viernes, 9 de noviembre de 2018

UN EPISODIO INEDITO DE LA HISTORIA DE ASTILLERO (IV)





Amadeo I de Saboya



Guarnizo vuelve a formar parte del Ayuntamiento.

El Alcalde Tijero mando para el tren en que viajaba Amadeo I, para cumplimentarle.



Faltaba dar remate definitivo y contundente a la consolidación del Ayuntamiento. Parecía como si la conminatoria orden de 29 de julio de 1868 por la que se suprimía nuestro Ayuntamiento, presentarse al Astillero desde el Alto de Maliaño, su siniestro perfil. Y este remate, definitivo y contundente le dio don Venancio Tijero, consiguiendo con mano maestra, la anexión de Guarnizo al Astillero, anexión que se efectuó seguidamente, como lo vamos a indicar.

Mientras El Astillero luchaba valerosamente por mantener su independencia municipal, es natural que se enfervorizaran sus ánimos en defensa de sus instituciones locales y Guarnizo, que seguía y observaba con suma atención el desarrollo de estos acontecimientos, decidió aprovechar esta coyuntura para solicitar como lo hizo ya entrado el año 1871, a través del excelentísima Diputación Provincial de Santander, su segregación del valle de Camargo, para su incorporación automática al Ayuntamiento del Astillero.

Guarnizo que tenía desde antiguo ciertos resentimientos con los pueblos del valle de Camargo, siempre fue y será más afín al Astillero, no obstante sus frecuentes controversias y debates, siempre a nivel familiar, sobre sus múltiples y ordinarios problemas. Por otra parte, la sierra de Guarnizo suponía entonces más que ahora, un fuerte obstáculo para sus comunicaciones de éste con Camargo.

Lo solicita Guarnizo

La Diputación de Santander envío para informe al Ayuntamiento del Astillero, la instancia firmada por casi todos los vecinos de Guarnizo, en la que solicitaban este cambio de jurisdicción, informe que evacuó El Astillero en agosto del mismo año 1871, basándose en que Guarnizo, al solicitar este cambio, estaba en su perfecto derecho conferido por las disposiciones entonces en vigor, en que ambos pueblos estaban unidos, desde tiempo inmemorial, moral y jurisdiccionalmente, por pertenecer a la misma feligresía tener el mismo facultativo para atender a sus dolientes y recibir los niños de Guarnizo su educación en la escuela pública del Astillero y en la unión de vínculos de sangre hasta formar prácticamente una sola entidad.

Se hacían también consideraciones relativas a que la incorporación de Guarnizo al Astillero, en nada perjudicaba a Camargo, puesto que aún le quedarían más de quinientos vecinos, que el pueblo de Guarnizo tenía su territorio propio bien deslindado y bien determinadas sus vías públicas, por lo que no podría surgir en este aspecto, problema alguno.

Se hacía constar en el informe, finalmente, que la unión de los dos pueblos de un mismo origen en un solo Ayuntamiento, habría de resultar altamente beneficioso, tanto en el orden civil como en el religioso, estrechando aún más sus íntimas relaciones.

 Lo aprueba Amadeo I

Este expediente concluyó con una Real Orden de 30 de diciembre de 1871 del Ministerio de Gobernación en la que se comunicaba que su majestad el rey, de conformidad con el parecer del Consejo del Estado en Pleno se había servido resolver que los pueblos de Astillero y Guarnizo formasen Ayuntamiento independiente segregándose del de Camargo.

R.O. brevísima, firmada por Amadeo I, de Saboya, pero de máxima importancia para los pueblos de Astillero y Guarnizo.

Así, pues tras dos largos años de desvelos y de grandes preocupaciones, ya pudo El Astillero, por fin, dormir tranquilo respecto a su supervivencia como entidad administrativa independiente. El Ayuntamiento del Astillero, desde esta fecha ya cumplía prácticamente todas las condiciones exigidas por la invocada Ley de Ayuntamiento.

Seguidamente se formó el Padrón Municipal del Ayuntamiento completo (Astillero y Guarnizo) con su correspondiente censo electoral.

Los datos que arrojaron fueron los siguientes:

                                                                  Astillero                           Guarnizo                   Total
Vecinos.........................................................101....................................94.........................195
Habitantes....................................................508..................................487.........................995
Censo electoral............................................107...................................99..........................206

El primer alcalde de Barrio de Guarnizo, fue don Manuel Campo y suplente don José Rabas.

Cuando don Amadeo pasaba en el tren

No queremos terminar este trabajo publicado como es natural para conocimiento de los vecinos de Astillero y Guarnizo principalmente, sin hacer referencia a un hecho anecdótico ocurrido en la estación de Boo, del que fueron protagonistas nuestro alcalde don Venancio Tijero y su majestad Amadeo I, acompañado de su jefe de Gobierno, Ruiz Zorrilla, de sus ministros de Guerra y Marina, señores Fernández de Córdoba y Berenguer, y otras relevantes personalidades.

