lunes, 22 de mayo de 2017

ASTILLERO explosión de una caldera




Robert Mc Alpine (centro), fotografiado en 1885 durante la construcción de un viaducto en el Lanarkshire y Ayrshire de tren.



El día 20 de diciembre de 1921, una terrible explosión de una caldera se produjo en Astillero.

Fue en esa tarde, Santander fue sorprendida por una grandísima explosión al otro de lado de la bahía.

Asustada la gente, corrió a los muelles, pensando, sin duda, que hubiera estallado la caldera de algún vapor surto en el puerto.

Como nada anormal se observaba, renació la tranquilidad en los santanderinos y la gente volvió a su rutina diaria, bien ajena de que al otro lado del mar, la terrible explosión de una caldera causaba la muerte, en plena juventud, de un obrero.

Pocos minutos habían transcurrido cuando, por teléfono, se recibía noticias en los centros oficiales de que el vecino pueblo de Astillero había estallado una caldera de vapor, ignorándose el número de víctimas.

Según las primeras versiones que entre los grupos de comentaristas se pudo recoger, fue, que a las tres de la tarde, una violentísima explosión, llevó la inquietud y la alarma al vecindario, el que, víctima de indescriptible temor, se echó a la calle, creyendo que había ocurrido una verdadera catástrofe en alguna de las importantes industrias allí establecidas.

Retemplaron las casas, cayeron, hechos añicos, cientos de cristales, y el pueblo, entero pareció trepidar bajo los efectos de la imponente explosión.

Se decía que había estallado una caldera, dudándose si eran una o dos las víctimas, ya que cuanto la rodeaba había bolado en pedazos.

En esos momentos la prensa deseando tener más información, se dirigieron junto con algunos vecinos a las oficinas de la Compañía propietaria.

Encargada de las obras estaba la Sociedad inglesa Sir Robert Mc Alpine and Ssons, que se dedicaba a la construcción de ferrocarriles, antediques, rompeolas, etc. y como director de los trabajos figuraba Mr. James Bell Pettigren, quien a sus órdenes tenían varios británicos, además de unos cien obreros.

Estas se encontraba en un sólo piso, al que se subía por una escalera exterior, instalada en las proximidades del embarcadero.

Cuatro o cinco ingleses se encontraban presentes. Eran los directores de la obra. A cada uno de ellos se dirigieron suplicándoles detalle de lo sucedido. Ello serviría para llevar la tranquilidad al pueblo, además de la justa y obligada pretensión todo fue inútil.
Los ingleses se encerraron en impenetrable mutismo y un intérprete fue el comisionado por ellos para que desistieran del  propósito informativo, ya que ellos no estaban dispuestos a facilitar dato alguno.

Lo que los ingleses negaron fueron facilitados momentos después por numerosos vecinos del Astillero, entre éstos alguno que por su cargo conocía minuciosamente lo sucedido.

Se estaba construyendo un puente embarcadero de mineral para la Compañía propietaria "Sociedad Inglesa Sir Robert, Mc Alpine Sons".

De director de las obras figuraba James Bell Pettigren, ocupando los principales cargos de la Empresa ingenieros y capataces ingleses.

En dichas obras se utilizaba una caldera de vapor, que se medicaba a la alimentación de otras dos para las maniobras de los pozos y la colocación de pilastras para la cimentación de los postes o pies derechos del embarcadero.

Era una caldera vieja, desgastada por el uso que había prestado anteriormente servicio en las Minas de Camargo, de donde se trajo, habiéndola emplazado hacia aproximadamente cuatro meses.

A su cuidado se hallaba un obrero, Antonio López Senra, de 20 años, de edad, soltero y vecino del pueblo de Guarnizo. Era fogonero de oficio y le estaba encomendado el cuidado de las tres calderas y dos bombas, que también aquélla alimentaba.

Se ignoraba las verdaderas causas que le dieron motivo a la explosión. Se supone, y con bastante fundamento que mientras Antonio fué para alimentar de carbón a la caldera a buscar dicho combustible, aquélla adquirió presión excesiva, y que a su regreso, cuando, para evitarlo, fué a mover la llave, sobrevino la explosión y el cuerpo del desgraciado obrero voló por los aires, confundido entre los mil pedazos de madera y hierro que la caldera se llevó.

