viernes, 19 de octubre de 2018

ASTILLERO baloncesto año 1966





May-Astillero 1966

xx - José Luis Garcia - Justo Mazo - Benito Andia - José Maria Montoya
Santi Diego - Maso - Tito Sancha



En día 30 de junio de 1966, terminó el Campeonato Regional Primera Categoría de baloncesto, después de dieciocho jornadas.

El título de campeón fue para el Santander OJE, que realizó una brillante campaña y estuvo a punto de haber concluido su participación sin haber conocido la derrota; pero en el encuentro que tenían aplazado los santanderinos frente al Corrales E. y D., y que tuvo lugar en la cancha corraliega, sufrieron su única derrota por el resultado de 34-18.

El segundo puesto fue para el May-Astillero, lo que constituyó una sorpresa, al quedar por encima de equipos más superiores, como eran los de Los Corrales y Sniace.

En ese Campeonato Regional, intervinieron los equipos de Santander OJE, May Astillero, Corrales  E. y D., Sniace E. y D., Parayas OJE, Solvay E. y D., Peritos, Hermandades, Standard E. y D y S.D. Torrelavega.

El equipo astillerenses obtuvo 32 puntos.

En marzo de 1966, el Comité de Competición de la Federación Cántabra de Baloncesto emitió sus fallos en relación con los incidentes producidos en la fecha del jueves, en Astillero, con motivo de la eliminatoria de la Copa del Generalisimo, entre los equipos Astillero-May y el Santander O.J.E.

Se dio vencedor al "cinco" de la capital y se sanción a perpetuidad al jugador del Astillero, Diego y por ocho encuentros a su compañero de equipo, Montoya.



El 31 de marzo, en la cancha de La Planchada, se celebró el interesante encuentro regional, entre el May-Astillero y Sniace, con el resultado de 32-15.

El encuentro se jugó con mucha deportividad y flojo juego, terminando la primera parte con la ventaja local de 18-7.

La segunda parte, fue mucho mejor, destacándose los jugadores astillerenses, Manso, Montoya y José Maria.



El domingo 5 de junio, se disputó en la cancha cubierta de la Alameda de Oviedo el encuentro entre el Santander OJE y May-Astillero, decisivo para el desenlace final del Campeonato Regional de Primera Categoría. La victoria correspondió a los santanderinos, una vez más, por 56 puntos contra 35 de los astillerenses, con lo que los jugadores que dirigía Luis Fraga, además de conservar su imbatibilidad, pudieron decir que eran ya virtualmente campeones.

El encuentro fue, técnicamente malo, ninguno de los dos equipos gustaron y especialmente el Astillero que venían precedido de buenos resultados.

La victoria santanderina fue justa, ya que, tanto individual como colectivamente, fueron superiores a sus contrarios y, cuando menos, demostraron una mejor seguridad y acierto en los ensayos al aro, mientras que el May demostró ser muy inferior a los santanderinos.

Por los astillerenses, destacaron  Manso con 17 puntos y el entusiasmo de los veteranos, Sancha y Garcia.

Del Santander OJE, su director técnico, Fraga, fue el encargado, unas veces con más aciertos que otras de dirigir en la cancha a sus jugadores. Destacándose Peredo en su posición de "pivot" , además de Michelena, Ocejo y Fernández.

El arbitraje del señor Pinedo, fue lo mejor de todo el encuentro.

Santander OJE: Vilas (4), Ocejo (14), Peredo (14), Fraga (4), Michelena (10), Fernández (10), Salvador y Villar.

May-Astillero: Sancha, Garcia (6), Andía (7), Montoya (2), Marcelino (3), Manso (17) y Huidobro.

Este equipo estaba formado con jugadores locales y ya en la temporada siguiente, ficharon jugadores importantes, como fueron:  Lecue, Paulino y Marcos.









viernes, 12 de octubre de 2018

MAY ASTILLERO de baloncesto año 1967









Benito Andía - Marcos - Paulino - Maso - Santi Diego
Lecue - Carlos Montoya - Marcelino Diaz






La Copa Presidente de baloncesto tenía en las fechas del 5 de mayo de 1967, ya sus finalistas, uno el Solvay de Barreda al retirarse de la competición el Santander OJE, el otro seria el ganador de la semifinal que se enfrentarían la May Astillero y N.M. Quijano, en cuyo encuentro de ida los astillerenses, habían vencido a los campeones regionales por nueve puntos de diferencia.