Eran mediados de julio de 1872 y el rey se dirigía a Santander.

Para esto, el alcalde ya había recibido del Ministerio de la Gobernación, un telegrama por el que se le ordenaba que saliera a cumplimentar al rey en la estación de Boo; pero bien porque el convoy real viniese con retraso o por alguna otra causa, el hecho en que el tren continuaba viaje sin parar en la estación.

En cuanto el alcalde se apercibió de ello, comunicó al jefe de la estación a que detuviera inmediatamente el tren mediante el aparato de señalización orden que el jefe cumplió en el acto. El tren paró y dio marcha atrás hasta situarse correctamente en el andén. Nuestro alcalde subió al convoy y dirigiéndose directamente al rey, le dijo: "Majestad": he ordenado parar el tren para cumplimentar a S.M. a su paso por esta estación, de acuerdo con instrucciones telegráficas que no puedo menos de cumplir".

A lo que el rey contesto: "Le felicito, así quiero a mis alcalde"

Don Venancio a continuación, le dirigió un discurso breve, sincero y valiente, cuyo texto tengo delante, pero no me decido a transcribirlo. No quisiera dar lugar a que los "mandamases" del periódico del que reconozco que ya he abusado bastante, piensen para su capote ¡pero qué se habrá creído ese señor!

Termino, pues rindiendo mi homenaje de admiración a las grandes virtudes ciudadanas que adornaban a los astillerenses de hacer cien años y considerando de qué magnitud pueden ser las posibilidades reales de todo orden que tiene un pueblo por modesto que sea, cuando está regido por un alcalde competente y sacrificado, bien arropado por sus vecinos. El ejemplo que dio Astillero, es terminante.


 (Nemesio  Mercapide - 6 noviembre 1968 diario el Alerta)










UN EPISODIO INEDITO DE LA HISTORIA DE ASTILLERO - III




Don Juan en el puerto de Santander



Acuerdan no anexionarse a Camargo

En sus gradas se construía la famosa fragata "Don Juan"


La fórmula que se arbitró, para continuar legalmente el municipio astillerense, consistió en lo siguiente:

La Diputación Provincial de Santander, envío al Ayuntamiento de Astillero, un escrito-propuesta que constaba fundamentalmente, de dos partes:

En la primera parte se decía que era preciso que el pueblo de Astillero expresara de una manera masiva y terminante, si deseaba continuar o no con su propia administración local, sin anexionarse al Ayuntamiento de Camargo. En la segunda parte se solicitaba del Ayuntamiento que manifestase claramente, las dificultades que, a su juicio, pudieran derivarse de su anexión a Camargo.

Para contestar a la primera parte de esta requisitoria, se convocó a toda la vecindad, solemnemente, a toque de campaña, el día 16 de mayo de 1870. El alcalde, don Venancio Tijero Cordero, informó a todos los asistentes del objeto de la reunión, y finalmente, invitó a firmar una declaración de todos aquellos cabezas de familia partidarios de que continuase El Astillero con su autonomía municipal, entendiéndose que los que se obtuviesen de firmar, deseaban la incorporación al Ayuntamiento de Camargo.

Del centenar de vecinos que aproximadamente tenía entonces El Astillero, 83 firmaron la declaración de conformidad con la conservación del propio Ayuntamiento, o sea, la totalidad de los vecinos asistentes a la reunión. Los no asistentes justificaron su ausencia, bien por enfermedad o bien por encontrarse fuera de la localidad.

De esta histórica reunión se levantó la siguiente:

Acta de acuerdo del vecindario de El Astillero

En El Astillero, a los 16 días del mes de mayo de 1870, se reunió el vecindario de esta población y distrito a toque de campana, presidido por el señor alcalde, don Venancio Tijero. El señor alcalde hizo saber al vecindario el contenido de un oficio de la excelentísima Diputación Provincial, en el cual se previene que el Ayuntamiento manifieste si la mayoría de los vecinos de que se compone el distrito, están conformes en que continúe formando Ayuntamiento como hasta aquí, o quieren incorporarse a otro distrito:  que en consecuencia, la Corporación había acordado convocar al vecindario a toque de campana, para que resuelva por mayoría lo que le convenga, manifestando que los que suscriban esta declaración están conformes en continuar con su Ayuntamiento, tal como lo viene siendo desde antiguo.

