sábado, 16 de septiembre de 2017

BEDIA Y CABARGA incendio el 25 abril 1932






Vista de la fábrica Bedia y Cabarga




Cuando el domingo comenzaron a llegar los automóviles que habían estado por la tarde en Oviedo, con motivo del partido de España y Yugoslavia, observaron que al otro lado de la bahía, probablemente en pueblo de Astillero, se había declarado un incendio de consideración.

En efecto, el fuego había estallado en Astillero, y el resplandor de las llamas se veía tan claramente desde Santander, que muchísima gente fue a los muelles para presenciar lo que parecía un verdadero volcán.

Sería la una y media de la madrugada cuando el sereno que estaba de guardia en los talleres de aserrar maderas de los señores Bedia y Cabarga, establecidos frente a la estación del ferrocarril de Bilbao, vio con espanto que todo el edificio era pasto de las llamas. Tan rápido fue el incendio, que el guarda se vio apurado para salvarse, y eso que conocía a fondo los almacenes, cuyas luces se apagaron de repente.

El guarda mencionado, avisó a los bomberos, que acudieron en seguida al lugar del siniestro, cuyo desarrollo era cada vez más impresionante.

Con los bomberos acudieron también fuerzas de la Guardia Civil, al mando del jefe don Antonio Gómez Robledo, las autoridades y numeroso público.

Como el incendio se propagaba con gran furia, el alcalde de Astillero, avisó a Santander para solicitar la ayuda de los Bomberos Voluntarios de esa, a donde llegaron rápidamente para ayudar a sus compañeros en la extinción del siniestro, lo que lograron después de varias horas de esfuerzo por tratarse de materiales fácilmente combustibles.

No se pudo averiguar las causas del siniestro, pues durante el día, como era domingo, se trabajó en los talleres. Se creía que el fuego fuera motivado por un cortocircuito del sótano de los talleres, por donde pasan los cables del alumbrado, y donde había almacenada gran cantidad de serrín y de maderas. Al parecer el fuego comenzó por esa parte del edificio.

El incendio se produjo en una de las naves de la fábrica de aserrar madera y construcciones  y se propagó a la nave inmediata, donde había instaladas varias máquinas, cepilladoras, aserradores, machihembradoras y varios ventiladores y otras diversas hasta el número de diecisiete que quedaron destruidas por el voraz elemento.

En el sótano de las naves había varias pilas de madera de pino, que quedaron reducidas a cenizas; también había preparada gran cantidad de obra hecha en los pisos de las citadas naves.

En el cuerpo del edificio de la primera nave, donde estaba el escritorio, se vía sostenida sobre el muro donde estaba emplazada, una caja de caudales nueva, en la que la Sociedad guarda los libros y documentos del negocio y hasta dinero de las operaciones del día.

El espacto exterior de la caja, denota la casi evidencia de que habrían sido destruidos los libros, o por lo menos quedado bastante deteriorados.

Otra caja de caudales se hallaba en el fondo del sótano, caída al derrumbarse el piso escritorio; se vía también varios ventiladores y maquinaria caída entre los escombros.

Las pérdidas se calcularon en unas doscientas mil pesetas, y lo mismo el edificio que la maquinaria y los talleres estaban asegurados.

Afortunamente, a la hora en que ocurrió el incendio, apenas soplaba el viento, pues de haber reinado el Sur o el Nordeste, como algunas veces ocurre, se hubiera propagado a las barriadas de casas de la calle de Fernández Hontoria, sin que hubiera podido evitarse.

Este incendio ha sido sin duda alguna, el más importante de todos los ocurridos en Astillero.

En la fábrica y los almacenes trabajaban treinta y cinco obreros, que de momentos se quedaron sin trabajo durante algún tiempo, además de la pérdida ocasionada a la Sociedad que tardarían un tiempo en recuperarse y volver a la anormalidad.

Las dos naves, maquinaria, como material y efectos de escritorio, se hallaban asegurados en dos Compañías, además de la existencia de maderas almacenada.

