viernes, 17 de enero de 2020

ASTILLERO en el año 1909




(del libro Astillero - Historia Gráfica)

Astillerenses en los años 1900



En el año 1909, en Astillero, hubo muchas actividades tanto deportivas como festivas, por entonces el pueblo era alegre y hospitalario, donde cualquier evento acogía a numeroso visitantes.

El 5 de enero de 1909, se inauguró el servicio de tranvías eléctricos al Astillero, que tanto interés era esperado por la vecindad.

El 31 de enero de 1909, en los campos de Lamiaco de Bilbao, se jugó un partido de futbol, entre el Sportiva Astillero y el Athetic de Bilbao.

El día 16 de mayo de 1909,. se celebró una carrera de bicicletas en un recorrido entre Santander-Astillero-Santander, organizada por la U.C.S.S.
Entre los inscriptos para esa carrera, estaban los corredores. E. Ituarte; J. Sánchez: F. Ortega y P.K.Z. y otros, pero éstos eran los favoritos al triunfo final.
Para tomar parte de la carrera, era preciso estar al corriente de los recibos de la Sociedad, obligatorio el traje de carrera y la salida se daría a las cinco de la tarde, en el muelle embarcadero.
Esa misma tarde, se jugó en Astillero, un gran partido de foot-ball, entre un equipo de ese pueblo, constituido en su mayoría por extranjeros y otro de Santander, formado por los señores, Pereda, Pérez, Cobo, Odriozola, Elizondo, Mazo, Cortiguera, Velarde, Hermosilla, Alonso y G. de la Torre.

El 30 de mayo, se celebraron unas corridas de toros en Astillero, en la plaza portátil que había construido la Sociedad Iguñesa.
En ella, participaron los novilleros, Andrés del Campo (Dominguín) y Baldomero Sánchez (Guerrilla), de Córdoba y de sobresaliente el novillero santanderino José Puente (Troni).

El día 6 de junio, toreó el diestro vallisoletano Pacomio Peribáñez, que mataría los tres primeros toros y el último fue estoqueado por José Puente.
Los toros de ambas corridas pertenecían a la ganadería de don Juan Manuel Sánchez de Carreros.

El 16 de junio, en Guarnizo, tuvo lugar la fiesta del Corpus Christi, con la celebración de la Misa cantada por las niñas de la Casa de Caridad de Santander y orada por un Padre Carmelita.
A las once, entre el estallido de las bombas y el volteo de campanas, salió la procesión de la iglesia en dirección a la Habanera, para cruzar por Vista Alegre y regresar luego por la Ventilla. Abrió la marcha el pendón de la Parroquia, siguiendo los niños y niñas de las escuelas públicas y Asilo de San José, con banderas y los cinco estandartes: uno de ellos estrenado este día y dedicado al Augusto Sacramento, regalo de don Nicolás de la Torre y la Cruz parroquial en medio de dos filas de caballeros con velas, que precedían al Augusto y Divino Rey, llevado bajo palio y haciéndole escolta una sección de la Guardia civil. Detrás, una banda de música y acompañado por el pueblo, que seguía fervoroso el paso de la procesión.
En el trayecto se habían colocado cuatro altares, preparados por personas fieles y un artístico arco levantado por los convecinos Higinio Secadas y Guillermo Galarza; estando engalanadas todas las casas del pueblo. Siendo de notar un grupo de niñas vestidas de blanco.
Llegada la procesión a la iglesia, recibió el pueblo la bendición del Santísimo.
Fue de destacar la junta organizadora compuesta por el señor párroco, don Pedro Secadas; don Nicolás de la Torre; don Dionisio Serna, secundados por don Cipriano Solana y don Juan Galarza. Como también las Hijas de Maria por su puntual asistencia y las autoridades representando al Ayuntamiento de Astillero, junta administrativa del pueblo, capital de la Guardia civil y presidente de Bomberos, don Antonio Manuz.

El 11 de julio, estaba anunciada la corrida con los espadas Pacomio Peribáñez y Vicente Sanz (Matapozuelos), los picadores Vicente Flanes (Ronquillo), José González (Chuchi); los banderilleros Francisco Mateo (Petaca), Rafael Espejo (Cuco), Gustavo Torres (Montañesito), José Puente (Troni) y un puntillero.
Los precios: el tendido primera fila, 1,75 pesetas sol y 2,75 sombra y centro 1,50 y 2,50 respectivamente.
Las localidades para la corrida se expendían en la capital; en la fábrica de licores de Ignacio Laguno, Cuesta de Gibaja, número 5, y en el Astillero, en el comercio de José Quintanal. En la capital en el kiosko situado en la Plaza del Príncipe (bajada de la calle Blanca)

El 18 de julio, se celebró la novillada que se suspendió el domingo anterior.