Enterado el vecindario de todo, manifestó que están conformes en continuar con hasta aquí formando él solo distrito municipal, sin querer incorporarse a ningún otro distrito, como lo tiene manifestado en diversas ocasiones. En fe de cual lo firmaron con el señor alcalde, de los que certifico:

Venancio Tijero; Francisco Peñil; Antonio Cuesta; J.M. Montero; Ignacio Gutiérrez; Maria Solana; Francisco Iturzaeta; Bonifacio Garcia; Prefa Ventisca; José Tejera; Antonio Blanco; Manuel Bedriñana; Pascasio Rivero; Vicente Rivero; Ignacio Casuso; Maria Pazos; Manuel Pérez; Lorenzo Meléndrez; Fidel Ibaseta; José Madariaga; Francisco del Castillo; Agapito Serna; Ramón Venero; Joaquin Timoteo Vega (mi bisabuelo); Francisco Garcia; Benito Fresnedo; Antonio Ostolaza; Paulino Ontavilla; Antonio Aizpurua; Ramón Castanedo; Severo Gutiérrez; Felipa Garcia; Juan Dirube; Angel del Rio; Mauricio González Mediavilla; Luis Ruiz; Cosme de Quevedo; Antonio Velasco; Pedro Amortegui; Juan Pagarizabal; Ignacio Pagarizabal; Roque Rodriguez; Juan Méndez; Dionisia del Rio; Antonio Sanchez; Carmen Cascillo Collantes; Martin Ortiz Oribe; Pedro Muñoz; Joaquin del Rio; Dionisio Bolado; Gregorio de la Llama; Angela Loredo; Teresa Lafe; Ramón del Hoyo; Francisca Cabada; Maria Fernández; Andrés Gutiérrez; José Cruz; Mauricio González Ibaseta; Justo Barcena; Matilde del Peral; Juan Serna; Hilario Serna; Urbano Estébanez; Antonio Echevarria; Pablo Carral; Florencio Garcia; Eugenio Bolado; José Casuso; José de Lara; Marcelino Sierra; Antonio Peñil; Francisco Maruri; Luis Breda; Nicolás de Laza; Juana Generosa; Bernardino Gómez; Virginia del Rio; Felipe del Rio; Marcelo Peña; Ignacio Gorostegui; Maria Pérez y Bautista Galdós.

Total de vecinos que han firmado el acta 83. El secretario, José Matías Montero.

Los vecinos que figuran de apellido vasco, eran, sin duda, sucesores de aquel numerosos grupo de carpinteros calafates, llegados a El Astillero, de Guipuzcoa y de la reía del Nervión, cien años antes, en tiempos de Fernández de Isla.

Por que no se anexiono a Camargo

Solicitaba la Diputación Provincial, en la segunda parte de su escrito-propuesta, que el Ayuntamiento indicase claramente las dificultades que pudieran derivarse de la anexión de El Astillero a Camargo

Se alegró, a este respecto que El Astillero dista más de una lengua a la sede de cualquier otro distrito, distancia demasiado larga para el invierno en un país lluvioso como es éste. "Y es mayor perjuicio en verano -continuaba literalmente el informe- porque la gran afluencia de forasteros a tomar aguas y baños, que es notoria en toda la nación, exige la permanencia de alcaldes, jueces de paz, médicos o cirujanos y toda clase de servicios, centralizados en este punto, y fuera suponer muy poco criterio para dejar de comprender que se habrían de seguir graves perjuicios, teniendo que ir a buscarlo todo al distrito de Camargo, debiendo tenerse en cuenta que este no forma población completa sino que se compone de nueve pueblos distantes unos de otros como caseríos rurales, y podrían encontrarse, como sucede generalmente, las autoridades locales, en el punto más remoto, o sea, a más de dos lenguas de distancia, y por lo tanto más perjudicial para la buena administración"
Y el informe terminaba con el siguiente párrafo:

"El Ayuntamiento no concluirá sin llamar la atención de V.I. sobre la condiciones especiales de carácter, oficios y posición de este distrito, y que en el caso actual, la existencia de este municipio es un hecho consentido y consumado, que la revolución volvió a este distrito su modo de ser inmemorial ininterrumpido por dos meses, y que de él han nacido los sufragios para diputados a Cortes Constituyentes Provinciales y residen en él todas las autoridades legítimamente nombras y constituidas con arreglo a las leyes que hoy rigen".

Después de ésto, ya podía contar El Astillero con alguna garantía, al menos relativa, de continuidad legal.

Además, la construcción por entonces de la fragata "Don Juan", de 200 pies de eslora y 1.168 Tm. de carga, el barco más grande que figuró por aquellos años en la matricula del puerto de Santander, contribuyó mucho a levantar la moral del pueblo, porque traía a su memoria nostalgias de la época de esplendor e infundía esperanzas de mayor actividad y prosperidad para un futuro próximo e incluso inmediato, aunque estas esperanzas se frustrarán rápidamente, ya que después de esta fragata, no se volvieron a construir en El Astillero, barcos que merecieran la pena.



(Nemesio Mercapide - 5 noviembre de 1968  del diario Alerta)








viernes, 2 de noviembre de 2018

UN EPISODIO INEDITO DE LA HISTORIA DE ASTILLERO - II






General Prim



Se constituye el nuevo Ayuntamiento
Una adhesión en dinero al Gobierno Provisional

La política gubernamental de González Bravo se agravaba de día en día y, al amparo de su propia debilidad y decadencia, los astillerenses, más por premeditación y calculo que por sus convicciones políticas, hicieron causa común con los partidos avanzados que orquestaron la célebre revolución y se manifestaron en la forma tumultuosa a que al principio nos hemos referido.