Hoy esta empresa sigue funcionando perfectamente con un buen número de empleados.







sábado, 9 de septiembre de 2017

ASTILLERO curiosidades



















Buscando cosas, nos podemos encontrar con curiosidades de todo tipo, en esta ocasión, he localizado una botella de Gaseosas Dirube y una botella de Lejía La Carmina.

Me supongo que exista muchas personas que las hayan conocido en esos años, yo, no recuerdo en mi época, pero es de entender, ni alternaba en los bares, ni tampoco hacia labores en casa.


Seguiremos buscando más.











1956 febrero 28



Por estas fechas, se publicaba esta noticia , relacionado con el problema del servicio de teléfono en Astillero.
















1956 febrero 24


Por estas fechas, se publicaba esta noticia de Guarnizo.














1956 febrero 16


Por estas fechas, se publicaban noticias de Astillero
















1956 febrero 11


Por estas fechas, se publicaba noticias del Taller Escuela Sindical de Guarnizo, donde asistieron muchos alumnos de los pueblos de Astillero y Guarnizo.














1956 febrero 9


Por estas fechas, se publicaba estas noticias de Guarnizo















1956 febrero 8



Por estas fechas, se publicaba estas noticias de Astillero















sábado, 2 de septiembre de 2017

ASTILLERO bomberos voluntarios (III) - 1931-1935









Por las fechas de junio de 1931, se había editado la Memoria Anual del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo.

Se hacía constar en dicho documento el desamparo en que se encontraba el Cuerpo, y de la escasez de material con que contaban.

Reorganizada la Sociedad y merced a la labor de su presidente, don Luis G. de Rozas y de todos los señores que formaban el Consejo de Administración, de los propios bomberos y a las constantes aportaciones de sus socios protectores, pudieron realizar grandes mejoras, siendo las más destacadas adquirir uniformes y calzado para los bomberos; una motobomba, con motor ocho c.v. de 25.000 litros por hora; dos camionetas, capaces para el transporte de 25 hombres y otros materiales como: potentes linternas eléctricas...

En la Memoria se consignaban los nombres de los bomberos, que eran 25, todos obreros y el de los señores socios protectores, que sumaban 128.

(ya me gustaría conseguir esta Memoria)

En el año 1932, se produjo un siniestro en Guarnizo, donde intervinieron los Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo y en el que, como consecuencia del desplome de un muro que cayó sobre ciertos bomberos, resultaron lesionados Angel del Castillo, Fidel Díaz y Luis Molino, este último de bastante gravedad.

Providencialmente no ocurrió algo más grave, porque momentos antes, se habían separado de aquel sitio los demás compañeros, que acudieron, al salvamento de los heridos.

Días después se inició una suscripción a favor del bombero Luis Molino, a la que todos los convecinos respondieron admirablemente, alcanzando una respetable cantidad.



En noviembre de 1932, se declaró un incendio en el vapor "Fernando" que se hallaba amarrado a una de las escolleras de la ría, propiedad del industrial, Ignacio Vega Gorostegui, que le había adquirido recientemente para desguazarle.

Ante el temor de que el fuego pudiera tomar mayor incremento y se propagara al depósito de maderas de Bedia y Cabarga, se avisaron al Cuerpo de Bomberos, que acudió con la mayor rapidez con la bomba automóvil, y picando agua de la ría, pudieron lograr la completa extinción, después de una hora.

La pronta intervención de los bomberos, pudieron evitar la posible explosión de varias botellas de oxigeno que se empleaban para el desguace y que se hallaban en el barco, evitando una posible desgracia.



El domingo 26 de marzo de 1933, en un día nuboso, se celebró la fiesta en honor de los Bomberos Voluntarios de Astillero, que conmemoraban el trigésimo aniversario de la fundación del Cuerpo.
A las diez de la mañana, comenzó a despejar el tiempo y la lluvia, para quedar un espléndido día de fiesta.

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios con todo su material, brillante como ascua de oro y con sus uniformes impecablemente limpios, en correcta formación, hicieron acto de presencia, conducidos por su jefe, don Angel Díaz Toca, frente a los balcones de la Casa-Ayuntamiento, donde se encontraba el alcalde, señor Gómez, varios concejales, y unos cuantos señores invitados al acto.

Un gentío enorme acudió a tomar parte en el merecido homenaje.