Fueron momentos terribles para Astillero, la gente alarmada, se echó a la calle, se cerraron algunos comercios y hasta que no se tuvo conocimiento exacto de lo ocurrido no renació la tranquilidad.

La cúpula de la caldera, después de elevarse a enorme altura, fué a caer sobre la cubierta de un barco en reparación, situado a unos 150 metros de la caldera. Dicho barco, el "Josefa" sufrió tan fuerte golpe, que la cubierta, totalmente destrozada, se hundió.

Otro trozo de gran tamaño, fué a caer cerca de Pontejos, al otro lado de la ría, y otro cerca de la estación, al lado de un grupo de personas.

El despacho del jefe de la estación de Santander a Bilbao, sufrió también los efectos de la terrible explosión.

Los cristales todos se vinieron al suelo, como si un proyectil de cañón hubiera entrado en la dependencia.

El basamento donde se hallaba la caldera quedó, después de la explosión, completamente destrozado y retorcidas las dos vigas de hierro que sostenían la caldera.

Rápidamente comenzó su actuación el Juzgado, formado por el juez municipal don Alvaro Lanuza; el actuario, don Tomás Garcia y el médico, don Alfredo Ezquerra.

Sus primeras diligencias una vez conocido el nombre del desgraciado obrero, fueron para hallar el cadáver de éste.

Cerca de la base de la caldera, fué encontrada una pierna, completamente desnuda. A varios pasos, una de las botas que el infortunado calzaba y cerca de la estación uno de los calcetines, en cuatro pedazos.

Del resto del cadáver nada se pudo encontrar.

El juez, una vez que hubieron declarado el director y tres testigos, dispuso que se realizaran inmediatamente sondeos y reconocimientos para hallar el cadáver del trabajador, siendo trasladado al cementerio el trozo de pierna que se había encontrado.
Activamente continuaron trabajando el Juzgado, por si de este hecho pudiera derivarse alguna responsabilidad.

El capataz, Basilio Canales, otro accidentado, continuaba enfermo.

Se confirma que la explosión fue ocasionada por el mal estado de la caldera, que además de ser vieja y muy gastada, se había estado trabajando constantemente durante mes y medio sin que se hubiesen hecho en ella los debidos trabajos de limpieza y reparación, ineludibles para su buen funcionamiento. Se destinaba esta caldera a alimentar de agua salada, mezclada las más de las veces con basa a otras dos calderas de las grúas y bombas del pozo.

Se supone que el salitre adherido a las paredes interiores de la caldera y particularmente en su fondo, llegó a formar una capa de dos o más centímetros de espesos, lo cual impedía el contacto del agua con la chapa, poniendo el fuego al rojo el fondo de la misma.

En tal estado, era de presumir que en una de las frecuentes veces que hay un descanso de agua por el gasto mayor de vapor que exigen los trabajos hubiera necesidad de llegar de agua fría la caldera para suplir el consumo, y al tener el agua contacto con la chapa, al rojo por desprendimiento de la parte costrosa citada, de dicho contacto, produjese la explosión.

En la mañana del día 30 de diciembre, pareció el cadáver del obrero completamente desfigurado.

Este pudo ser identificado fácilmente por la falta de la pierna que quedó junto a la caldera en el momento de ocurrir la explosión, prendida a uno de los hierros de la grúa.
El cadáver fue encontrado a no muy larga distancia del lugar del suceso.

El Juzgado se personó en dicho lugar y ordenó el levantamiento del cadáver para su conducción al cementerio.


La empresa inglesa, Sociedad Inglesa Sir Robert Mc Alpine Sons, es hoy una empresa líder en la construcción y la ingeniería civil del Reino Unido.