Parece que don José Maria Pereda estaba pensando precisamente en este episodio del Astillero, cuando unos cuantos años después escribía a su intimo amigo don Benito Pérez Galdós: "Muchos hombres que no son progresistas, pero que tienen interés en que ciertas cosas sucedan, son los promovedores de esas algaradas anacrónicas, que en nombre de la libertad de pensar y de creer, arman las inflamables muchedumbres al estilo de las de setenta años atrás, porque para ciertas gentes, el tiempo no pasa, ni varían de tema las funciones de la sustancia gris".

Como es sabido, a pesar del rotundo aunque efímero éxito del general don Eusebio Calonge en Santander, ya había triunfado totalmente para fines de septiembre la revolución en toda España, constituyéndose por el general Serrano el Gobierno que se denominó "Provisional".

Lo que Astillero esperaba

Este acontecimiento político de tanta trascendencia nacional, era lo que El Astillero buscaba y se sirvió de él de maravilla, para sus propios fines.

Constituida en Santander, como en las demás provincias, la Junta Revolucionaria con prohombres de los partidos demócratas, progresista y unión liberal, se cuidó de imponer, con su poder ejecutivo casi absoluto, el espíritu de la revolución, revocando, como es natural en todo lo posible, cuantas órdenes y disposiciones dimanaban de la situación derrocada (González Brabo, Narváez y O'Donell, los Gobiernos de la represión)

La Comisión que el Ayuntamiento del Astillero nombró en el mes de julio para gestionar su reposición, presentó su factura política a la Junta Revolucionaria de Santander y, la verdad, no le fue muy difícil convencerla de lo razonable de sus aspiraciones.

Corrían, por otra parte y afortunadamente para ella, vientos favorables, momentos de euforia y optimismo para toda la nación. El triunfo de la revolución fue total.

El famoso matador de toros Antonio Sánchez Garcia "El Tato", reflejó bien este ambiente en su célebre brindis de la corrida que en aquellos días se organizó en la capital de España.

Supresión por su presión

¿Quién suprimió el Ayuntamiento del Astillero? ¿El Gobierno de González Bravo?. Pues si él lo suprimió, nosotros, naturalmente, lo reponemos. ¡Pues no faltaba más!.

Efectivamente, el día 18 de octubre de 1868, don José Maria Olarán, vocal de la Junta Revolucionaria de Santander, como comisionado de la misma, en unión de su colega don Francisco Junco, sin que éste pudiera desplazarse por reclamarlo otras ocupaciones, se presentó en El Astillero para constituir o mejor dicho, restablecer su Ayuntamiento, en virtud de decreto anterior de dicha Junta, a propuesta del mismo señor Olarán y como consecuencia de incitación y deseos manifestados unánimemente por sus vecinos, de mantener Ayuntamiento propio, independiente del de Camargo.

El señor Olarán traía en su cartera la lista de los siete concejales que constituirían el nuevo Ayuntamiento. Se nombre alcalde a don Ignacio Gutiérrez y tiene alcalde a don Venancio Tijero, el cual con su gran talento y singular energía, había de influir decisivamente en los años sucesivos en el desarrollo y engrandecimiento del pueblo.

El delegado de la Junta Revolucionaria tomó juramento en el mismo acto a los nuevos ediles, de fidelidad a la Patria y del leal desempeño de sus cargos, "Por Dios Nuestro Señor y por la nación".

Adhesión al Gobierno provisional

En el mes de diciembre del mismo año, este Ayuntamiento quiso dar una muestra de adhesión a la nueva política gubernamental y, para ello, acudió, dentro de sus escasísimos recursos económicos, al llamamiento del Gobierno Provisional, convirtiendo en Bonos del Tesoro la cantidad de 321.515 escudos (cada escudo valía diez reales), para contribuir a cubrir el empréstito nacional que acaba de emitir por un importe de 200 millones de escudos, "deplorando no poder disponer de más numerario, para dar una prueba al Gobierno Provisional del acierto con que rige los destinos de nuestra amada Patria".

El Astillero se mostró así, una vez más, pobre pero agradecido.

Esa cantidad era parte de la que tenía el Ayuntamiento abonada por el Estado en la Caja de Depósitos, procedente de la tercera parte del ochenta por ciento del importe de los bienes enajenados en virtud de las célebres leyes desamortizadoras. El Gobierno de la nación ya había autorizado previamente como es natural, la realización de esta clase de operaciones.

Elegido alcalde, en los primeros días de enero de 1869, don Venancio Tijero Cordero, hizo El Astillero un esfuerzo extraordinario para adquirir categoría, hacerse respetar y justificar, ante todo el mundo, su inquebrantable decisión de continuar con su independencia administrativa.