Revistado el Cuerpo por las autoridades y por el presidente de su Consejo de Administración, el señor don Luis G. de Rozas, éste dirigió a los bomberos breves palabras de agradecimiento, exhortándoles a seguir, con el mismo entusiasmo y desinterés, su obra humanitaria y utilísima para sus convecinos.

A continuación, y como premio a su constancia, se impusieron las siguientes condecoraciones: Medalla de oro, a don Angel Díaz, jefe y a don Carlos Rodriguez, brigada, que llevaba de servicio ininterrumpido treinta años; medallas de plata, al brigada, don Ramón del Castillo, y bomberos don Hilario San Emeterio, don José Lorenzo, don Luis Molino, don Anselmo Cabrera, don Francisco Fernández y don Agustin Sedano, quienes contaban con más de quince años de servicio; medallas de bronce, a los bomberos, don Florencio Calderón, don José López Solís y don José Garcia Villegas, por llevar más de siete años en el Cuerpo.

Este acto simpático y conmovedor fue subrayado con una ovación clamorosa y prolongada.

Terminadas la revista e imposición de medallas, los bomberos realizaron varios ejercicios, con la pericia a lo que ya estaban acostumbrados, y después, entre repetidas ovaciones del público, se retiraron a su parque.

A la una de la tarde se celebró el banquete, dedicado al jefe de bomberos, señor Díaz y brigada señor Rodriguez, fundadores del Cuerpo, acto al que concurrieron setenta comensales.

El alcalde, don Gabino Gómez, brindó con frases de verdadero cariño para los homenajeados y de gratitud y alientos para cuantos integraban la benéfica institución.



En abril de 1933, el Consejo de Administración del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, había adquirido cien metros de manguera, de superior calidad, y había provisto a todos los bomberos de cinturones de seguridad y de caretas protectoras de las mejores marcas, con lo que evitarían posibles riesgos en su intervención, en los incendios y servirían para que sus servicios serían más eficaces.



El 28 de abril de 1933, los bomberos voluntarios, exhibieron un simulacro de asalto a la casa ocupada por el Banco Mercantil y aprovecharon para presentar su nuevo vehículo Chevrolet, que conducía don José Apraiz.

Por la tarde, hicieron un recorrido hasta Parbayón, para comprobar el vehículo y llegaron alcanzar velocidades de hasta 80 km.



En la mañana del jueves 10 de noviembre de 1934, se declaró un violento incendio en la fábrica de Celuloide (S.A.) situada en la calle de la Esperanza y de la que era uno de los principales accionista y propietario, don Eugenio Cortabitarte.

A las nueve y diez de la mañana, una de las chicas que en dicha industria trabajaba en la confección de sonajeros y todas las clases de trabajo relacionado con celuloide, al enchufar la corriente, produjo un cortocircuito, que prendió rápidamente en el celuloide y que debido a la gran cantidad de acetona que allí había, el fuego se extendió rápidamente.

Con la mayor celeridad acudieron en seguida los bomberos, al mando de su jefe, don Angel Díaz Toca, con todo el material existente, empezando a atacar el fuego por diferentes puntos a la vez.

Después de los trabajos llevados a la práctica por los Bomberos que tuvieron que luchar, con la pobreza de las bocas de riesgo existentes, vieron premiados sus esfuerzos con la sofocación del incendio, logrando salvar el edificio y otros anexos a él.

Toda la maquinaria así como materiales existentes quedaron destruidos, calculándose que las pérdidas pasaron de los 20.000 pesetas.

A lugar del siniestro acudió desde los primeros momentos el actual alcalde, señor Quevedo y las autoridades, así como una gran cantidad de público.

Debido al siniestro quedaron sin trabajo temporalmente unas cuantas obreras, algunas de las cuales perdieron sus ropas en el incendio.

Hubo de elogiar la brillantísima labor de bomberos.



Por enero de 1935, los Bomberos poseía un magnifico Parque que ocupaba toda la capacidad de los dos locales del ala izquierda del edificio de la Casa Ayuntamiento, que era muy superior a la del anterior Parque, con la doble ventaja que, además de la amplitud, el emplazamiento del nuevo en línea con la carretera, al que se había abierto una puerta capaz para poder entrar y salir con libertad y amplitud las bombas automóviles.