El 9 de septiembre de 1909, se celebró una de las festividades del año y el pueblo de Astillero, que destacaba por su hospitalaridad y su alegría, prepararon una carrera de cintas.
Dispusieron el "coso" en la calle de San José, la que adornaron esmeradamente para este evento. Frente a la casa del señor alcalde se había levantado un cargo de follaje, y al otro lado se alzaba un tablado en el que estaba el Jurado; un poco más abajo, enfilando el arco se veía una tribuna en la que se hallaban las jóvenes señoritas del Astillero o veraneantes en él; del antepecho pendían las cintas, galardón primorosamente labrado por las delicadas manos de las señoritas que embellecían a fiesta, y eran: Clementina Abad Mercedes, Mercedes Cortabitarte, Maria Huidobro, Mercedes Hevia, Maria Erasun, Luz Insausti, Amelia Jimenez, Aurora Fernández, Maria Bretón, Crisante Abad, Leopolda Pardo, Enriqueta Lafuente, Guadalupe Ortiz de la Torre, Soledad Abad, Teresa Sánchez, Jesusa Mora, Dolores y Carmen Incera, Carmen, Angela y Gloria Campos, Eugenia Astoniza, Rosario del Castillo y Luisa Saro.
Gentío inmenso, en el que se veía no pocas personas de la ciudad, se agolpaba a los lados de la calle y carretera y en ventanas y balcones.
La carrera resultó muy entretenida, demostrando los campeones gran destreza y habilidad, reinando grande animación y alegría, hasta que un desgraciado accidente vino a perturbar la general satisfacción. Un jinete arrancó una cinta y era la segunda; estallaron los aplausos, cuando a éstos sucedió repentinamente un alarido de terror. El caballo había resbalado y el jinete caído bajo el bruto socorrido inmediatamente, se vio que Indalecio Carrión tenia fracturado la rótula izquierda.
Los corredores que obtuvieron premios fueron: Eloy Lavín, tres cintas; Indalecio Carrión, dos cintas; Francisco Romero, una cinta; Francisco Saro, una; Francisco Cortabitarte, una; Cándido Lavín, una; Gonzalo Lavín, una; Benigno Rivero; una; José Sánchez, una; Juan Kesington, una; Juan Rodriguez, una; Valentín Cagigas, una.
Cinco cintas quedaron sin coger, porque el desdichado accidente lo impidió y fueron subastadas, para con su producto dar una comida a los pobres. Sabemos que una de las cintas se adjudicó por 80 pesetas a un galante caballero.
Las señoritas fueron obsequiadas con un delicado lunch por el señor Alcalde, el cual y el lesionado Carrión fueron los iniciadores de la fiesta, a la que amenizó una charanga.

El 12 de septiembre, se celebro la tradicional festividad de Nuestra Señora de los Remedios en la ermita de ese nombre.

El 10 de octubre, se jugó el encuentro entre la Sportiva y la Comercial de Santander, venciendo los astillerenses, por 7-0.
El Sportiva formó: Beraza; Bates, Barret, Lavín; Sine, Sánchez; Zenón, Rojo, Davies, Pérez y Pardo.
En este año, la "Sportiva", era el mejor equipo de foot-ball de la provincia.

Por octubre de 1909, figuraba en prensa una lista de suscriptores para ayudas, de vecinos de Astillero, estos eran:
Sebastián Alonso - Jesús G. Oria - Jorge Hamel - señora viuda de Cruz - Manuel Colomo - Vicente Marín - Antonio Hontavilla - Sebastián Altonaga - Luis Dirube - Luis Ibáñez - Serapio González - Joaquin González - Antonio Montanaro - Marcilino G. Ibáñez - Nicolas Pardo - Fernando de Loyzaga - Manuel de la Mora - Manuel González - Carlos Muela - Juan Bonito - José Tejedor - Zenón Macías - señora viuda de Rivero - Guillermo Beatty - señora viuda de Jimenez - Casimiro Tijero - Felipe Gutiérrez - Paulina Abad - Paulina Gómez - Vicente Fombellida - Francisco Tijero - Angel Cortabitarte - Angel Díaz Toca - Casto Llama - Eliseo Azcárate - Ramona Orbea - Fidel Garcia - Antonio Arce - Adolfo Nieto - José Sánchez - Luis Garcia - Jesús Gómez - Eustaquio Sánchez - Francisco Mier - señora viuda de Lavín - Timoteo Vega - Nicolás Prieto - Ramón Rebolledo - Esteban Zamacona - Demetrio del Rio - Gabino Gómez - Carmen Santa Maria - Francisco Prieto - Wenceslao Puebla - Baltasar Ganzo - Alejandro Ibaseta - señora viuda de Pico - Francisca Villar - José Fernández - Julio Gómez - Francisco Palazuelos - Juan Fombellida - Federico Jimenez - Tomas Rosé - Alfredo Ajo - Crisanto Yañez - Ricardo Fernández - Juan B. Iraegui - Miguel Ginart - Manuel Méndez - Herminio Tella - Ulises Castón - Signey Beurne - señora viuda de Hontavilla - Antonio Manuz - Jacinto Vega - señores Alvarez Escalada y Compañía - Gabino Jimenez - Alfredo Ezquerra - Jesús G. Herrán - Enrique Jimenez.
En Guarnizo: Juan Viota - Leopolda Sánchez - Cipriano Solana - Domingo Alonso - Crescencio Arroyo - Ramón Campo - Manuel Ortiz - Angel Cobo - José Manuz - Juan Garcia - Maria Gutiérrez - Ignacio Diez - Facundo Barquín - Camilo Llata - señora viuda del general Calleja - Eugenio Velasco - Carlos Romanillo - Jacinto Sierra - Consuelo Rico - Fernando Pando - Aureliano Gallo - Ramón Secadas - Dionisio Serna - Pablo Secadas - Guillermo Galarza - Adolfo Leguina - Antonio Eguzquiza - Eloy Jauregui - Juan Antonio Galarza - Benjamín Ortiz - Silvestre López - Ramón G. Catillo - Arturo Leguina - Cayo Martín - Santos Garcia - Manuel Secadas - Vicente Díez - Inocencio Quevedo - Simón Olavarrieta - Victorino Pérez - Francisca Genaro - Sixto Gutiérrez - Agustin Liaño - Carlos Simón Altuna - Laureano Rivero - Manuel Rivero - José Rivero - Vicente Garcia - Fernando López - Julián Peña - Pablo Cañas - Ramona Mora - Josefa Somavilla - Leoncio Suárez - Nazario Pérez - Pablo Palacio - Francisco Teja - Roque Bustamante - José Torre - Valentín Torre - Angel Campo - Segundo Coterillo - Baldomero Villegas - Narciso Lanza - Modesto Viar.