Se saneó la administración, si inicio el expediente -con grandes probabilidades de favorable resolución- del viejo problema de los cuantiosos bienes que el Estado poseía en El Astillero, semiabandonados, procedentes de sus antiguas instalaciones para la construcción de navíos y se acometieron obras importantes de interés general.

Como todo, no se sentía muy seguro el Ayuntamiento del Astillero, resucitado, puede decirse, gracias a circunstancias tan especiales y a momentos de euforia política de un "Gobierno Provisional". Era menester buscar, y se encontró, una fórmula que desarrollada inteligentemente, garantizara la continuidad legal de la Corporación de forma que en nada le afectase en lo sucesivo la famosa orden de supresión de 29-7-1868 que, por ser de rango ministerial, continuaba imponiendo, pese a todo cierto temor y respeto.


(Nemesio Mercapide - 3 noviembre 1968 - diario el Alerta)











UN EPISODIO INEDITO DE LA HISTORIA DE ASTILLERO - I






Luis González Bravo
(1811-1871)
Autor Eduardo Balaca




Por qué apoyó con entusiasmo la revolución de 1868.
El Ayuntamiento de González Bravo había suprimido el Ayuntamiento.

En el mes de septiembre de 1968, acaba de cumplirse el primer centenario, apoyó El Astillero, con un entusiasmo sorprende, el movimiento progresista español que prosperó con el prestigio de Espartero,  y que entonces acaudillaba el general Prim.

Se produjeron algaradas y tumultos callejeros, y por la calle San José (que entonces se llamaba Principal), desfiló todo el pueblo con aire revolucionario, esgrimiendo los hombres letreros y armas de toda clase, al grito tímido al principio, pero que pronto había de ponerse en boga en todo el amplio sector liberal, de ¡Abajo los borbones!

¿De qué le vino al Astillero aquel extraño y espectacular entusiasmo tan avanzadas de entonces? ¿Eran los mineros, que habían comenzado ya a plantear reivindicaciones económico-sociales? No, porque hacía solamente un año que se habían concedido en El Astillero a don José Fernández y socios, la primera explotación minera. Las huelgas -huelgas fueron ellas- vinieron años después, cuando se intensificaron las explotaciones.

Vamos a tratar de explicar por qué aquellos astillerenses de septiembre de 1868 eran tan ·progresistas".

El Astillero en aquella época por su escasísima extensión geográfica (Guarnizo, como luego veremos, no pertenecía aún al Ayuntamiento del Astillero), por su muy reducida población y otras causas, era en muchos aspectos y, en especial, en el económico un municipio francamente "deficitario".

Y como eran muchos los Ayuntamientos que en toda España se encontraban en el mismo caso, para remediar, en lo posible, esta situación anómala, el Gobierno de don Luis González Bravo dictó una orden del Ministerio de Gobernación de 23-X-1867 en virtud de la cual, los gobernadores provinciales habían de presentar propuestas de supresión de todos aquellos Ayuntamientos que para serlo, no reunían las condiciones que exigía la entonces vigente Ley de Ayuntamientos.

La supresión

El gobernador civil de Santander, en cumplimiento de aquella orden ministerial, propuso la supresión de diversos Ayuntamientos montañeses agregándose sus territorios a otros limítrofes más importantes. En esta lista figuraba el del Astillero que debía anexionarse al valle de Camargo no a Guarnizo de donde había sido anteriormente segregado.

Los demás Ayuntamientos de la Montaña suprimidos entonces, fueron; el de Argoños, que se unió a los Ayuntamientos de Bárcena de Cicero y Escalante; el de Noja, que se unió al de Arnuero; el de Marrón, a Ampuero; los de Colindres y Seña, al de Limpias; el de Los Carabeos, al de Valdeprado; los de Anievas, Rivaldeiguña, San Vicente de León y Los Llares, a Arenas; el de Espinama, al de Camaleño; los de Bárcena de Pie de Concha y Pujayo, a Molledo, y el de Rioseco, al de Santiurde de Reinosa.

Se suprimían casi todos -y el del Astillero también- porque no llegaban a 200 vecinos (no habitantes), que exigía el art. 71 de la mencionada Ley de Ayuntamientos.

Había que atenerse al censo de población del año 1860, según el cual, El Astillero no llegaba ni a los 100 vecinos. En su ritmo ascendente, aunque muy lento, contaba en el año de autos 1868, un centenar de vecinos (unos 500 habitantes), o sea, la mitad de lo que exigía la Ley de Ayuntamientos.

Reacción violeta

Al publicarse la correspondiente orden de sucesión, ministerial y ejecutiva de 29.7.1868, el Astillero reaccionó como si le hubieran dado un bofetón en pleno rostro. El Ayuntamiento del Astillero, dentro de su modestia se defendía mal que bien en todos los órdenes. Pero aparte de esto, nadie podía olvidar su importancia histórica del siglo anterior, lo cual hacia que se le mirase con cierto respecto.