El 4 de mayo, volvieron a enfrentarse en Los Corrales, devolviendo la visita los del May. Nuevamente el triunfo correspondió a los astillerenses, por el resultado de 43-34 y clasificándose para la final de la Copa.

La victoria astillerense fue fácil. Los campeones regionales se presentaron con las sensibles bajas de dos de sus mejores jugadores, San Juan y Rebolledo. De ahí que el May Astillero no encontraron demasiadas dificultades para anotarse un nuevo triunfo sobre sus rivales, gracias principalmente, a la inspiradísima actuación de su "pivote" Pepín Lecue, que anotó 30 de los 43 puntos marcados por su equipo.

Con el resultado de este partido, la Copa Presidente y el trofeo juvenil Paquito Juanco, tenía ya sus finalistas.

En principio y conforme se había anunciado la final se jugaría la mañana del sábado en la cancha de la Alameda de Oviedo, pero la Federación Cántabra de Baloncesto decidió a última hora aplazar el encuentro para el próximo miércoles, en el mismo campo de la Alameda de Oviedo.

La doble jornada programada para el 11 de mayo de 1967, miércoles, con las finales correspondientes a las competiciones del Trofeo Juanco, de juveniles y Copa Presidente, para equipos de primera categoría regional, se quedó reducida a un simple encuentro, ya que el primero, entre Calasanz Racing y J. Lasalle, para el Trofeo Juanco, no llegó a disputarse, al no comparecer los calasancios, por ello, los sallistas fueron proclamados vencedores del partido, y, al mismo tiempo del torneo juvenil.

La final de la Copa Presidente, entre el May Astillero y Solvay, salvo en los minutos finales, careció de interés, debido a que, desde un principio los astillerenses dominaron con plena autoridad.

A los diez minutos el May ya habia anotado una ventaja de diez puntos (12-2) para llegar al descanso con el resultado de 28-12.

La ventaja de los astillerenses fue en aumento en el segundo periodo, gracias principalmente, a los santanderinos Lecue, Paulino y Marcos, en una tarde inspiradísima en los ensayos al tiro, completada más tarde por los desconcertantes aciertos de un Díaz, en sus tiros a distancia, que fueron los que dieron la "puntilla" a los de Solvay.

Reaccionó el conjunto barredense a partir del minuto ocho del segundo tiempo cuando llevaba una desventaja de 44-24.

El entrenador del May había sentado en el banquillo, primero a Lecue y luego a Paulino, amenazados con las cinco personales. La ausencia de uno y otro se dejó sentir.

Estos volvieron a entrar ya en los minutos finales y el equipo recobró su seguridad y firmeza y ya no fue suficiente para los rivales, acabando perdiendo por 54-46, después de que la derrota parecía iba a ser escandalosa, cuando los campeones se pusieron en un 44-24.

Arbitraron los colegiados señores Cieza y Angel Pérez, con ligeros errores, pero en general, bien sin influir en el resultado.

May Astillero: Montoya (2), Paulino Casado (14), Pepín Lecue (16), Marcos (14) y Díaz (8)

Solvay: Barroso (8), Egusquiza (2), Eduardo Ruiz (16), Alejo Gómez (14), Castillo (2), Udías (2) y Ruiz (2).

Fue ese año cuando en Astillero existió un gran equipo de baloncesto, con grandes jugadores , con los santanderinos  Lecue, Paulino y Marcos, los cuales también jugaban al mismo tiempo al balonmano en los torneos que se celebraban en la conocida cancha de la Plaza de José Antonio (hoy de Pombo)

A estos jugadores, les acompañaba los astillerenses, Benito Andia, Santi Diego, Carlos Montoya.