El 15 de noviembre, el Ayuntamiento de Astillero, presidido por Alfredo Ezquerra, anunciaba al público la subasta de las obras y trabajos que comprenderían el proyecto de abastecimiento de aguas de la población de Astillero.

El 28 de noviembre, a las diez y media se jugó en Astillero, el partido de foot-ball, entre el segundo team del "Astillero" y el segundo de la "Recreativa". Por la tarde, a las tres, otra partido entre los equipos del "Astillero" y la Sportiva España.

A finales de 1909, Astillero tenia aproximadamente unos 5.300 habitantes y 600 edificios.










viernes, 10 de enero de 2020

GIMNASTICA-UNION CLUB 5 septiembre de 1965




una de las alineaciones del Unión Club en esa temporada


Conde - Valverde - Rafa - Arenal - Carus - Miguelo
Chuchi - Armando - Guitarra - Campin - Loli





El 5 de septiembre de 1965, dio comienzo el Campeonato de Tercera División temporada 1965-1966, en los campos del Malecón, con el encuentro entre la Gimnastica de Torrelavega y el Unión Club.

El escenario de los campos del Malecón presento un aspecto magnifico. Perfectamente cuidado para la práctica del futbol.

Además hubo cierta expectación, entre los numerosos aficionados que asistieron al partido.

El encuentro terminó favorable para los muchachos de "Moruca", a pesar de que el juego no agrado al público, quienes se conformaron con el resultado.

La victoria torrelaveguense, pese a ese dos cero, no fue conseguida con buen juego. En general hubo superioridad por parte de los locales, a pesar de que los astillerenses tuvieron fases de dominio y llegaron con claridad en varias ocasiones a la puerta contraria.

Desde el comienzo del encuentro, ambos porteros tuvieron que emplearse a fondo y ambos se lucieron en varias intervenciones.

En el minuto seis, Miguelo paro una falta hábilmente sacada desde fuera del área por Valentín. Minuto 10 y el defensa José Luis, salva para su equipo una ocasión de los visitantes

Después en el minuto 14, en el que Resque marca el primer gol y es cuando el Unión Club pasa a dominar durante unos cuantos minutos el juego. Tanto Guitarra como Chuchi no pudieron conseguir dos ocasiones de gol.

En el minuto 17, es la Gimnastica quien logra el segundo gol por mediación de Gradín. Desde este minuto, es la Gimnastica quien pasa a dominar el partido y en el minuto 23, Ceballos estuvo a punto de aumentar el resultado al lanzar fuera, tras una gran jugada de Acero.

En el minuto 31, Carús lanza al poste una falta desde el borde del área. Es el Astillero quien manda en el campo y Armando en el minuto 38, obliga a Fermín a realizar una espectacular parada.

Todavía en el minuto 44, Magán pudo lograr el 3-0. pero su remate lo saca Valverde desde la misma línea.

En la segunda parte, tiro Gradín desde fuera del área que el poste repele cuando Miguelo estaba batido. Un minuto más tarde, Ceballos dispara a bocajarro muy bien y Miguel rechaza con algo de fortuna.

La Gimnastica domino hasta llegar al minuto 17, en el que se produce la lesión grave de Varela. A partir de ese momento el juego decae y parece que ambos equipos se conformaban con el resultado.

En el minuto 29, Ceballos salva en la misma línea de gol un balón que se colaba con Fermín fuera de puerta; en el minuto 34, Magán, recibiendo un medido pase de Acero, pierde una ocasión de gol clarísimo y a los pocos minutos, es Valentín que repite la misma jugada de su compañero, tirando fuera, solo ante Miguelo.

El Unión Club se presentó en Torrelavega, como un buen equipo. Sin preocupaciones defensivas, con una táctica de 4-3-3, en el que los dos extremos y el delantero centro eran sus atacantes en punta. El interior Armando se movía entre los medios y delanteros. Conde era el medio defensivo, con la ayuda del pequeño Carús.

Lo mejor de los unionistas, fue  la delantera. Juegan muy bien y con oportunidades de gol.

En definitiva, un equipo que dejó buen impresión en Torrelavega.