Por curiosidad me he dirigido a ellos, para recabar información si tuviesen de cuando estuvieron en Astillero en el año 1921 y todavía no he tenido respuesta e igual que hicieron en ese año con los periodistas.








miércoles, 17 de mayo de 2017

AMADEO LUIS RODRIGUEZ - (Lerele)






Adiós, "Lerele"

Hoy he recibido una triste noticia, la muerte de Amadeo Luis Rodriguez "Lerele"

Fue una "leyenda" del Unión Club, gran guardameta y mejor persona.


Personalmente le admiraba, él siempre me atendía con cariño y me ayudaba en la identificación de los jugadores del Unión Club, por eso,
 siempre le estaré agradecido.









viernes, 12 de mayo de 2017

II CAMPEONATO DE "EL CANTABRICO" de 1929







Rodrigo Vega



En las fechas de marzo de 1929, se reunieron el Comité ejecutivo del campeonato de EL CANTABRICO para organizar la clasificación de los equipos que se habían inscriptos:

En el grupo B, jugarían: Club Deportivo San Martin; Minerva Sport; Guevara F.C.; Montaña Olimpia F.C.; Auxilium F.C.; Club Deportivo Montañés; Cueto Sport; Sporting Club; Infantil del Eclipse, F.C.; Club Deportivo Miranda; Somo Sport de Somo; California F.C.; Club Deportivo Venecia; Júpiter F.C.; Levante F.C. de Guarnizo; Club Deportivo Maliaño; Real Sociedad Tierruca; Gimnástico Santanderino; Circulo Sport; Deportivo Unión Juventud; Athletic Montañés III; Infantil del Unión Club de Astillero; Club Deportivo San Juan; Club Deportivo Sol; Lameca Santanderino E.A. y Deportivo Santander.

Días después, tras reclamaciones presentadas por ciertos equipos, se volvió hacer nuevas clasificaciones definitivas:

En el grupo B: Club Deportivo San Martin, Gimnástico Santanderino, Fortuna F.C. de la Albericia; Club Deportivo Santander; Lameca Santanderino; Club Deportivo Sol; Club Deportivo San Juan; Club Deportivo Venecia; Infantil Unión Club de Astillero; Athlétic Club Montañés; Deportivo Unión Juventud; Circulo Sport Real Sociedad; Tierruca Club Deportivo Maliaño; Levante F.C. de Guarnizo; Júpiter F.C.; California F.C.; Somo Sport; Club Deportivo Miranda; Infantil del Eclipse; Sporting Club Cueto; Club Deportivo Montañés; Auxilium .F.C.; Montaña Olimpia F.C., Guevara F.C.; Minerva Sport.

Este Comité, también había designado unos requisitos para iniciar el Campeonato:

Los partidos del Grupo B, tenían de duración sesenta minutos, para evitar quebranto físico en los jugadores.

En caso de empate, existía prórroga obligatoria, y el Grupo B, jugaría dos tiempos de diez minutos.

Todo equipo que se negaría a jugar la prorroga o que desobedezca al árbitro, quedaría eliminado del Campeonato.

Entre los acuerdos adoptados en la última reunión, de que no participaría en este Campeonato ningún jugador que haya estado federado en la serie A y que aquellos clubs federados en las demás series forzosamente participen en la A preferente.

Toda protesta deberá hacerse al árbitro del encuentro, haciéndolo constar precisamente en el acta, para luego trasladarse en escrito al Comité.

El Comité se reunía todos los jueves a las siete de la tarde y en estas periódicas reuniones se resolverían las actas y se determinarían los partidos para el domingo siguiente.

El domingo 17 de marzo, se jugaría el primer partido del Campeonato, entre el Infantil Unión Club y el Sporting Club, venciendo los astillerenses por seis a uno.

El domingo 31, volvieron a ganar los infantiles del Unión Club, al equipo Estrella F.C.

El 7 de abril, se jugó el encuentro entre el Infantil Unión Club y Esperanza F.C. de Santander, con el resultado de seis a cuatro a favor de los unionistas.

El día 14 de abril, en los campos de Astillero, jugaron el Infantil del Unión Club contra el Juventud Unión de Santander, quienes perdieron por cinco a uno, a favor de los unionistas.