Esta final en la cancha de la Alameda de Oviedo, estuve presente, me acerque como en otras ocasiones para ver partidos de baloncesto y también era asiduo a la plaza de José Antonio, para ver los partidos de balonmano,










viernes, 5 de octubre de 2018

UNION CLUB campeón de la COPA CANTABRIA de 1966






Miguelo - Arenal - Conde - Rafa - Casuso - Carus
Kubalita - Lolis - Cobo - Ismael - Campín.






El 27 de junio de 1966, se cumplió del pronostico y el Unión Club se proclamó campeón de la Copa de Cantabria, al vencer en la final jugada en los campos de Astillero al Camargo.

En un partido que resultó ser muy interesante, los astillerenses vencieron por cuatro tantos a cero a los camargueses.

A los veintidós minutos de la segunda parte el Unión Club marcó su primer tanto, ya que hasta entonces el juego había transcurrido muy igualado.

El árbitro dejo sin sancionar un penalty que incurrió los del Astillero, por empujón claro dentro del área de Casuso a Chileno y hubiera tenido otras consecuencia para el encuentro.

Pero el árbitro no estimó la falta y lo que pudo haber sido un uno a cero favorables al Camargo, se convirtió dos minutos más tarde en un uno a cero en contra, que quitó las ilusiones a los camargueses, que a partir de ese momento quedaron a merced de los de Astillero.

Después se reflejo la superioridad de los astillerenses y se transformó en tres tantos más.

El partido como estaba previsto despertó gran expectación y los campos de Astillero registraron una buena entrada, con muchos seguidores de Camargo.

El primer tiempo, finalizó con empate a cero y fue muy disputado con ligero dominio del Unión Club, prodigando peligrosos contraataques el Camargo.

En la segunda parte, en el minuto veintidós, Lolis, en una gran jugada personal, marcaría el primer gol de los del Astillero.

A los veintiocho minutos en fuerte disparo Cobo se convierte en el segundo gol para los locales. A los treinta y dos se produce una nueva gran jugada de Lolis, con pase a Kubalita, que remata el tercero y poco antes del final, en una falta contra la puerta de Tagle, Carús de un potente disparo, consigue el cuarto y último para el equipo.

Arbitro el señor Zurita, que salvo la apreciación del penalty, cumplió, formando los equipos:

Unión Club: Migueol; Ismael, Rafa, Casuso; Conde, Arenal; Kubalita, Carús, Cobo, Campín y Lolis.

Camargo: Tagle; Rivero, Bedia, Militos; Cayón, Cos; Chileno, Julio, Caves, Gerardo y Balbino.

Al final del encuentro y por un miembro de la Federación, se hizo entrega al capitán del Unión Club de la copa de campeón entre ovaciones del público.

Con esta final, el Unión Club cerraba la temporada 1965-1966

Para llegar a la final, el Unión Club, eliminó al Reocín con cuatro a uno, con goles de Carús, Kubalita, Lolis y Casuso. En este encuentro fueron expulsados Gelo del Reocín y Armando, del Unión Club.


Me supongo que el partido haya tenido gran expectación, por la rivalidad de existía entre las aficiones tan cercana y también por ver al Camargo, con jugadores que han pertenecido a la plantilla del Unión Club y que eran bien conocidos por los astillerenses, Bedia, Cos, Chileno, Julio, Caves y Gerardo.








viernes, 28 de septiembre de 2018

UNION CLUB temporada 1955-1956












El Unión Club de Astillero, jugó la temporada 1955-1956 el Campeonato Regional contra los equipos de Nueva Montaña, Venecia, Naval, Victoria, Laredo, Barreda y Buelna.

Ganó el Campeonato el Laredo, y el Unión Club quedó quinto en la clasificación, habiendo jugado 14 partidos, cinco ganados, 3 empatados y seis perdidos, con 22 goles a favor y 30 goles en contra.

Fue un campeonato regional de muy pocos equipos y  empezó en septiembre de 1955, para terminarlo en diciembre del mismo año.

La plantilla que formaban los astillerenses, eran: Pepín (portero), Amadeo (portero), Alonso, Casuso, Pio, Macario, Cagigal, Vidal, Lanza I, Martinez, Del Mazo, Tomás, De la Monja, Lanza II, Tito, Basilio, Diego (Lolis), y Arredondo (portero).

