domingo, 10 de noviembre de 2013

BANCO SANTANDER en ASTILLERO



(colección particular)
 
 
(colección particular)
 
 









En 1923 el BANCO SANTANDER entra en la operatividad de sus primeras sucursales, creadas al conjunto de la nueva política expansionista adoptada por su Junta de Gobierno en el planteamiento de su estratégica futura, concretando en primera fase en la apertura en Torrelavega y Reinosa.
Respecto a la primera, los planes primitivos sufrieron una sustancial variación con la fundación en la capital del Besaya de un banco autónomo, el Banco de Torrelavega.
Tampoco en Reinosa llegaría a ostentar la primicia en la carrera de aperturas desencadena con  manifiestos caracteres de urgencia, por culpa de las importantes obras de adaptación que fue preciso realizar en el edificio de su propiedad.
Por ello, surgió inesperadamente la opción de Astillero mediante el traspaso por Eliseo Azcárate de su antiguo y acreditado negocio de banca, de cuyo activo y pasivo se hizo e inmediato cargo el comprador, además de abonar al cedente una prima de ciento veinticinco mil pesetas y de aceptar la gerencia  de Herminio Azcárate Irastorza con una retribución anual de seis mil pesetas. Aunque en la clausulado del contrato quedó estipulada la reserva del adquiriente a fijar la fecha de toma de posesión del negocio, que, de momento, seguiría operando de idéntica manera a como hasta entonces había venido haciéndolo, la materialidad de trueque no se hizo esperar, llevándose a efecto sin dejar transcurrir el mes de marzo entonces en curso.
Fue en marzo de 1923, cuando se inauguró la Sucursal, ubicada en la calle San José.
En este mismo año, también se abrió otra entidad bancaria, el Banco Mercantil, que con la fusión de ambas entidades, quedó definitivamente el Banco Santander, como única entidad bancaria en Astillero.
El Banco Santander, tuvo su primera Sucursal sita en la calle San José nº 2, posteriormente se trasladaron a la calle San José nº 27, donde hoy están funcionando.
El Banco Mercantil, se encontraba en la calle San José nº 27.
Fue en abril de 1923, cuando se formo la plantilla de la nueva Sucursal, con estos empleados:
don Herminio Azcárate Irastorza, director, con una retribución de 6.000 pesetas anuales.
don Francisco Díaz Fidalgo, interventor, con 3.250 pesetas.
don Francisco Villegas Azcárate, auxiliar, con 2.250 pesetas.
don Eugenio Cortabitarte Cristófaro, auxiliar, con 2.250 pesetas.
don Tomás San Millán, con 1.750 pesetas.
Un sereno, con 1.100 pesetas.
En la fecha 15 de abril de 1924, dimitió el señor Azcárate, pasando a ocupar la dirección de la sucursal, don Díaz Fidalgo, con un sueldo anual de 5.000 pesetas. El 30 mayo de 1925, Villegas Azcárate y Cortabitarte Cristófaro son trasladados a otras sucursales y Díaz Fidalgo es destinado a la sucursal de Sarón, en tanto la dirección es ocupada por el anterior director de aquella, don Severino Setién Pérez. El 15 de junio de 1925, se incorpora el auxiliar don Angel Sáiz de la Maza, con 1.500 pesetas de sueldo anual.
El 22 de febrero de 1926, figuraban otros dos auxiliares, don Manuel Cobo de Rueda y don Federico Ibaseta Rosillo, con 1.500 y 2.000 pesetas anuales. El primero es trasladado a la sucursal de Panes del 31 de noviembre de 1926. El segundo se traslado a la sede central del Banco en el Paseo Pereda.
Por estas fechas, figuraba en el puesto de sereno, don Mateo Sandoval.
Tras la dirección de Severino Setién, ocupo su puesto don Angel Sainz de la Maza, que se mantuvo como Director de la Sucursal durante muchísimos años, hasta 1967.
Don Angel, fue una bellísima persona, muy querida en el pueblo y las comarcas de los alrededores, su forma de dirigir la Sucursal, era como se venía haciendo en aquellos años, un trato personal y así se le correspondía, llegando a decirse a cualquier pregunta por el Banco, "el de don ANGEL".
El 22 de marzo de 1934, la sucursal del Banco Santander, sufrió un atraco de la siguiente forma:
A las cinco menos cuarto de la tarde cada empleado se hallaba en su puesto, cerrando las operaciones del día. Esta oficina tenía un pequeño "hall" y una mampara de vidrio que circunda los mostradores. En ese momento se encontraba en su despacho el director y el resto de los empleados en sus dependencias dentro de una puerta vidriera. A esta hora también se encontraba en el interior de la sucursal un dependiente de la Casa Bedia y Pérez, haciendo un pago.
En ese momento penetraron inesperadamente cuatro individuos que pistola en mano dieron voces de "Manos arriba" La sorpresa fue mayúscula y en cada ventanilla se habían situado un pistolero encañonando a los empleados y otro de pequeña estatura mal encarado, como de unos veintidós años de edad y que vestía gabardina clara y boina, empuñaba una pistola de gran tamaño, entrando al interior de la oficina.