En cuanto a los torrelaveguenses, jugaron una parte francamente buena y una segunda ya no tanto. Primero por Valentín que no es extremo y después, porque Ceballos bajo a la defensa a cubrir la lesión de Varela, el equipo jugo prácticamente sin exteriores y de ese mal adoleció.

También por la falta de un jugador en el centro del campo que "armara" el equipo y lo ordenara, porque Grandin se multiplicó en esa zona, pero no tenía a quien le acompañase.

Individualmente, Fermín, estuvo seguro y, lo que es muy importante, dio seguridad a sus compañeros ordenando la defensa en todo momento. En la delantera brillaron los jugadores Gradín y Acero.

En este primer partido de la temporada, a la Gimnastica se la vio con "anchura" de gran equipo.

El arbitraje estuvo a cargo del señor Bouzo, del Colegio cántabro. Su labor fue imparcial y objetiva, siendo su arbitraje perfecto.

Las alineaciones de los equipos:

Gimnastica: Fermín, José Luis, Varela, Amavisca, Resque, Félix, Ceballos, Magán, Gradín, Acero y Valentín.

Unión Club: Miguelo, Arenal, Rafa, Valverde, Carús, Conde, Chuchi, Armando, Guitarra, Campín y Loli.

Incidencias:

Tarde nublada, amenazando lluvia que hizo presencia antes del descanso. Campo en excelentes condiciones que, mojado, quedo aún mejor.

Mucho público deseoso de ver futbol, que acogió con grandes aplausos la presencia de ambos equipos en el terreno de juego.

En el minuto 17 de la segunda mitad, el defensa central torrelaveguense, Varela, en una entrada fortuita disputando un balón con Armando, sin aparente peligro alguno, resultó con fractura de tibia y peroné en la pierna derecha, teniendo que abandonar el terreno en una improvisada camilla y en manos "voluntarias", porque los camilleros de la Cruz Roja, brillaron por su ausencia en el Malecón.
La lesión de Varela produjo consternación entre los jugadores y público, y el juego estuvo interrumpido durante tres minutos.

Varela fue ingresado en la Clínica Alba.

El Unión Club se presentaba para la temporada 1965-1966, como entrenador Mendi, que sería su decima temporada en el equipo como preparador.

Inició la temporada, con la bajas de Lolis y Gelín, fichados por el Burgos y Osasuna, en segunda división; Sardina que se incorporó al servicio militar; Chileno, Julio, Cos, Fernández y Urbistondo.

Se había reforzado con Vélez (del Toluca); Lebaniegos (Candina); Ocerín y Antón del Juvenil de Astillero; Herrero (Cayón), Barquin (Gimnastica), Conde (Laredo) y Loli  (J. Pontejos)

La plantilla que inicio la temporada fue; porteros, Miguelo, Carlos y Antón; Vélez, Lebaniegos, Ocerin, Rafa, Valverde y Sánchez, defensas; Carús, Conde y Arenal, medios; Cobo, Armando, Barquin, Campín, Loli, Herrero, Kubalita y Chuchi, delanteros.











sábado, 4 de enero de 2020

UNION CLUB - Baracaldo 1 marzo 1964






1 - Urbistondo
2 - Campín
3 - Ricardo Fernández
4 - Antonio "El ruso"
5 - Hazas
6 - de Baracaldo
7 - Lolis
8 - Mendi
9 - Carus
10 - Armando
11 - Julio
12 - Ramón Hontavilla



El día 1 de marzo de 1964, el Unión Club jugó contra el Baracaldo en los campos de Lasesarre.

El rival, en esas fechas, era el máximo aspirante al título de campeón de la Tercera División vasco-montañés.

Este Campeonato de la Tercera División, lo jugaban: el Baracaldo, Gimnastica de Torrelavega, Arenas, Santurce, Sestao, Guecho, Rayo Cantabria, Amorebieta, Erandio, Cultural de Guarnizo, Portugalete, Basconia, Unión Club de Astillero, Barreda, Galdácano y Naval de Reinosa.

El Baracaldo, era líder en la jornada 23 del Campeonato.

Los dos a cero encajado por los astillerenses, en el difícil terreno vizcaíno, no fue una deshonra deportiva para los visitantes, dada la diferencia en la clasificación del Campeonato entre ambos equipos.

El partido tuvo, como nota destacada, el dominio del Baracaldo en parte del primer tiempo, de forma acusada en el primer cuarto de hora y la fuerte presión unionista en cerca de sesenta de los noventa minutos de juego restante. El Baracaldo se vio y se deseo para frenar el insistente dominio de los muchachos de Mendi.

El Unión Club jugó el 4-2-4 y su defensa estuvo situada en muchas ocasiones a la altura de la línea media, con Carús jugando de medio al ataque y Fernández por el contrario, en su puesto habitual, en un partido extraordinario de facultades y visión de juego. Valverde estuvo convertido en un valladar inexpugnable en la defensa y Corada en motor inteligente en la línea media.

Larrinoa, bien conocido, había conseguido el primer gol para su equipo a poco de comenzar el encuentro en un barrullo que se organizó ante el portal de Pérez, el jugador más destacado del partido, al rematar de cerca un balón que rechazó defectuosamente Urbistondo.