Como noble venido a menos, daba en todo momento apariencia y pruebas de competencia y personalidad, tanto en su régimen interior, como en sus relaciones con el exterior y muy especialmente con los organismos oficiales.

La base de su economía la constituía por aquellos años la famosa fuente de La Planchada, cuyas aguas declaradas medicinales, gozaban de gran predicamento en toda la nación. Su colonia veraniega era numerosa y muy selecta. Sobre ésa pesaba principalmente el impuesto de consumos, renglón el más importante con mucho del presupuesto municipal de ingresos.

El Astillero tenía fe en sí mismo y en su destino. Por ello, cuando le fue comunicada la orden de su supresión como Ayuntamiento independiente y de su incorporación a Camargo, no se resignó ni se amilano. El alcalde, que era entonces, don Ramón Puebla, nombró una comisión para que, asistida de cuantos poderes y pruebas estimase necesarios y valiéndose de personas influyentes, hiciese cuantas gestiones estuviesen en su mano, con vistas a que el Ayuntamiento pudiese continuar, como hasta entonces con vida propia.

Esta curiosa alusión a "personas influyentes", se refería, sin duda y principalmente, a don Pedro Salaverria, varias veces ministro de Hacienda y de Fomento, y a don José María Orense, insigne político de filiación republicana, que aunque nunca perteneció al partido progresista a pesar de que le fue ofrecida la jefatura del partido en diversas ocasiones, fue uno de los principales preparadores desde el extranjero, de la revolución del 68; personajes ambos muy asiduos veraneantes en Astillero a los que el municipio pondría con el tiempo sus nombres a dos de sus calles. Un tercer personaje de aquella época, muy ligado al Astillero, fue don Pedro Gómez Hermosa, ministro del Tribunal Supremo de Justicia; tenía en Astillero una casa heredada de sus mayores.

Desconocemos con detalle las gestiones que la comisión pudo llevar a cabo durante el mes de agosto en cumplimiento de su importante y delicada misión, como no fuera la de informar del caso a los "señores" influyentes, anteriormente mencionados y la de excitar de los astillerenses en contra del gobernador civil de Santander, don Francisco Pareja de Alarcón, recientemente nombrado para este cargo y de la política nacional que, naturalmente, representaba


(Nemesio Mercapide - 2  de noviembre 1968 - el diario Alerta)










viernes, 26 de octubre de 2018

TEATRO-CINE BRETON en Astillero









Los inicio del teatro y del cine en Astillero, comenzaron primeramente por el Salón Cortabitarte, que se inauguró el día 15 de junio de 1.909.

Por 1914, este salón que se destinaba para baile de salón, comenzaron a proyectarse películas mudas y posiblemente,  hubiera sido de las primeras salas de cine en la Provincia, por supuesto, Santander ya estaban proyectándolas.

Las primeras películas mudas que se proyectaron fueron acogidas con gran regocijo y eran amenizadas por una señorita pianista muy conocida en Astillero.

Tenía un amplio escenario en donde se representaron buenas obras de teatro por reconocidas compañías artísticas de aquella época. A su vez, se habilitaba para baile, sacando los bancos desmontables al patio, en donde los mayores se divertían siempre bajo la severa vigilancia del llamado "bastonero" que evitaba la entrada de menores y mantenía el orden.

En el Salón o Teatro Cortabitarte también empezaron a desfilar por el escenario, distintas comedias que procedentes de Madrid aprovechaban la temporada de verano en Santander para venir a Astillero.


En 1924, cambio la denominación de Teatro Cortabitarte por la de Teatro-Cine.


El 28 de marzo de 1928, se expuso una proyección científica, más bien una especie de conferencia gráfica sobre avariosis, y la película estaba editada por la Dirección General de Sanidad; la entrada fue gratuita y el señor alcalde, dispuso la prohibición a los jóvenes menores de quince años.


En fecha 28 de diciembre de 1932, figuraba aún el Teatro Cortabitarte, donde había organizado un festival cultural.


El día 1 de enero de 1933, se hicieron cargo del teatro de la calle de Jaime Vera, antes de Doña Ana, la nueva Empresa arrendataria, que, proponía hacer algunas reformas en el local, para que los espectáculos serian del agrado del público.

Mantuvo el nombre de Teatro-Cine.

Rápidamente se llevó a cabo en el Teatro las obras necesarias, para mejorar las condiciones de confort y comodidad al espectador.

Montaron un excelente aparato de proyecciones,  decoraron el salón con buen gusto, se aumentaron el número de butacas y las películas que se proyectarían serian igualmente o mejores que las proyecciones de los principales cinema de la Provincia.

En enero de 1933, la nueva Empresa del teatro había adoptado el acuerdo de darle el nombre de Teatro Bretón, como homenaje al insigne compositor Tomás Bretón.

Por esas fechas, anunciaron la inauguración de la temporada de cine, después de haberse terminado las obras de embellecimiento del local y reforma en las localidades.

