El jueves 26
de junio, a las siete y media tuvo lugar la colocación de la primera piedra del
nuevo templo parroquial de El Astillero.
Con la
presencia del señor Obispo de la Diócesis, doctor don José Eguino y Trecu se
efectuó el acto que días antes se había anunciado.
En el acto
solemne de la bendición y colocación de la primera piedra se interpretó el coro
parroquial el "Renrrielus" a cuatro voces mixtas de Perosi, con el
que fue recibido el Prelado y continuó por el "Tantum Ergo" y el
"Tu es Petrus" canto gregoriano por la escolanía parroquial. Se
finalizó con el himno parroquial.
El Prelado
de la Diócesis asistido por el señor cura párroco, bendijo la primera piedra
que fue colocada seguidamente, ayudado por el cura párroco de Astillero y en
presencia del alcalde, don José Solana; jefe local don Dámaso Buenaga; capitán
de la Guardia Civil; don Ramón Leandro Ortiz y demás autoridades y jerarquías.
La
construcción de esta nueva iglesia había sido un problema de difícil solución
que se tenían planteado a los convecinos astillerenses, desde hacía muchos
años.
Era el joven
párroco de Astillero, don Francisco Martinez Garcia quien había trabajado
incansablemente en los trabajos preparativos para la construcción del nuevo
templo.
Desde el año
1905 en que parroquialmente se disgregó Astillero de Nuestra Señora de Muslera,
se había adquirido la importancia en todos los órdenes, que no era posible ya
celebrar el culto en lo que fue la Real Capilla de la Marina, habilitada para
un pueblo que no contaba por entonces con 500 habitantes y en estas fechas ya
alcanza los tres mil.
Por otra
parte, su antigua construcción arquitectónica y las reformas que se venían
haciendo desde tiempo eran deficiente que amenazaba ruina inminente.
Se trataba
de un proyecto amplio de sabor clásico, capaz de resolver las exigencia de los
convecinos y con ello tener para muchos años una iglesia de tres naves, torre
de treinta metros y construcción total de mampostería y sillarejo.
El proyecto
contemplaba el edificio del Salón Catequístico, adecuado a la matriculas de
niños de la parroquia; Casa de Acción Católica y coral; almacenes, despachos.
Los bajos de
la Iglesia se aprovecharan, quedando naves espaciosas, muy interesantes en el desenvolvimiento
de la vida parroquial.
Al término
de las obras el lugar quedaría convertido en un atractivo paisajista para el
pueblo.
Para la
construcción se había abierto una suscripción popular que había superado los
doscientas mil pesetas. El Estado había asignado en sus últimos presupuestos
ciento noventa y dos mil pesetas para el templo.
El autor del
proyecto fue el arquitecto señor Resines, que dirigía en esas fechas la obras
de la Catedral de Santander y del aparejador señor Angel Vega.
Las obras se
realizarían por concurso abierto para que pronto se realizase la primera parte
de cimentación alzados de mampostería, sillarejo y torre.


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