El segundo fue obra de Bonachea, el interior izquierdo baracaldés, que remató también de cerca a las mallas, hacia el minuto veinticinco del segundo tiempo.

Hubo que destacar la actuación del guardameta Pérez, extraordinario toda la tarde, con aquella parada que hizo al penalti con que fue castigado el Unión Club, hacia el minuto treinta y siete, acogida con gran ovación.

El campo de Lasesarre presentó un magnifico aspecto en cuanto a número de espectadores que ocupaban los graderíos, entre los que se encontraban los aficionados astillerenses que se desplazaron en dos autobuses, además de coches particulares a presenciar el encuentro.

La alineación que presentó el Unión Club fue:

Pérez; Lolis, Urbistondo, Valverde; Corada, Fernández; Carús, Armando, Julio, Campín y Sardina.

El Baracaldo: Tito; Ucelay, Méndez; Tomás, Veamurguía; Jaime, Larrinoa, Goyenechea, Oleaga y Barandica.

El arbitro vizcaíno, tuvo una magnífica actuación.

Después de terminado el encuentro, en los locales de la Casa Montañesa, la colonia montañesa obsequió espléndidamente a los jugadores y directivos del Unión Club, quienes a su vez hicieron entrega a los paisanos residentes en Baracaldo, de un banderín de la sociedad astillerense, como recuerdo de la visita del equipo a Baracaldo. 

Como detalle se consumieron unas cuantas cervezas de la marca "Cruz Blanca" de la fábrica de Santander.












viernes, 27 de diciembre de 2019

UNION CLUB temporada 1971-1972








En la temporada 1971-1972, el Unión Club, jugó en una Tercera División más fuerte de las que había jugado anteriormente.

El Unión Club que había ascendido brillantemente en la temporada anterior, estaba dirigido en la presidencia por el señor Leopoldo Pérez.

El presupuesto para la temporada era de 1.215.950 pesetas y en la última asamblea del club se acordó en fijar la cuota de los socios en 500 pesetas anuales y 50 mensuales.

Los equipos pertenecientes a  Vizcaya, Asturias, Galicia, León y Cantabria; fueron: Baracaldo, Sestao, Basconia, Orense, Ensidera, Villosa, Gimnastica, Avilés, Compostela, Mirandés, Ponferradina, Bilbao Atlhetic, Jupies Leones, Caudal, Lemos, Lugo, Turón, Fabril, Candas y UNION CLUB.

Para participar en esta competición, formaron una plantilla con los siguientes jugadores:

Monchi, Miguelo y Pio (de porteros), Peña, Vazquez, Burgos, Cali, Berto, Gerardo, Victorino, Carlos, Juanma, Luque, Pasiego, Gómez, Petit, Cañizo, Toca, Tomás, Juli, Canito, Linares, Somonte, Varillas (fichaje), Cela (cedido por el Racing), Diego, Collantes, Jesusito, Fidel y Carús.

(los marcados con negrilla son los que empezaron la temporada y los otros se fueron incorporando durante ella)

De entrenador, Mendi.

Quedó campeón de esta Tercera División, el Baracaldo y el Unión Club,  el cuarto por la cola, con 38 partidos jugados, 10 ganados, 7 empatados, 21 perdidos, con 37 goles a favor y 75 en contra.

Era difícil por los astillerenses quedar bien clasificados en una Tercera División potentísima, con los mejores equipos de esas distintas Comunidades.

Solamente por Cantabria, fueron representados por dos equipos, la Gimnastica y el Unión Club.

Los desplazamientos eran además muy largos y especialmente los que se jugaron en Galicia, donde el equipo tenía que desplazarse por la mañana y hacer parada para comer en ruta.

En todos los viajes, eligieron el pueblecito de Otur (Luarca) en Asturias y el Restaurante CASA CONSUELO, del que tenían referencia de su buena atención y excelente comida.

El 9 de enero de 1972, el Unión Club se desplazo a jugar contra el Lugo en los campos de "Angel Carro" de esa localidad.

El encuentro terminó con empate a uno y fue arbitrado por el colegiado santiagués señor Barreiro.
El Unión Club presentó este equipo: Monchi; Victorino, Vázquez, Julio; Peña, Duco; Cañizo, Linares, Carlos, Luque y Collantes. En la segunda parte, Tomás salió en lugar de Carlos.

Los goles fueron marcados en el minuto quince de partido, por Rivera y por los astillerenses por Cañizo.

El Unión Club no hizo meritos para llevarse el empate, sin embargo sus jugadores supieron defenderse bien atrás y realizar esporádicos contraataques, en el cual, uno de ellos, fue el gol conseguido.

El 7 de mayo de 1972, el Unión Club volvió a desplazarse en esta ocasión a tierras gallegas, para jugar con el Fabril.

El encuentro terminó con el resultado de dos a uno, a favor de los gallegos. Arbitro el colegiado lucense, señor Abelairas.

Poco público asistió a este encuentro y los graderíos del estadio de Riazor se vieron casi completamente desiertos.

El gol astillerense, fue conseguido por Gerardo de cabeza aprovechando un pase de Diego.