Muchos de estos jugadores, eran de Astillero y otros de Guarnizo.









viernes, 21 de septiembre de 2018

ASTILLERO incendio del 28 mayo de 1904





(etiqueta original propiedad de Ricardo Vega)

Deutsch y Compañia - Marca El León





(Archivo del Ayuntamiento del Astillero)

Astillero.Bomberos Voluntarios año 1903




El  28 de mayo de 1904, se produjo en el pueblo de Astillero, una explosión en la fábrica de refinería de petróleo que poseen los señores Deutsch y Compañía. (marca LEON).

Como en los primeros momentos se creyó que el incendio revestiría gran importancia.

En el vapor "Cuco" salieron para el Astillero, a las seis de la tarde, el señor Gobernador Civil, señor Gutiérrez de la Vega;  el Gobernador militar, general Contreras; el primero y segundo Comandantes de Marina del puerto de Santander, señores Cano Manuel y Spinedi; el ingeniero director de la Junta de Obras del Puerto, señor Grinda; el práctico del puerto, señor Muñiz; el teniente de navío, señor Ceano; el señor Administrador de la Aduana, el teniente de navío don Eladio C. Vivas y el práctico del puerto, don Maximino Muñoz, acompañados de algunos periodistas.

Antes de embarcar y visto la gravedad de la noticia, el Gobernador Civil, señor Gutiérrez de la Vega, dio cuenta del suceso al Alcalde, señor Martinez, para que si lo juzgaba oportuno, dispusiera la salida del cuerpo de Bomberos, ordenando también se dirigieran al Astillero algunas parajes de guardia civil.

Desde el muelle se distinguía una espesa columna de humo que, a medida que se iban acercando en el viaje, les hizo suponer enseguida que el siniestro no tenia las proporciones que los rumores le concedió.

Cuando llegaron  a la fábrica Deutsch y Compañía, el incendio no era tan importante, como se creyó en un principio.

El incendio, según empleados de la fábrica, ocurrió de la forma siguiente:

Unos obreros estaban soldando en el taller de cierre de envases algunos bidones de moto-nafta (automovilina)  y una gota del líquido que había quedado junto a la boca del envase, se inflamó al contacto del soldador, produciendo la explosión de todo el contenido del receptáculo, el que a su vez hizo explotar unos 300 bidones del líquido citado que había en el taller.

El fuego se propagó rápidamente al almacén de cajas de madera, y al poco rato ardió los dos departamentos en pompa.

Rápidamente acudieron al lugar del fuego todos los empleados de la fábrica, los de la contigua de los señores Desmarais Hermanos y varios bomberos del Astillero, empezando los trabajos de extinción.

Primeramente se arrojó sobre el pavimento una capa de arena, funcionando inmediatamente una bomba de la fábrica, que arrojó agua abundante procedente de los depósitos.

El fuego duraría hora y media próximamente, quedando sofocado a las nueve de la noche.

Quedaron destruidos por completo los departamentos destinados a cierre de envases y almacén de cajas vacías, quemándose unas 3.000 de estas.

En los depósitos no había cantidad alguna de petróleo en bruto y es muy escaso el refinado que tenia la fabrica.

De esto se desprendió que no existió peligro alguno durante el tiempo que duro el incendio.

Sin embargo, hubo algunas personas que huyeron de las inmediaciones de la fabrica ante el temor de un terrible siniestro.

Los obreros, a las ordenes del ingeniero subdirector, Mr Hauquer, continuaron algunos trabajos, derribando las armaduras de los techos, que estaban carbonizadas y arrojando agua con las bombas.

El incendio, al final, por fortuna, careció de importancia.

Con este incendio,  posiblemente seria de las primeras actuaciones de los Bomberos Voluntarios de Astillero, creado en 1902.










viernes, 14 de septiembre de 2018

LAS CORCONERAS en sus viajes a ASTILLERO





Vista del embarcadero de Astillero con una Corconera al fondo



(postal propiedad de Ricardo Vega)

Embarcadero en Santander del servicio de las Corconeras a Astillero









En la bahía de Santander, desde hace muchos años, hasta la llegada de los vapores Corconeras, que se iniciaron en el año 1877, el servicio marítimo de pasajeros y transportes era efectuado por diferentes embarcaciones, botes, lanchas de pesca, pinazas y otros barcos de más categoría en sus horas o días libres eran aprovechados por sus propietarios para conducir pasajeros a los pueblos ribereños, creciendo el número de competidores los domingos o por motivo de excursiones y romerías.