Todo ello gracias a la Corporación que correspondió a la petición formulada del presidente y señores directivos del benemérito Cuerpo.



En abril de 1935, se declaró un incendio en una tejavana situada en la calle Industria, propiedad del industrial don Antonio Maza, acudiendo rápidamente los Bomberos Voluntarios y la Guardia Civil.
Los bomberos realizaron grandes esfuerzos en los trabajos de extinción del fuego y a estos trabajos también cooperaron de manera eficaz los obreros de la Campsa, cuya factoría estaba enclavada en dicha calle.

El fuego alcanzó a una cuadra, también propiedad del señor Maza, quemándose varios envases y otros enseres, calculándose las perdidas en el siniestro en unas 6.000 pesetas.



El domingo 1 mayo 1935, frente al Ayuntamiento se procedió a verificar una revista al abnegado Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo, al frente el jefe, don Angel Díaz Toca, a presencia del señor presidente de dicha institución, don Luis Gutiérrez de Rozas.

Fueron invitados las autoridades civiles y militares a dicho acto, el cual revistió los caracteres importantes de la significación tan meritoria a dicho Cuerpo, dispuestos siempre a ofrendar sus vidas, exponiéndose a los propios peligros, que se multiplicaban inesperadamente en los voraces elementos del fuego, tengan o no tengan agua para sofocarlo.

Por estas fechas el Cuerpo contaba con diversos elementos de extinción, mejor material y más abundante y moderno.

Entre ello, una camioneta nueva, con todos los adelantos que exigían las necesidades: camioneta-enciclopédica, que servía para el traslado rápido y seguro los bomberos, llevando a la vez, todo el material de extinción, tales como escalera, mangas, cubo portátil, picos, hachas, cuerdas y diversos artefactos necesarios.

Además lleva a remolque con suma facilidad la bomba, que tan buenos servicios prestaba.

Se trataba de camioneta marca Chevrolet.

Este vehículo era propiedad de don Francisco López, con la matricula S-4909 y en fecha 19 de enero de 1935, paso a propiedad de Bomberos Voluntarios de Astillero, firmando como comprador en su nombre el señor Angel Díaz.

El domingo, por la mañana, salió del parque, el nuevo vehículo, conducido por don José Apraiz, llevando 25 hombres y a su jefe y con los compartimentos llenos de material de incendios y a remolque la bomba, descendieron por la Planchada y subiendo después la cuesta para estacionarse frente al Ayuntamiento.

Allí se encontraban numeroso público para examinar el nuevo vehículo.

Los bomberos hicieron un simulacro de asalto a la casa ocupada por el Banco Mercantil.

Más tarde hicieron un paseo con la camioneta adquirida hasta Parbayón, para probarla.

Entre la numerosa concurrencia figuraba el alcalde, señor Quevedo y algunos concejales, juez municipal, señor Lama; tenientes de Carabineros y Guardia civil, señores Cecilia y Alonso; administrador de Correos, señor Peñacorba; señores maestros nacionales, representaciones de algunas industrias y el Consejo de Administración de estos Bomberos.



El 12 de mayo de 1935, en los campos de Astillero, a las once de la mañana se jugó  un partido amistoso entre los bomberos de Astillero y los de Santander.

Los equipos alinearon:

Bomberos de Santander: Pio; Herrera, Martinez; Luis, Vallina, Garcia; Mariano, Peña, Pérez, Ojeda y Benet.

Bomberos de Astillero: Martinez; Díaz (F), Garcia; Giráldez, San Martin, Hazas; López, Cuevas, Díaz (D), Rodriguez y Sierra.

Hubo un gran ambiente para presenciar este partido donde se disputaron un magnifico trofeo.



En la fecha 20 de enero de 1943, el vehículo S-4909, se le hace varias modificaciones solicitando los bomberos Ramón del Castillo (brigada) y Angel Diez (jefe) los permisos de circulación para la matricula S-6759.


De este vehículo, que se consideraba desaparecido o desguazado, ya podemos decir que existe y alguien conoce su paradero.