El Unión Club alineó a los siguientes: Monchi; Peña, Cochero, Vázquez; Julio, Gerardo; Carlos, Varillas, Diego, Carús y Cañizo. En el segundo tiempo, Jimenez ocupó el puesto de Varillas.

En estos viajes que realizaba los astillerenses a las localidades de Lugo y Galicia, paraban a comer en CASA CONSUELO de Otur, siempre, porque les atendían muy bien y destacaban por su buena comida.

Hablando con el ex-jugador Carús, que por esas fechas pertenecía a la plantilla, me hablo de este tema y que en agradecimiento de las atenciones recibidas por ese Restaurante, en uno de los viajes (creo que fue el del partido contra el Fabril), les obsequiaron con un banderín bordado a mano por la señora Hontavilla.

Y así fue, lo pude confirmar, poniéndome en contacto con el Restaurante, pero ahí no quedo la cosa, por gentileza de esa gente maravillosa, me lo regalaron particularmente y hoy le tengo en mi poder, por cierto, con mucho orgullo.

También quiero, confirmar, que ese Restaurante CASA CONSUELO, desde 1935 mantiene su buena atención al público y su excelente menú.













viernes, 20 de diciembre de 2019

Feliz Navidad 2019




a todos mis amigos y seguidores de este blog,
os deseo unas


FELICES FIESTAS
y

PROSPERO AÑO NUEVO 2020








(portal de mi Nacimiento)























viernes, 13 de diciembre de 2019

ASTILLERO navegación de las pinazas en la ria de Astillero.











Las conocidas embarcaciones llamadas "pinazas" se utilizaron mucho como transporte de cañones desde el paraje de la ría de Tijero a Santander y al Real Astillero de Guarnizo en otras ocasiones.

Las pinazas llevaban maderas y diversas mercancías, llegando a salir fuera del puerto para hacer cabotaje y a artillarse con un cañón a proa para la vigilancia y defensa a la entrada de los puertos en periodo de guerra.

Estas antiguas embarcaciones de vela y remo propia de la costa Cantábrica, su nombre de pinazas se deriva de la palabra Pino, porque estaban construidas casi exclusivamente de esta clase de madera y eran por consiguiente muy ligeras, aunque no muy sólidas. Eran las pinazas largas estrechas, ligeras y de popa cuadra y llevaban tres palos.

Eran embarcaciones que formaban aproximadamente diez tripulantes a remo.


La navegación sobre las aguas de la ría de Heras o de Tijero, adquirió gran intensidad durante el apogeo de las fábricas de artillería de Liérganes y de La Cavada, en la segunda mitad del siglo XVIII cuando los maestros santanderinos del Noble Cabildo de San Martin de la Mar utilizaban "sus embarcaciones de 26 pies de quilla que cargan en bonanza como doscientos quintales y sirven para la batería para la introducción y extracción de los Reales bajeles en el puerto y para los del comercio, con notorio exceso de las lanchas menores y aun las pinazas aquéllas por su debilidad y a éstas porque no pueden manejar el remo para las maniobras necesarias a virar de pronto, de efecto de bordear cuando era necesario, haciendo con ellas demás de pesquería, los trabajos referentes al real servicio y los de lastrar y deslastrar y hacer cargas y descargas para los comerciantes.

Las pinazas del Cabildo de San Martin conducían la artillería procedente de las citadas fábricas montañesas al Real Astillero de Guarnizo para poner cañones de distintos calibres en los navíos de guerra allí construidos o en los veleros del comercio que se armaban con la finalidad de hacer el corso contra los enemigos de la Corona de España. Otras veces iban con artillería diversas hasta Santander, en cuyos muelles se embarcaba después al Ferrol y a otros puertos de España y de sus colonias.

Muy usadas en nuestros puertos de Cantabria, las pinazas tenían hasta 18 toneladas, careciendo de cubierta, y a veces "se realzaban" en los astilleros para ser convertidas en quechemarines. (en las ordenanzas del Cabildo de San Martin de la Mar de la villa de Santander, ordenaba que las pinazas que se avíen de ir en esta villa a las pescas de los besugos, tengan cada una quince codos de quilla en llano, sin codaste, y la que tuviera menos no pueda ir a la dicha pesca).

El 31 de octubre de 1854, el constructor particular y vecino del Astillero de Guarnizo, don Antonio Vena, botaba al agua una pinaza y cobró doce mil reales de vellón por ella, siendo de las características siguientes: 53 pies de eslora, 50 de quilla, 30 de manga y 5 y medio de puntal hasta los topes de los armazones, dando un arqueo, según la medición oficial del maestro Aberasturi, de 18,42 por 100 toneladas.

Para transporte artillería desde el puerto de Santander al del Ferrol en la fragata de la matricula local "San Juan Bautista" alias "Diana Meridional" se ultimó un contrato entre el contador comandante oficial de nuestra provincia marítima y don Guillermo Calderón, dueño de la mencionada nave, el 13 de julio de 1824, conviniéndose llevar "la artillería existente en La Cavada que haya sufrido la prueba de ordenanza según la Real Orden del 7 de abril de 1823, debiendo transportar hasta 110 cañones de 36, que estarán puestos en el embarcadero de Tijero, siendo de peso cada uno de 66 quintales y medio, cobrando el armador por fletes seguros y detrimentos 69.918 reales de vellón, iniciándose el viaje al primer tiempo oportuno y hacer la descarga dentro del término de 10 días, abonándose además 260 reales diario para manutención de los tripulantes, que se estipulaba en cuatro reales para los marineros y en ocho para los oficiales.