Los más conocidos por grado de importancia eran el remolcador Hércules (que años más tarde fue comprado por La Corconera), el Carlitos y Santander, vaporcitos propiedad de don Carlos Saint Martin.

Para contrarrestar aquellas irregularidades efectuadas en continua anarquía de puntualidad a la salida y regreso, don Juan Gutiérrez Colomer, antiguo veraneante en El Astillero, al que profesaba gran cariño, proyecto la creación de una línea regular de vapores entre el pueblo de Astillero y la capital, recibiendo inmediatamente la colaboración de sus íntimos amigos, los hermanos Tijero y Cordero, nacidos en aquel lugar. Venancio el mayor de ellos, soltero y alcalde del pueblo, se animo en su intento y prometió por el cargo apoyarle en toda empresa que supondría mejoras para su ayuntamiento.

Don Juan organizo la sociedad que se denomino LA CORCONERA, a la que dio carácter familiar y de amistad íntima con el resto de los componentes de la sociedad. Por esa razón, interesa en ella, en primer lugar, al ingeniero don Felipe Sánchez Díaz, casado con la hija de doña Ascensión Gutiérrez Colomer, su hermana.

Interviene también como accionista otro pariente, don Joaquin Bolado Ibarra, casado con la hermana de don Felipe. Don Joaquin, de elevada posición económica, llevaba el mayor paquete de acciones, pero tiempos después, por reveses inoportunos de banca y bolsa, tuvo Gutiérrez Colomer que hacerse cargo de todas ellas, quedando por este motivo con mayoría absoluta.

Don Alberto Gutiérrez Vélez Dosal, es igualmente otro socio familiar, hermano de doña Francisca, esposa de don Juan. Este cuñado fue inseparable en sus negocios. Su hijo, don Enrique Gutiérrez G. Colomer, es nombrado representante de la empresa Corconera.

Fueron además accionistas el mencionado con Venancio Tijero, don Felipe Quintana, marqués de Robrero, también íntimo del organizador. Otros socios, fueron don Leopoldo Pardo, don José María Aguirre y don José Pérez Carral.

Una vez constituida la Sociedad, don Juan Gutiérrez Colomer, es nombrado Presidente del Consejo de Administración, don Felipe Sánchez Díaz, Ingeniero de la Empresa y por último, don Venancio Tijero, Director-Gerente.

Con calculada prudencia, comenzó LA CORCONERA su organización, adquiriendo solamente dos barcos para con ellos aclarar la incógnita del éxito o fracaso. Se los bautizó con los nombres de Corconera nº 1 y Corconera nº 2.

El Corconera nº 1, había sido propiedad de don Eduardo López Dóriga, que lo utilizaba como barco de recreo, con el nombre de Matilde. Fue reformado en los Talleres de San Martin. De veintiséis toneladas y con un cupo máximo de 97 pasajeros autorizados por la Comandancia de Marina.

El Corconera nº 2, totalmente nuevo, comprado en Nantes y con la asignación fijada en ciento treinta pasajeros.



La Inauguración fue el 28 junio de 1877, los dos vaporcitos dieron comienzo el servicio al público.

En ese día de la inauguración, no cesaron de ir y venir los Corconeras repletos de personas el servicio de Santander a Astillero.

Además de La Corconera, otros dos vapores de la competencia llamados Empresa Santander no cesaron de hacer viajes de ida y vuelta hasta bien entrada la noche. También bastantes expedicionarios en lanchas y algunos carruajes, y a pie, por la parte de la estación. Se bailó en la fonda, en todos los rincones del pueblo, y en la Planchada se improvisó un baile con la música de la Casa de Caridad, que duró hasta la noche.