El domingo 27 de abril, a la diez , jugaría el Infantil del Unión Club y estos jóvenes jugadores se proponían comprar algunos pares de botas, que les hacía mucha falta, con el producto de las entradas y de una suscripción que hacía días habían iniciado.

Lo tienen bien merecido  que se les preste algún apoyo, por su brillante actuación en cuantos partidos a jugados de este campeonato de EL CANTABRICO.

El 27 de abril, los infantiles del Unión Club, perdieron contra el San Martin Sport de Santander, por 0-1.

El 4 de mayo, en Astillero, jugaron el Infantil Unión Club y el Deportivo Maliaño, termino el encuentro  con dos a cero, a favor de los astillerenses. Arbitro el partido el señor Montoya.

Infantil Unión Club: Eduardo Compostizo; Antonio Gómez y Rodrigo Vega; Hilario Garcia, Fernando Garcia y Manolo Lombo: Víctor Cavia, José Giráldez, Manuel Bádenes, Florentino Matas y Ramón Alvarez.

El 10 de mayo, el Infantil Unión Club, ganó al Racing Club, por uno a cero, en el campo de éste.

EL 13 de mayo, el Infantil del Unión Club, derroto al Lameca Santanderino, por cuatro a cero, en los campos del Eclipse.

Los goles los marcaron dos Alvarez, uno, Mata y el otro, Cavia.

Se alinearon por los unionistas: Eduardo Compostizo; Antonio González, Rodrigo Vega; Hilario Garcia, Fernando Garcia, Manuel Lombo; Antonio Quevedo, Víctor Cavia, Alfonso Francisco, Florentino Mata y Ramón Alvarez.

Unos y otros jugaron con gran nobleza, bien dirigido por el señor Bustamante.

El 9 junio, el Infantil Unión Club, venció al Deportivo Venecia por uno a cero, en los campos del Eclipse.

Los unionistas seguían consiguiendo triunfos.

Alineación: Eduardo Compostizo; Rodrigo Vega, Antonio Gómez; Manuel Lombó, Fernando Garcia, Hilario Garcia; Antonino Quevedo; Víctor Cavia; Florentino Mata, Alfonso Francisco y Ramón Alvarez.

Arbitro: Bustamante.

El domingo 16, se jugó el encuentro entre el Infantil del Unión Club y el Deportivo San Martin, en los campos del Eclipse.

El resultado fue de uno a cero a favor de los infantiles de Astillero.

Colegiado: Felipe Salaverri.

Infantil: Eduardo Compostizo; Antonio Gómez; Rodrigo Vega; Hilario Garcia, Fernando Garcia; Manuel Lombo, Antonino Quevedo, Víctor Cavia, Alfonso Francisco, Florentino Mata y Ramón Alvarez.

El gol lo marcó Cavia.

En un ambiente hostil y a ratos de violencia de los partidarios del San Martin y de los propios jugadores y algunos de los cuales, agredieron al extremo derecho, Quevedo.

El 28 de junio, se terminó los partidos del Grupo B, proclamándose finalistas el Infantil del Unión Club de Astillero y el Fortuna F.C. de la Albericia.

Estos equipos jugaran a las diez la final entre ellos.

El 2 de julio, se enfrentaron el Infantil del Unión Club y el Fortuna F.C.

Infantil del Unión Club: Compostizo; Rodrigo Vega, Gómez; H. Garcia, F. Garcia, Lombó; Quevedo, Lledías, Mata, Francisco y Cavia.

Un partido interesantísimo, emocionante. Dos equipos igualados, con juego alterno, hasta el último minuto.

En la prórroga, cuando faltaba, un minuto para terminar el encuentro, consiguieron los santanderinos el gol que les valió el titulo de vencedor.

Al Unión Club le persiguió la mala suerte. Tuvo que luchar con un portero formidable, que contuvo balones que parecían imparables.

De todos los encuentros jugados, este fué, sin duda alguna, el más igualado, el más competido, el que honra a vencido y vencedor, porque, a pesar del resultado, dejo una incógnita sin resolver: la de cual de los dos equipos es el mejor.