Durante los primeros años del siglo actual seguía utilizándose para transportes la ría de Heras llegando barcazas, lanchas y gabarras hasta el final de ella y en la parte lindante con la carretera de Santander a Bilbao, al pie de las estribaciones del monte Cabarga.

Por después, los fangos procedentes del lavado de los minerales de hierro vertidos en esta ría redujéronla muy considerablemente en su extensión y calados, como aconteció por iguales causas con la de Solía o de San Salvador y con la de Boo o de Revilla, que desembocan también en la bahía santanderina.

Poco antes de reunirse en la bahía santanderina la gran flota de Menéndez de Avilés en 1574, acordaba el Ayuntamiento de la villa en 31 de abril que dos pilotos se encargasen "de prevenir las pinazas de gentes para cuando viniere la armada" y en otra reunión del indicado año y en 5 de junio "se manda que las pinazas de esta villa que ayudan a las naos que se metan en el puerto estén puestas para que salgan pronto".

Fueron insuficientes en número las pinazas santanderinas que debían de dar remolque a las naos de Pedro Menéndez Avilés para entrar en el puerto y por ello el Consejo santanderino había acordado en 3 de junio de 1574 "nombrar al licenciado Diego de Arce, corregidor, para que vaya en las pinazas que son prevenidas a poner pilotos de los navíos de la dicha armada y traerlas a esta dicha villa".

El 26 de marzo de 1837, y a consecuencia de un acuerdo tomado por la Junta de Guerra de nuestra provincia, se firmó un contrato entre don Zoilo Quintanilla, vecino y del comercio de Santander, y los matriculados en el puerto de Santander, Juan de Ribas, Gregorio de Ajo y Juan Escobedo, como patronos y dueños de pinazas del tráfico, para conducir hasta los muelles de nuestro puerto desde Tijero "ciento treinta cañones de todo calibre, siendo de cuenta de Quintanilla el ponerlos a bordo", estipulándose en la cláusula segunda que "se ha de verificar la conducción desde el día en que se avise haber ya en Tijero cañones con un día de anticipación, sin que lo impidan las mareas muertas ni días feriados, en términos que si no se pudiesen cargar cuatro, se conducirían dos o uno solamente para evitar perjuicios al empresario.

En todo caso se avisarán los patronos comparecientes a Quintanilla, obligándose éste, según la clausula 3ª, a facilitar "los polines o rodillos necesarios para que no se maltraten las pinazas debiendo ser de cuenta de sus patronos la conducción desde un principio y consecuente todos los que se necesiten para el recibo y colocación en el terraplén del muelle, entendiéndose por del grueso y tamaño propio de los de su clase y nada más; de modo que ellos no priven la traída del número de cañones que ordinariamente puede cargar las pinazas quedando éstas marineras".

La cláusula 5ª especificaba que si se perdiera "alguna marea en Tijero y más de una en Santander por falta de auxilios necesarios para la carga y descarga que son de cuenta de Quintanilla, se abonaran cincuenta reales a cada pinaza y por cada marea y conviniéndose también en la 6ª que en el desgraciado caso que las pinazas sufrieran algún daño al tiempo del embarque o desembarque de la artillería por efecto del pescante o machina y demás aparejos, se ha de abonar a los patronos por el empresario Quintanilla el que resulte según juicio de inteligentes.

El precio que había de pagarse por cada cañón conducido sería el de 45 reales vellón verificando dicho pago cada ocho días en que hayan realizado la descarga para lo que así como en las operaciones de la carga deberá tener Quintanilla la gente necesaria, tanto en Tijero como en Santander.


(fuente Revista Altamira 1959, por Fernando Barreda)













viernes, 6 de diciembre de 2019

LA FUENTUCA en Astillero







(foto de mi propiedad)





(foto de Federico Ibaseta)



(foto de mi propiedad)





El agua medicinal de la famosa "Fuentuca" fue objeto de un esmerado estudio en el año 1769, y una vez aprobado su proyecto, la traída fue cosa de cantar. En el año 1795, la obra fue retocada con pujos artísticos y con la inscripción A.B.D.P.

Según se pudo confirmar por la inscripción de su frontispicio, en el que figuran además las iniciales "A.B.D.P." que la imaginación popular traducía por "Agua beber, después pasear".

Esta inscripción en piedra noble, es probablemente la más antigua que parece en este término municipal de Astillero.

A principios del siglo XIX, este manantial gozaba de gran prestigio, y su propiedades curativas eran de sobra conocidas.

En un diccionario de aquel tiempo, obra de Madoz, se hacía constar que las aguas contenía: muriato de magnesia sulfato de magnesia y carbonatos de hierro, cal y magnesia.

El análisis químico de este manantial figura en todos los libros y folletos que sobre ellos se han escrito en esta provincia, por gozar en aquella época de gran reputación por sus especificas propiedades curativas, aunque, a media que transcurrían los años, evolucionaba también el virtuosismo de sus aguas negativamente.


