Una de las
leyendas del Unión Club, ha sido José Antonio Sierra Campo, conocido por
"Campín".
Este jugador
nacido en Camargo el 28 de octubre de 1937, es un astillerense de cepa.
Fue uno de
los jugadores unionista con más lealtad a los colores verdinegros y amor a su
Astillero. Llegó a jugar 10 temporadas consecutivas con los unionistas.
Desde
pequeño jugó en el Redondel con el equipo de la Churruca, para pasar
posteriormente a formar parte de las filas de La Albericia. Su calidad innata y
su desparpajo no pasaron desapercibidos por los ojeadores locales, siendo
fichado por José Luis para integrarse a la disciplina del equipo Juvenil del
Astillero.
Su bautismo
competitivo con los juveniles astillerenses se produjo durante la temporada
1951-1952 cuando contaba apenas los catorce años de edad. Su evolución fue
meteórica y, apenas alcanzó la mayoría de edad futbolística al cumplir los 18
años, dio el saldo definitivo al primer equipo titular.
El primer
partido con la camiseta titular del Unión Club fue el jugado contra el Arenas
de Guecho, el 15 de agosto de 1956, con motivo de la inauguración del cierre
del campo de Astillero.
La formación
de los astillerenses fue: Pepín; Tomás, (Canales), Canor (Marquitos), Pio
(Alonso); Palazuelos (Macario), Lezcano (Vidal); Cagigal, Argos (Benavente),
Lanza (Tony), Gento y Campín.
Formó la ala
izquierda, con Paco Gento.
Ese día, fue
para Campín un honor de formar la emblemática ala izquierda junto a una de las leyendas
mundiales de este deporte, el internacional Paco Gento.
Su talento y
ser destacado jugador regional, le llegó a ser seleccionado en el combinado
juvenil del equipo de Cantabria.
A
lo largo de su dilatada trayectoria deportiva, Campín demostró una polivalencia
sobresaliente, ocupando prácticamente todas las demarcaciones posibles en la
línea de delantera. Si bien en sus inicios se afianzó de manera natural en los
extremos —tanto por la izquierda como por la derecha—, con el paso de los años
su madurez táctica le convirtió en un comodín indispensable y en el auténtico
director de orquesta del juego de ataque del equipo.
Futbolista
de complexión ágil y gran inventiva, era un especialista en el arte del regate
en baldosa. Destacaba especialmente cuando conducía el balón hacia las
inmediaciones de la esquina del córner, donde era capaz de desquiciar y driblar
a los defensas contrarios en apenas unos pocos metros. Su repertorio técnico
maravillaba a la grada gracias a sus características y celebradas jugadas
"ratoneras". Con el tiempo, y a pesar de haber despuntado como
extremo puro en sus inicios, terminó desarrollando una gran preferencia por
ocupar la demarcación de interior.
La categoría
y su rendimiento despertaron el interés de clubs superiores a lo largo de su
carrera. Entre ellos, el Deportivo Alavés mostró un firme interés por sus
servicios y llegó incluso a realizar entrenamientos a prueba con el Burgos.
Sin embargo,
descartó cambiar de aires ante las ofertas económicas de otros clubs debido a
que su prioridad era permanecer en su tierra y lograr una estabilidad laboral
cercana a su hogar.
En
este sentido, la continuidad de Campín en los astillerenses estuvo íntimamente
ligada a las facilidades que encontró para asegurar su porvenir fuera de los terrenos
de juego. Gracias a las gestiones de la Directiva del club y de su entrenador,
Mendi, quienes le brindaron un apoyo incondicional para resolver sus problemas
laborales, consiguió incorporarse a la plantilla del Banco Santander, un
movimiento calificado con acierto como "su mejor fichaje".
A
esta estabilidad contribuyó notablemente su excelente fortuna con las lesiones
y su ejemplar deportividad sobre el verde, lo que le mantuvo libre de castigos
federativos graves y le permitió jugar temporadas enteras sin faltar a una sola
alineación.
Estuvo bien
apoyado por la Directiva del club de entonces y de su entrenador Mendi, quienes
le resolvieron sus problemas consiguiéndole una excelente colocación.
Formó parte
de una de las alineaciones que mejor haya tenido el Unión Club, la temporada
1956-1957, que fue; Pepín; Tomás, Canor, Pio; Benavente, Palazuelos; Cagigal,
Argos, Lanza, Chiqui y él.
Tras muchas
temporadas defendiendo la elástica verdinegra, el momento de la retirada
oficial con el primer equipo llegó el 1 de junio de 1970. Tuvo lugar en el
encuentro disputado frente al Toluca, correspondiente a la jornada final de la
temporada 1969-1970.
El
choque concluyó con un marcador adverso de 3-1 favorable a los santanderinos,
pero el honor del gol de los astillerenses llevó, cómo no, la firma de Campín.
La alineación verdinegra en esa calurosa tarde de despedida la componían:
Miguelo; Corona, Vázquez, Mata; Gerardo, Berto; Peña, Gómez, Carús, Jesusito y
Campín.
Lejos
de desligarse del fútbol tras colgar las botas, Campín canalizó su experiencia
y su pasión por el deporte desde la perspectiva táctica de los banquillos. Su
andadura como técnico comenzó dirigiendo a los vecinos del Pontejos.
Posteriormente, el gusanillo de la casa lo llamó de regreso y asumió las
riendas del banquillo del Unión Club para la temporada 1979-1980.
Con
los astillerenses estuvo 4 temporadas entrenando. Luego continuó con los de
Solares y más en el Vimenor.
Finalmente,
tras cerrar su etapa en los banquillos de competiciones federadas, siguió
disfrutando del deporte activo como aficionado. Volvió a calzarse las botas
para militar en el equipo de Veteranos del Unión Club y colaboró de manera
puntual con el equipo Bansander, cerrando de este modo el círculo vital de un
deportista ejemplar que hizo de la humildad, el talento y la fidelidad su mejor
bandera.