!Nadie se mueva, ni intente tocar ningún timbre. Nada de voces, porque disparamos! gritaba mientras se dirigía a Caja.
El jefe de la banda entró decidido hacia el despacho del director y entonces el pistolero le encañonó conminándole de modo amenazador.
Dominada la situación por los asaltantes que procedieron con extremada rapidez, hicieron una pregunta. ¿Dónde está el retrete?
Y cuando le respondieron, ordenó a todos., incluso al cliente del Banco, que siguieran aquella dirección encerrándoles a todos.
Seguidamente maniobraron a placer desvalijándolo la Caja.
Cuando los atracadores se hallaban operando entro en la oficina don Julio Fernández Barros, con la sorpresa de dos pistolas que le apuntaban y quedando cerrado con los empleados del Banco.
Minutos después entraba el notario de Astillero, con Celso Romero, siguiendo también los pasos del anterior. Todavía quedaba la visita de un tercer cliente, el conserje de la Orconera, don Rafael Arnaiz.
Los pistoleros abandonaron tranquilamente el Banco y montaron en el automóvil que les esperaba a la puerta desapareciendo a gran velocidad.
El director y los empleados, así como los clientes, permanecieron encerrados ante que un encargado de las obras que las escuelas que se estaba construyendo  a pocos metros del Banco, entró y viendo la situación recorrido todas las dependencias hasta dar con el encierro de los asaltados.
Inmediatamente se supo que igual suerte había corrido en la sucursal del Banco Mercantil, situada a cincuenta metros y en la misma calle.
El Director del Banco Santander, don Emilio Botín y el subdirector don Gabino Gómez, acudieron rápidamente para enterarse de lo ocurrido.
Verificado el arqueo, se notó la falta de cuarenta y ocho mil pesetas en billetes del Banco.
Simultáneamente del reseñado asalto, se estaba perpetrando otro en las oficinas de la sucursal del Banco Mercantil.
Parece ser que fueron cuatro los asaltantes. Uno de ellos se quedó a la puerta, mientras los tres restantes tomaban estratégicamente las ventanillas encañonando a los empleados. Todos ellos pusieron en alto las manos a la primera intimación. Iban dispuestos a todo.
También habían dos clientes despachando en las ventanillas, Celestino Quintanal,  hijo de la señora viuda de Quintanilla de Maliaño y una joven hija de don Juan Cobo de Boo.
Dominados por el estupor, todos obedecieron las órdenes amenazadoras que se les daban.
Fue todo una operación muy rápida y el que parecía dirigir a la banda, dijo que se jugaban la vida, pero ustedes también se la juegan. De modo que nada de gritos ni de alarmar, porque disparamos.
Uno de los pistoleros se dirigió a la Caja, comenzando a desvalijarla, apoderándose de los billetes que encontraba. De pronto, preguntó: !No hay más dinero!
Al no conformarse, pidió el libro de Caja, diciendo que iba a confrontar el saldo del día, por si se les ocultaba el dinero.
Tras ser amenazados todos tuvieron que penetrar en un pequeño cuarto destinado a archivo, cuya puerta cerraron por fuera los asaltantes.
Uno de éstos se apoderó de 10 sacos conteniendo cinco mil pesetas en plata y cuyo peso es de 25 kilos, saliendo a la calle con él, dejándole depositado en el automóvil y entro de nuevo al Banco para seguir con la "requisa"
Un vecino llamado Enrique Diego, de una fábrica de alpargatas establecida junto al Banco, se percató de la presencia de los dos automóviles. Este recelo no se convirtió en franca sospecha hasta el momento de verles partir. Posteriormente tomó la matricula del automóvil detenido junto al Banco Mercantil.
Ante esta sospecha junto con otros vecinos, entraron a la oficina, enterándose de lo ocurrido.
Ambas sucursales levantaron las correspondientes actas de arqueo que les permite saber la cantidad robada. Al Banco Santander aproximadamente 48.000 pesetas y 78.000 pesetas, el Banco Mercantil.
Pero ambas empresas financieras están aseguradas contra robo por atraco y por ello les será resarcida dichas cantidades.
En una sucursal había pistolas, pero estaban dentro de la caja, hasta la que los empleados no pudieron llegar para apoderarse de aquellas y defenderse,
Después de estos dos atracos, días después aparecieron en la carretera de Cazoña,  dos sacos enterrados y que contenían la mayor parte de las mondas en plata que fueron sustraídas a las sucursales de los Bancos en Astillero.
En este año 1934, los empleados del Banco Mercantil eran: Director: don Enrique Azcue Alonso de Celada; Interventor: Gabino Gete; empleados: don Carlos Loyo, don Calixto Moncada, don Rafael Lanuza, don Gumersindo Vazquez y don Valentín Sobrino.
Los del Banco Santander eran: Director: Severiano Setien; Interventor: Anastasio Oria: Cajero: don Angel Sainz de la Maza; empleados: Antonio Quevedo, don Luis San Millan, don José San Emeterio, don Pedro Corral y don Pedro Tabarga.






