viernes, 6 de noviembre de 2026

CONCENTRACION DE BOMBEROS en Santander, entre ellos, los del Astillero. (1935)

 



En  agosto de 1935, continuaban  los actos preparativitos por los bomberos de la provincia, en la fiestas de confraternidad y al homenaje a un ilustre personalidad santanderina: a don Rafael Botín y Sánchez de Porrúa.

El día 26 de agosto, a las diez de la mañana, comenzó la concentración de los bomberos de la provincia en el lugar del  Empalme de Peñacastillo.

Se reunieron en dicho lugar, los bomberos de los dos Cuerpos de Santander, los de Torrelavega, Reinosa y Astillero, cada uno al mando de sus jefes respectivos.




Ya reunidos todos los bomberos se dirigieron con su respectivo material al cementerio de Ciriego. En este lugar, correctamente formados, se encaminaron al monumento que perpetuaba la catástrofe del Machichado y sobre el que el señor Botín y Sánchez de Porrúa, profundamente emocionado, depósito un precioso ramo de flores.

A continuación y siempre con la misma recogedora actitud, se dirigieron todos los bomberos presididos por sus jefes, a las tumbas donde reposan los cuerpos de los infortunados bomberos, Hoyuela y Roviralta, muertos, como se recordarían en el cumplimiento de su deber.

También en sentido homenaje a su memoria, el jefe de honor de todos los Cuerpos de bomberos de la provincia, depositó, en nombre de éstos, otro ramo de flores.

Seguidamente, y por el paseo de Sánchez de Porrúa, Sardinero, Avenida de Pablo Iglesias y Martillo, dirigiéndose todos los bomberos al parque de los municipales.

Formaron todos los bomberos y los pasó revista su jefe de honor.

Se hicieron unas fotografías  y  se trasladaron al parque de los bomberos voluntarios en Numancia, sitio elegido para el banquete.

El parque de los bomberos se había adornado como la solemnidad del día lo reclamaba y como aconsejaba el homenaje que se iba a rendir a su ilustre jefe.

Ocupó éste la mesa presidencial, sentándose a su lado los consejeros señores don Valentín Azpilicueta, don Agustin González Trevilla, don Jaime Ribalaygua, don Atilano Vaquero, don Ernesto Alday, don Ramón Arrarte, don Ricardo Ruiz Pellón y don José Cabrillo; el médico de Astillero, don Luis Rozas, y el médico jefe de los bomberos de Santander, don Joaquin Manzanos.

En  otra de las mesas, se sentaron los jefes de bomberos de Santander, Torrelavega, Reinosa y Astillero. Y en las demás  mesas, alrededor de unos trescientos bomberos.

Los componentes que formaban el Cuerpo de bomberos municipales, solicitaron al Ayuntamiento que, por méritos y de agradecimientos se nombrase jefe honorario de dicho Cuerpo, a don Rafael Botín, concediéndose, además la Medalla de la Ciudad de Santander.

Todo esto merecido, porque el señor Botín, durante más de veinte años, había sido jefe de los bomberos voluntarios.

Se señalo que desde que el señor Botín se hizo cargo de esa jefatura, procuró aumentar la recaudación, mejorar los sueldos de la guardia fija, adquirir nuevo material, haciendo así que el Cuerpo de bomberos voluntarios por esas fechas no tenía nada que envidiar a otros Cuerpos de España.

En el acto se pronunciaron varios discursos, todos en adhesión y de afecto, al señor Botín Sánchez de Porrúa y los jefes de los bomberos de Torrelavega, de Reinosa y de Astillero, se declararon orgullosos de verse mandados por una persona de grandes cualidades.

Finalmente, fue el discurso del señor Botín, elocuente y lírico, como todos los suyos. En su palabra, velada por una fuerte emoción, puso temblores de ternura cuando se refirió a los suyos, era decir, a los bomberos.

Aun cuando la lluvia hizo presencia, muchísimas gente había concurrido a las verbenas celebradas en Numancia.

 


Parque de Bomberos Municipales de Santander



Parque de Bomberos Voluntarios de Santander












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