Los dos clubs se comportaron con nobleza y deportividad.

Con el resultado quedaron proclamados; El Fortuna F.C. de la Albericia, campeón y el Infantil del Unión Club, de Astillero, subcampeón del grupo B, del II Campeonato de EL CANTABRICO.

El equipo del Infantil del Unión Club, era entrenado por Benavente, extremo izquierda del primer equipo del Unión Club.


Después de bastantes años, localice en mis archivos una foto de los Infantiles del Unión Club y por casualidad y ante mi sorpresa, identifico en ella, a mi padre.

Para después confirmarlo, con las noticias obtenidas de prensa histórica.

Lo que no conocía que había jugado junto con Fernando Garcia "El Gavilán", jugador del Racing de Santander, Barcelona F.C. e Internacional. Por algo me decía que era muy amigo de él.














viernes, 5 de mayo de 2017

ASTILLERO fiestas de Nuestra Señora 1963







Manolo Cayandito (2) - Nando Jimeno (1) - Arturo Hierro (3) - José L. Barrigon (4) - Joto Sainz de la Maza (5) - Don Francisco (6) - Pedro Sainz de la Maza (7) Angulo (8) - Nemesio Mercapide (9)



(Archivo del Ayuntamiento de Astillero)




Por las fiestas de Nuestra Señora, se anunció un amplio programa de festejos.

El día 14, actuó  el Coro Polifónico TASA, a las 10,30 de la noche en la zona marítima, con gran éxito y muchísimo público.

Este día se celebró la romería y verbena en el parque de La Planchada.

El día de la festividad 15, se celebró la misa solemne en la Iglesia de San José, en la que intervino el coro parroquial interpretando la "Eukoristica" de Perossi y ocupando la sagrada cátedra el astillerense, don Modesto Chato, párroco de Vega de Pas.

En Muslera, a las once y media, última solemne, interpretada por el coro parroquial la "Eukaristica" de Perossi, con sermón a cargo del padre, Alberto Escallada Tijero.

A la una del mediodía, se celebró la regata de barquías de cuatro remos y patrón.

Se repartieron los siguientes premios: 1.000 pesetas y trofeo del Ayuntamiento, consistente en una copa; segundo 750 pesetas y trofeo de la Caja de Ahorros, una copa; tercero, 500 pesetas y cuarto 250 pesetas.

El recorrido fue en la ría, con tres ciabogas.

Como se esperaba, la regata fue presenciada por más espectadores que nunca. Las embarcaciones de Pedreña, Peñacastillo, Nueva Montaña, Pontejos y las de los chavales de Astillero, a la una de la tarde, ante varios millares de espectadores que siguieron con emoción e interés el desarrollo de la prueba desde ambas márgenes de la ría y a bordo de embarcaciones.

Fue Pedreña, quien no defraudó a nadie con su brillante resurgir y entrando vencedora con una ventaja de un minuto y dos segundos en la baliza, en un impresionante champa final.

La prueba estaba organizada por la Comisión de Festejos del Ayuntamiento y se celebró en dos tandas,   la primera las tripulaciones de Pontejos, Peñacastillo y Astillero y en la segunda, Pedreña. Nueva Montaña y Fuentuca de Astillero.

La clasificación final, fue la siguiente:

Pedreña, en un tiempo de 9 minutos y 22 segundos; a un minuto y dos segundos, Nueva Montaña;  Peñacastillo, 15 segundos después de éstos; y  a dos de los anteriores, Pontejos; en último lugar quedaron los juveniles de Astillero.

Inmediatamente, después se procedió a la entrega de los premios.

Por festividad de Nuestra Señora y como se venía efectuando todos los años, en los campos de Astillero, se jugaría un partido amistoso.

En esta ocasión fue el Racing de Santander que se presento a jugar con un equipo de circunstancia, contra el equipo local, Unión Club.

Los astillerenses se presentaba ante su afición, con vista a la nueva temporada del Campeonato de Liga de Tercera División, con los nuevos fichajes.

El encuentro estuvo animado, pues se vieron jugadas bonitas, por parte de los santanderinos en la primera parte y los astillerenses estuvieron mejor ya en la segunda parte.