Al regreso, los forasteros que acudieron a la fiesta, comentaban en la popa del barco que les conducía a Santander, la grata impresión que les había producido el bonito viaje a Astillero, visto desde el Lazareto y mucho más, el que veían desde el Muelle rielando sus luces sobre el agua cuando ya se acercaban al desembarcadero.

El Astillero había sido el punto predilecto, los expedicionarios venían de este nuevo servicio sumamente satisfechos.


PRIMER CUADRO DE SERVICIOS
La Corconera
Línea de vapores entre Santander y el
Astillero de Guarnizo.
Horas de servicio
Por las mañanas, salida de Santander a
las 7, 8, 9, 10 y 12. Salidas del Astillero,
a las mismas horas por otra Corconera,
cruzándose ambas en mitad del trayecto.
Por las tarde, salidas de los vapores a las
mismas horas desde Santander y el Astillero,
con el horario 2, 3, 5, 6, 7 y 8.
Precios de pasaje
1." clase : 2 reales. 2." clase: 1 real.
Abonos, el 25 % de rebaja. Transporte de
efectos y servicio a domicilio: precio
convencional.
El precio del flete, adelantado.


Durante el verano de julio de 1877, se duplicaron los viajes a Astillero, para llevar y traer gente que acudían a la Planchada, donde era tal la afluencia de jóvenes con ganas de divertirse que se hicieron bailes improvisados con la actuación de unos músicos que habían llegado de Torrelavega, alternando con los violines y guitarras de los Ciegos.

En uno de los viajes frente al muelle de la Monja, uno de los vapores arrolló a un bote que se cruzaba por delante, conduciendo a doce soldados de los que iban a Cuba, se fue a pique la lancha, con los doce soldados al agua.



El 30 de mayo de 1878, a primera hora de la tarde, salía para El Astillero el vapor Corconera nº 2, atracado momentos antes frente al café Suizo, para recoger con más comodidad a los invitados. Engalanado con guirnaldas de laurel y flores, conduciendo a su bordo comisionados de las corporaciones civiles, militares y eclesiásticas, representantes de prensa e invitados, para asistir a la inauguración de las obras de las escuelas para niños y casa consistorial.

Dos botes de la goleta "Consuelo" eran llevados a remolque, transportando en ellos al comandante de Marina y comandante y oficiales de la mencionada goleta de guerra.

Al llegar a Pontejos, el viaje no continuó tan feliz para estos últimos, pues las nubes empezaron a descargar agua.

En Astillero, fueron recibidos con repique de campanas por el alcalde don Venancio Tijero, concejales y cura párroco. Embarcadero y carretera estaban adornadas con gallardetes, perchas y follaje. Como la lluvia molestaba demasiado, se activó la ceremonia de bendición.

A continuación, en la fonda del Cid, en La Planchada, de los señores Regatillo y Llaguno, se sirvió un lunch.

El alcalde, dio terminado la fiesta y se dirigió con la comitiva hacia el Corconera nº 2, cuya empresa mereció los elogios y simpatías de todos, expresando don Venancio el agradecimiento del Astillero por el aumento considerable de los pasajeros en su viaje a Astillero.

Mientras que desde la Planchada se dispararon cañonazos y en el aire hacían explosión los cohetes.

El 10 de junio, se estreno en el viaje a Astillero, el nuevo vapor Corconera nº 3, adquirido recientemente. Era un elegante barco con fuerza de cuarenta y cinco caballos, con 22 metros de largo y 4 de manga y podría conducir cerca de 300 pasajeros. La maquinita que llevaba instalada producía un haz de luz eléctrica para alumbrar a distancia de 1.500 metros y poder observar por este medio los objetos que se presentarían de noche por delante de proa. Tenía dos cámaras, una a proa para 60 viajeros y otra a popa, de 40, cómodamente sentados.

En su primer viaje a Astillero, traslado gran número de amigos de la sociedad.

Los Corconera 1, 2 y 3, no cesaron de hacer viaje durante aquel verano de 1878 al Astillero, transportando miles de personas, que fue preciso llevar pinazas a remolque para mayor cabida de pasajeros.