También en 1875, don José Antonio del Rio público, en su obra "La provincia de Santander", varias páginas dedicadas a "La Fuentuca".





" En el Astillero de Guarnizo existe una fuente muy conocida que lleva aquel nombre "La Planchada". Todos los veranos se ve allí un número considerable de mujeres, cuyos trajes nos dice que no son del país. ¿Dé dónde vienen?. De Castilla; es decir, de las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid. ¿Y qué buscan a tantas leguas de su tierra cuando en todas partes se encuentran aguas ferruginosas?. Seguramente vienen buscando en unos vasos de agua clara, trasparenta, inodora, de sabor un tanto estíptico, que se halla en terreno de caliza cretácea, algo que les han dicho los médicos u otras personas que conocen la bondad del agua, que se encuentra con facilitad, porque si así no fuese, no se vería crecer tanto la concurrencia".

Según los análisis cualitativos verificados por don Félix Gregorio Rioz, resulta que contenía e esta agua:

Acido carbónico.
Cloruro magnésico
Sulfato cásico.
Sulfato magnésico
Carbonato de hierro.

En una de esas enfermedades de los niños en que llega a perder la paciencia el médico y mengua cada día la esperanza de los padres; en una de esas enfermedades en que parece que no queda otro remedio que conformarse con la voluntad de Dios, dejando obrar a la naturaleza; en las que el vulgo de las mujeres atribuye siempre a las lombrices la causa universal de ellas y el médico no se atreve a calificar, porque quizás no puede, tenia sumidos en la mayor tristeza un niño como de unos dos años de edad á sus padres, que habían agotado ya todos los medios para devolverle una salud que cada día parecía más imposible recobrar.

Cansado el médico de propinarle mil remedios, acordó por fin que se hiciese venir todos los días una cantidad de agua de LA PLANCHADA para que se le hiciese beber. A los dos o tres días de beberla, notó la madre que había en los pañales unas cosas como hilachas que sospechó podría ser leche cortada por efecto del padecimiento. Cuanta más agua de LA PLANCHADA bebía el niño más hilachas aparecían, hasta que un día el padre, que era observador y algo estudioso, hizo recoger con gran cuidado aquellas cosas, y valiéndose de un cuenta-hilos de los que se usan en las aduanas para contar los de las telas, observó aquellas que parecían hilachas y con gran sorpresa vio que las hilachas, ó sea lo que su mujer creía leche mal digerida, eran unos seres que Vivian y se movían, creyendo ver en ellos -las acáridas- -vermiculares o hilitos blancos y con aguijón acerado- que describe Raspail. En vista de esto echó dos granitos de alcanfor del tamaño cada uno de uno de trigo y observó que se amontonaban sobre ellos millares de aquellos animalitos que perecían inmediatamente.

Esta observación le hizo comprender que podía probar un viaje al Astillero, que le había ya recomendado varias veces el médico, y, aunque casi sin esperanza alguna, se trasladó allí con su familia. No sabemos si la virtud del agua, si los aires fresquísimos y sanos del aquel hermoso lugar, la naturaleza o las tres cosas, contribuyeron a devolver al niño la salud que nadie creía que se restablecería. Nos inclinamos á creer que fué el agua la que obró principalmente aquel milagro, pues el niño, que parecía cuando salió de Santander un cadáver, volvió a los dos meses casi robusto.



El hecho es que durante el siglo XIX, fue la fuente de La Planchada, “LA FUENTUCA” la base de la economía local, merced al elevado números de personas y familias que se desplazaban al Astillero desde todos los puntos de España, atraídos por la gran fama que había adquirido.

Fue así como se fue formando una colonia muy numerosa y selecta que se daba cita aquí, a pasar sus temporadas de verano; el banquero don Joaquin López Dóriga, el ministro don Pedro Salaverria, los periodistas Vildósola y don Valentín Gómez, familia de Marañón, de Tijero, Revilla, Campos Guereta, Sarabia, Hornedo, Aguirre, Colomer, Mac-Lennan, Huidobro, La Hoz, Jiménez, Orense y tantos otros. Varios de ellos edificaron en El Astillero, suntuosas mansiones.

Bien entrado el siglo XX, la fuente de La Planchada, fue perdiendo interés y si bien el pueblo la ha seguido conservando con esmero, el hecho es que hace ya algunos años no "mana" incluso en épocas lluviosas.

A lo largo de la historia, LA FUENTUCA, ha sufrido distintas vicitudes, siendo sin duda la más importante el cambio de ubicación que había experimentado el manantial primitivo. Este estaba antes situado en el centro de La Planchada, en el terreno ocupado hoy día por la caja de la vía del ferrocarril que une Santander con Bilbao.

Cambio su emplazamiento en el año 1890, donde permaneció más de un siglo, ello motivado por las obras de construcción del ferrocarril que uniría Santander con Solares.

Posteriormente en el año 1994, fue trasladada de lugar, con motivo de la construcción de la nueva Autovía y que es donde hoy es enclavada, en una lateral de la Casa de Cultura de "La Fondona".

Lugar que en su día fue polémico, al no estar de acuerdo una mayoría de vecinos por su nueva ubicación.

Para mí, LA FUENTUCA, es un símbolo emblemático para conservar y recordar.