En esta segunda parte, ambos equipos introdujeron varios cambios en las alineaciones.

En el primer tiempo, el Racing dominó por su medio campo y ello se debe a los cuatro tantos que lograron.

En la segunda, el Unión Club durante los primeros 25 minutos, llevaron la iniciativa del juego, pero no supieron romper el sistema defensivo racinguista.

En esta segunda parte, volvió el Racing a marcar un nuevo gol.

Los tantos fueron marcados por Fretes, de cabeza a los 15 minutos a rematar una falta sacada por Goñi. A los 32 minutos Pallás sacó una falta y Fretes de bonito remate de cabeza logró el segundo. A los 37 minutos, un pase en corto de Fretes a Arranz y éste, de tiro cruzado marca el tercero. A los 40 minutos, Isidro envía un centro en largo a Gento II, quien logro el cuarto.

A los 35 minutos del segundo tiempo, Urbistondo cedió el balón a Paulino, pero éste, que salió a interceptar la jugada no pudo detener el balón y se convirtió en el quinto de los racinguista.

Los equipos alinearon a los siguientes jugadores:

Unión Club: Pérez (Paulino); Sardina (Cos), Urbistondo, Valverde; Santiuste (Lolis), Fernández (Palazuelos); Julio, Armando (Torre), Tino, Camarero (Corada), Campín (Correa)
Paulino, Cos, Urbistondo, Valverde, Palazuelos, Lolis; Julio, Torre, Tino, Corada y Correa.

Racing: Aracama; Pallás, Gómez, Echevarria; Goñi, Herrero (Salva); Gento II, Arranz (Noriega), Fretes (Gento), Noriega, Herrero, Isidro (Juan Carlos).

Arbitró el encuentro, el señor Alonso

Antes del comienzo del encuentro, fueron entregados a Campín, como capitán del Unión Club, los trofeos ganados en el Campeonato Regional y competiciones oficiales en que intervinieron.

Ricardo Bárcena les entrego la copa de la Federación Cántabra, como campeones regionales y una copa donada por el Racing por su ascenso.

El Trofeo Vidal de la Peña por ser el equipo máximo goleadores y el Trofeo Relojería Muñiz, premio a la regularidad.

Ambos trofeos fueron patrocinados por el Diario Montañés y por último, el secretario del Colegio de Árbitros, don Angel Carmona, hizo entrega de la copa donada por dicho Colegio, al Unión Club por ser el segundo equipo en el Premio a la Deportividad.

Después de este partido amistoso, se jugó otro amistoso en Astillero, contra el Burgos, el 18 de agosto.

Este encuentro estaba previsto por el traspaso del defensa Casuso al equipo burgalés.

El partido tenía un aliciente para la afición, para comprobar la valía del Unión Club frente a un conjunto de superior categoría.

Los jugadores de Mendiguchia, fueron superiores en todo el encuentro, logrando una victoria por tres tantos a dos.

El primer tiempo termino con el resultado de dos a uno, a favor de los astillerenses, con goles de Tino y Corada, En la segunda parte los de Astillero volvieron a marcar por mediación de Julio.

El Unión Club formo: Pérez; Sardina, Urbistondo, Valverde; Palazuelos, Lolis; Julio, Corada, Tino, Correa y Torre.

En la segunda parte actuaron Camarero y Campín.

Todos estuvieron bien, destacando Julio. De los montañeses  del Burgos, el mejor fue De Pablos II. Casuso estuvo regular y Ventisca paso inadvertido.

Arbitro bien e imparcialmente, el señor Gómez.

Al final del partido, los directivos y jugadores visitantes fueron invitados a un ágape en el domicilio del Unión Club.


El día 15, a las seis, se celebró la romería en el parque de la Planchada y a las diez y media, fuegos artificiales acuáticos, terminando con  la verbena en la Planchada.

Bandas de trompetas y tambores acompañada de gigantes  cabezudos recorrieron desde las ocho de la mañana tocando alegres dianas por las calles céntricas del pueblo.