La número 3, con motivo de la inauguración en Astillero de la fonda de los Vapores, de Manuel Goyechea, estuvo a disposición de los invitados, y en el viaje de regreso, a modo de gracia decían: "bullían las calderas de los estómagos repletos de combustible y se vieron varias "merluzas" tiradas en cubierta".

En agosto de 1878, el Corconera nº 1, en su viaje a Astillero, sufrió un accidente con una fuerte detonación que impresionó a los viajeros y causó gran incertidumbre. Arrojándose tres individuos al agua, quienes se salvaron poniendo pie en tierra.

El patrón del vapor puso inmediatamente rumbo hacia tierra, mientras sus ayudantes retiraban los fuegos del horno para evitar el peligro de explosión de la caldera por rotura de un tubo. Al quedar sin movimiento, fue remolcada por el Corconera nº 2, hasta el muelle.

Para dar finalizado la temporada y conmemorar el éxito del servicio de viajeros al Astillero, la empresa La Corconera, reunieron a todos los protagonistas en la fonda de los Vapores, donde celebraron una comida con el esmero y gusto con que lo hacía siempre.



El 3 de abril de 1879, regresa de Madrid el alcalde de Astillero y gerente de la Corconera, don Venancio Tijero Cordero, donde se había sorprendido una enfermedad, falleciendo el 28 de mayo de 1879. Había sido un alcalde ejemplar y entre los beneficios que proporcionó a su Astillero fue conseguir, por su mediación con don Juan Gutiérrez Colomer, el establecimiento de la línea de vapores de utilidad y recreo llamada LA CORCONERA.

La empresa, en memoria y agradecimiento a su interés en favor de La Corconera, nombraron gerente a su hermano, don Tomás.

El 22 de junio de 1879, a las cuatro y media de la tarde, salió del muelle el vaporcito Corconera nº 4, con el objeto de hacer una expedición inaugural de prueba, donde se dirigieron a la Magdalena, de allí al Puntal, luego Pedreña, deslizándose después por toda la costa sur de la bahía, para entrar en la ría de Tijero, llegando a El Astillero.



Por junio de 1880, la empresa La Corconera había conseguido llegar sus vapores hasta San Salvador, habiendo vencido todas las dificultades y terminado de construir el embarcadero para el atraque de las Corconeras en ese pueblecito. La tarifa de precios de este nuevo servicio, eran de tres reales en "primera" y dos reales en "segunda".

En junio de 1880, se inauguraba Gran Fonda, situada al pie del muelle desembarcadero de los vapores Corconeras, bajo la dirección de Francisca Puerta, viuda de Aja, con local restaurant independiente a precios módicos, con fama sus guisos.

En octubre de 1880, la cámara de "primera" del vapor Corconera quedó cuidadosamente preparada, al fondo un pequeño crucifijo, los cuatros grandes cirios puntualizando el cuadro bien sujetos, para prevenir los movimientos bruscos del barco, y por último el suelo cubierto de lujosa alfombra completaban la severa ornamentación de la cámara mortuoria dispuesta para recibir los restos mortales del fallecido, don José Maria Orense. que fue trasladado a la capital.

Al llegar a Santander, fue despedido el duelo en el mismo embarcadero de la empresa La Corconera, mientras un coche fúnebre se llevaba el féretro del ilustre hasta el cementerio de San Fernando.



En la popular romería del 15 de agosto de 1883 en Astillero, la empresa de los vapores había expedido quince mil quinientos cincuenta y seis billetes de ida y otros tantos de vuelta por la tarde, a pesar de la aglomeración el servicio se hizo con normalidad.



En 1 de agosto de 1886, cuando más atestado estaba la gente que venía a Santander para presenciar la corrida de toros, sin duda por la aglomeración de personas se rompió uno de los tramos del puente-embarcadero de la empresa Corconera en El Astillero.

Unas quince personas cayeron al agua, sin que, salvo leves contusiones hubiera que deplorar desgracias. En la fonda de Los Vapores fueron asistidos los náufragos enviados por la empresa, secados, planchados y alimentados.