 
                                                  Cartilla de 1937                                                         Cartilla de 1941                   
   

 
                                                   Cartilla de 1947                                                    Cartilla de 1931
 

 

                                                                                              Cartilla de 1945





                                                                                       Firmas de apoderados

 

 
 
 

 

 
Otros empleados del Banco Santander, que también han formado plantilla de esta Sucursal, como, Benigno Pérez (1949), José Vega Uriarte, José Secadas Sierra, Angel Conde (1952), Tomás San Millan Higuera (1949).......... 


Una mayoría de sus empleados han sido vecinos de Astillero, que han tenido la suerte de pertenecer al Banco Santander y destinados a esta Oficina.

Durante muchos años, se ha mantenido interiormente el mobiliario antiguo, dando una personalidad propia a la Sucursal.
La oficina del Banco Santander en Astillero, ha sido una de las privilegiadas por la entidad y de las más destacadas en las listas de Oficinas.
En los años 1956, don Emilio Botín Sanz de Sautuola, eligió esta oficina para coger experiencia y tener conocimiento bancarios y conocer cómo funcionaba operativamente las oficinas. Anteriormente estuvo su hermano, don Jaime.
Se trasladaba a Astillero, en su vehículo 4x4 y su comportamiento era ejemplar, preguntando todo y a veces sorprendido como era cuadrar las colas-colas que se encontraba a disposición de los empleados o solicitar tabaco y no importarle la marca, llegando a fumarse Celtas.
En el 1956, un auxiliar ganaba unas 709 pesetas mensuales y al casarse se le gratificaba con otras 1.000 pesetas. Un botones ganaba exactas 179,83 al mes, para pasar a la siguiente escala que llegaría a las 400 pesetas aproximadamente.

En la fiesta del patrono San Carlos Borromeo (4 de noviembre), se tenía como tradición ir de comida todos los empleados, elegían siempre el restaurante Casa Pedrón.
Desde los años 60, esta Oficina, más toda la red de la Organización del Banco Santander, han tenido una gran evolución, tanto a nivel personal como operativa y han sido de tanta importancia para nuestra región, llegando a ser una de las mejores entidades bancarias mundiales.
 
 
 
empleados del Banco Santander en Astillero - 4 noviembre de 1960 - San Carlos Borromeo
 
(1) José Luis Torre;  (2) Amado Diego;  (3) José María Solana; (4) Evaristo Sancha; (5) José Manuel González; (6) José Edesa Pérez; (7) Ildefonso Solana; (8) José Hoyos; (9) Angel Sainz de la Maza; (10) Eduardo Ramos; (11) Joaquin Obregón; (12) Hipólito Larrañaga; (13) Pedro Castro; (14) Cipriano Monar; (15) José Sierra; (16) Miguel González-Villalobos; (17) Cosme Presmanes; (18) José Carpintero; (19) Luis Sainz Herran; (20) Vicente Navarro; (21) Jesús San Millán; (22) Juan José Cobo; (23) Pedro González; (24) Adolfo Garcia Vega
 
 
 
empleados del Banco Santander en Astillero - 4 noviembre de 1963 - San Carlos Borromeo
 
 
(1) Luis San Herran; (2) Vicente Navarro; (3) Valeriano Gutiérrez; (4) Pedro González; (5) José Edesa; (6) J. Martin; (7) Miguel González-Villalobos; (8) Angel Sainz de la Maza; (9) Miguel A. Gándara; (10) Amado Diego; (11) Angel Castillo; (12) don José Maria; (13) Alberto Sancha; (14) Hipolito Larrañaga; (15) José Carpintero; (16) José Sierra; (17) José Hoyos; (18) Cipriano Monar; (19) Joaquin Obregón; (20) Luis Serna; (21) compañero del Economato; (22) Eduardo Ramos; (23) Cosme Presmanes; (24) Juan José Cobo; (25) José Gómez; (26) Ildefonso Solana; (27) Adolfo Garcia Vega; (28) Angel Moncada.
 
 
(foto cedida por Evaristo Sancha)
Hipolito Larrañaga - Ildefonso Solana - Amado Diego - Evaristo Sancha - Faustino Barba - José Luis Torre
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Banco Mercantil 22 marzo 1934
 
 
Banco Santander 22 marzo de 1934
 
 
 
 
 
Aún queda señales donde estuvo ubicado la oficina del
Banco Santander, en calle San José nº 2, en cuyo local
se instaló Calzados Margut.
 
 
 
En mi trayectoria laboral en el Banco Santander, siempre he estado pendiente de esta oficina de Astillero, donde han figurado todos de mi familia como clientes.
 
 
 
 
 

 

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