Para ese acto, quedaron invitados las autoridades y otras personas para apreciar los nuevos espectáculos cinematográficos, que tanto interés esperaba el público astillerense.


El domingo 15 de enero de 1933, en sección infantil tuvo lugar en el Teatro Bretón (antes Teatro-Cine) la inauguración de la temporada de cine, con un lleno de espectadores.

A las seis y media dio comienzo la proyección, con la película "La ley del harén", de José Möjica y Carmen Larrabeiti y el noticiario Fox.

Por febrero de 1933, la nueva empresa del Teatro Bretón, había acordado dar espectáculos los martes, jueves, sábados y domingos.

Los dos primeros días laborables de la semana no encajaban en las costumbres de la afición y no respondía, lo que se redujo al jueves, con una sola función a las siete y cuarto de la noche, continuando con las del sábado por la noche y las tres funciones de cada domingo.

Los nuevos empresarios, señores Ortaola y Hermosa, rectificaron cambiando la función del jueves a las ocho de la noche, para así poder acudir los componentes del Orfeón, a los ensayos del grupo.

En abril de 1933, la nueva Empresa, se había desligado de todo compromiso con la anterior y empezó a programar proyecciones habladas en español, empezando por la película "Un yanki en la Corte", seguidas de "Esclavas de la moda", "Vidas truncadas", "Sombras de gloria", "Vayas mujeres"...


En agosto de 1934, los propietarios del Gran Cinema de Santander, habían tomando en arriendo el Teatro Bretón, por un período de diez años.

Los señores Roldan y Gredilla, se propusieron dar gran impulso a los espectáculos, firmando las mejores cintas y reformando los aparatos de proyección y sonoro, para que el público astillerense no tendrían necesidad de desplazarse a Santander a ver cine.

En septiembre de 1934, los nuevos empresarios, habían realizado importantes mejoras en el lindo teatrillo.

Pronto inaugurarían la temporada de cine y la nueva Empresa se proponía pasar por la pantalla las mejores cintas y las más modernas que existiesen.

La  reforma había consistido en: en el salón, nuevo piso inclinado y nuevas butacas cómodas y bien acondicionadas, pintado y decorado convenientemente.

Habían adquirido una gran máquina sonora y proyector nuevo, además  proyectarían las mejores producciones sonoras conocidas.

Se venía anunciado la inauguración de la temporada de cine, una vez terminadas las obras por el embellecimiento del local y reforma en las localidades.

El domingo 30 de septiembre, se inauguró las nuevas reformas, con la película sonora titulada "Rasputin y la Emperatriz" en tres sesiones a las cuatro, siete y diez noche.

Todo el público quedo satisfecho de las reformas realizadas, tanto por visualidad, como la pantalla, comodidad de sus butacas y por los aparatos de proyección y alta voz que la nueva Empresa había realizado.

La gran película del domingo, fue vista y escuchada con gran atención por el público.

Desde el inicio de la sala, por Sala Cortabitarte y después como Teatro-Cine o Teatro Bretón, en distintas épocas han alternado el cine, con el teatro, las comedias y actuaciones musicales.


Por octubre de 1935, dio comienzo nueva temporada de cine en el Teatro (calle de Jaime Vera)  con una bonita opereta hablada en español que llevaba por título "Fra Diavolo" e interpretada por Stang Laureal y Oliver Hardy, que hicieron delicias en el numeroso público que asistió al espectáculo en sus tres secciones.


En los años 40, el Teatro Bretón, tuvo la iniciativa de entregar programas de mano entre los vecinos, anunciando las películas que se  iban a proyectar. Fue muy bien acogida entre el público aficionado al cine.

También por esas fechas, se anunciaban en los periódicos de la ciudad.


Al principio de 1951, el nombre de Teatro Bretón, fue cambiado por Cine Bretón, para darle más autenticidad como sala cinematográfica, pasando a segundo término las veladas teatrales o conciertos musicales.

En agosto de 1951, con la inauguración del Cinema Pax, Astillero paso a tener dos salas de cine.

Algunos de los últimos empleados del Cine Bretón, fueron: Luis, Raimundo, José Maria, Gelito y Urbano.


El 19 septiembre 1972 se derrumbo el edificio ocupado por el Cine Bretón.

Por noviembre de 1973, se encontraban en obras el edificio para reapertura de un nuevo cine en Astillero.

Por febrero de 1974, el que fue viejo teatro-salón Cortabitarte, luego Teatro Bretón y después Cine Bretón, se iba a convertir en Cinema Beatriz.

Se desconocía el motivo del cambio de nombre, pero los propietarios, así lo habían acordado, sin tener en cuenta y respetado su pasado.

En febrero de 1974, se abrirían el nuevo cine con el nombre de CINE BEATRIZ cuyo nombre disgusto a los vecinos por no haber mantenido el nombre antiguo por parte de los nuevos propietarios.


