos que se celebraban en la ciudad y en ocasiones acompañaban al grupo Orfeón Cántabro.

Sus miembros todos niños, vestían uniforme de pantalón y guerrera, azules, con vivos encarnados, y la gorra correspondiente, también del mismo color, formando un buen conjunto.