En noviembre de 1888, soplaba el sur en la ría, a pesar de los consejos que les dieron, tomaron un bote dispuesto a venir a Santander. Uno de ellos fue el fogonero de La Corconera, Casimiro Berdiel, los otros tres, un capataz y dos operarios empleados en las obras del nuevo ferrocarril a Solares.

El fogonero iba remando con los otros tres y de pronto zozobró el bote por la fuerza del viento, precipitando al agua a los cuatro hombres. Fogonero, capataz y un compañero pudieron asirse a la embarcación, el otro, a nado, logró llegar a tierra.

Esto es lo único que se supo por el salvado, después quedó en el misterio eterno lo ocurrido a sus compañeros. El bote fue encontrado frente a San Martin. El capataz y operario eran vecinos de Pontejos.

Al mes siguiente apareció en el mar, frente al promontorio, el cadáver del empleado de La Corconera. Días después, en la Magdalena, el de José Bahamonde (capataz). Del tercero nada se volvió a saber, suponiendo que las corrientes le llevaran fuera de la bahía.



El 30 de noviembre de 1889, El Hércules remolcó a la fragata americana Robert Dixon hasta El Astillero y ajustó su importe en libras, cincuenta esterlinas.



El 15 de agosto de 1890, los Corconeras trasladaron a muchos viajeros a la romería del Astillero, en una de ellas, terminó a linternazos entre astillerenses y santanderinos, que tuvo que intervenir la guardia civil y carabineros.

Desbandados los combatientes al final, los de Santander, se refugiaron perseguidos por la guardia civil en el Corconera que iba a emprender el viaje a la ciudad. En el vapor no pudieron los guardias detener a ninguno.

De la refriega, ya por los sables, ya por sus propias armas blancas, resultaron heridos: Máximo Bolado, del Astillero, Aurelio Arenaga de San Salvador y algunos de Santander. A uno de los guardias se le rompió el sable por la hoja, dándose cuenta de todo al juzgado de instrucción.



En 1892, La Corconera regulariza el servicio entre Santander y El Astillero , efectuando siete viajes diario, otro al Cespedón y todos relacionados con el cuadro de horas del ferrocarril de Solares.

En noviembre de 1892, a la romería de San Jorge, la empresa de vapores anuncia viajes extraordinarios al Cespedón, al precio de setenta y cinco céntimos, ida y vuelta, en "primera" y cuarenta céntimos en "segunda".



En agosto de 1893, se celebra en la Comandancia de Marina oposiciones para cubrir una plaza de práctica en el puerto. Se presentaron nueve opositores y fue ganada por Vicente Madariaga, el célebre patrón del Corconera nº 6 (Hércules), héroe en incontables salvamentos.

Otro patrón, del Corconera nº 3, Anselmo Castanedo, también consigue en oposiciones y es nombre práctico de las rías de Astillero y San Salvador, con la nota de "muy bien".



En 1895, la empresa La Corconera, había anulado el pasaje con Astillero y atendiendo algunas presiones particulares, trato de reanudarlos restableciendo nuevo servicio con el horario de 8 y 12 por las mañanas y 4 y 7 por las tardes.

En mayo de 1895, llegó en el correo Alfonso XIII, procedente de La Habana, el general Calleja y en un Corconera se trasladó al Astillero, para, desde allí, desplazarse a su finca de Guarnizo.

Por octubre de 1895, al llegar el frio acompañado de lluvias, la mayoría de las personas optaban, como era lógico, por el viaje en tren que les era más confortable y la Corconera queda obligada a señalar una fecha notoria de sus viajes marítimos con el siguiente comunicado de la Empresa:

" La Corconera desde el 10 de octubre de 1895 ha suprimido definitivamente el servicio con Astillero"

Con esta definitiva ausencia, hubo muchos comentarios por unos y añoranzas para otros y, como muestra, quedan las coplas cantadas por jóvenes del Astillero.

Ya se fue La Corconera
que aquí arribó días mil,
ya no alegra la ribera
su silueta tan gentil
Adiós dijo al Astillero
al marchar a Santander.
Un adiós triste y sincero
i para nunca más volver !


La marcha señaló, para aquel concurrió lugar de Astillero, el comienzo de su declive como centro excursionista y veraniego.