El 12 de febrero de 1999, se inauguró la nueva Sala Bretón, que se trataba de un nuevo centro cultural y donde acogerían representaciones teatrales, proyecciones cinematográficas y también, actuaciones musicales.

Esta sala de usos múltiples fue adquirida la propiedad de las instalaciones del antiguo Cine Beatriz y sobre en el que se ha construido la nueva Sala Bretón y perteneciente al Ayuntamiento de Astillero.

Los programas de cine, tiene un poder nostálgico, que recuerda a nuestra infancia y juventud.

Empezaron a divulgarse por los años 30 y decayó su uso en la década de los 70.

Los repartían en las salas de cine o bien al salir de ellas.

En Astillero, he podido averiguar que empezó en los años 40.

El tamaño del programa solía ser de dimensiones reducidas y de forma rectangular o vertical. 

Algunos se distinguían por la fantasía de su diseño.

Podían ser de una sola hoja, o bien dobles.



























Existían coleccionistas de estos programas como hobby, que durante muchos años reunieron miles de ejemplares.


Entre ellos, uno mi amigo Enrique Curto y Angel Saiz, de Torrelavega.







viernes, 19 de octubre de 2018

ASTILLERO baloncesto año 1966





May-Astillero 1966

xx - José Luis Garcia - Justo Mazo - Benito Andia - José Maria Montoya
Santi Diego - Maso - Tito Sancha



En día 30 de junio de 1966, terminó el Campeonato Regional Primera Categoría de baloncesto, después de dieciocho jornadas.

El título de campeón fue para el Santander OJE, que realizó una brillante campaña y estuvo a punto de haber concluido su participación sin haber conocido la derrota; pero en el encuentro que tenían aplazado los santanderinos frente al Corrales E. y D., y que tuvo lugar en la cancha corraliega, sufrieron su única derrota por el resultado de 34-18.

El segundo puesto fue para el May-Astillero, lo que constituyó una sorpresa, al quedar por encima de equipos más superiores, como eran los de Los Corrales y Sniace.

En ese Campeonato Regional, intervinieron los equipos de Santander OJE, May Astillero, Corrales  E. y D., Sniace E. y D., Parayas OJE, Solvay E. y D., Peritos, Hermandades, Standard E. y D y S.D. Torrelavega.

El equipo astillerenses obtuvo 32 puntos.

En marzo de 1966, el Comité de Competición de la Federación Cántabra de Baloncesto emitió sus fallos en relación con los incidentes producidos en la fecha del jueves, en Astillero, con motivo de la eliminatoria de la Copa del Generalisimo, entre los equipos Astillero-May y el Santander O.J.E.

Se dio vencedor al "cinco" de la capital y se sanción a perpetuidad al jugador del Astillero, Diego y por ocho encuentros a su compañero de equipo, Montoya.



El 31 de marzo, en la cancha de La Planchada, se celebró el interesante encuentro regional, entre el May-Astillero y Sniace, con el resultado de 32-15.

El encuentro se jugó con mucha deportividad y flojo juego, terminando la primera parte con la ventaja local de 18-7.

La segunda parte, fue mucho mejor, destacándose los jugadores astillerenses, Manso, Montoya y José Maria.



El domingo 5 de junio, se disputó en la cancha cubierta de la Alameda de Oviedo el encuentro entre el Santander OJE y May-Astillero, decisivo para el desenlace final del Campeonato Regional de Primera Categoría. La victoria correspondió a los santanderinos, una vez más, por 56 puntos contra 35 de los astillerenses, con lo que los jugadores que dirigía Luis Fraga, además de conservar su imbatibilidad, pudieron decir que eran ya virtualmente campeones.

El encuentro fue, técnicamente malo, ninguno de los dos equipos gustaron y especialmente el Astillero que venían precedido de buenos resultados.

La victoria santanderina fue justa, ya que, tanto individual como colectivamente, fueron superiores a sus contrarios y, cuando menos, demostraron una mejor seguridad y acierto en los ensayos al aro, mientras que el May demostró ser muy inferior a los santanderinos.

Por los astillerenses, destacaron  Manso con 17 puntos y el entusiasmo de los veteranos, Sancha y Garcia.

Del Santander OJE, su director técnico, Fraga, fue el encargado, unas veces con más aciertos que otras de dirigir en la cancha a sus jugadores. Destacándose Peredo en su posición de "pivot" , además de Michelena, Ocejo y Fernández.

El arbitraje del señor Pinedo, fue lo mejor de todo el encuentro.

Santander OJE: Vilas (4), Ocejo (14), Peredo (14), Fraga (4), Michelena (10), Fernández (10), Salvador y Villar.

May-Astillero: Sancha, Garcia (6), Andía (7), Montoya (2), Marcelino (3), Manso (17) y Huidobro.

Este equipo estaba formado con jugadores locales y ya en la temporada siguiente, ficharon jugadores importantes, como fueron:  Lecue, Paulino y Marcos.