sábado, 8 de agosto de 2026

JOSE ANTONIO CAMPO SIERRA "CAMPIN", un histórico del Unión Club.

 




Una de las leyendas del Unión Club, ha sido José Antonio Sierra Campo, conocido por "Campín".

Este jugador nacido en Camargo el 28 de octubre de 1937, es un astillerense de cepa.

Fue uno de los jugadores unionista con más lealtad a los colores verdinegros y amor a su Astillero. Llegó a jugar 10 temporadas consecutivas con los unionistas.

Desde pequeño jugó en el Redondel con el equipo de la Churruca, para pasar posteriormente a formar parte de las filas de La Albericia. Su calidad innata y su desparpajo no pasaron desapercibidos por los ojeadores locales, siendo fichado por José Luis para integrarse a la disciplina del equipo Juvenil del Astillero.

Su bautismo competitivo con los juveniles astillerenses se produjo durante la temporada 1951-1952 cuando contaba apenas los catorce años de edad. Su evolución fue meteórica y, apenas alcanzó la mayoría de edad futbolística al cumplir los 18 años, dio el saldo definitivo al primer equipo titular.

El primer partido con la camiseta titular del Unión Club fue el jugado contra el Arenas de Guecho, el 15 de agosto de 1956, con motivo de la inauguración del cierre del campo de Astillero.

La formación de los astillerenses fue: Pepín; Tomás, (Canales), Canor (Marquitos), Pio (Alonso); Palazuelos (Macario), Lezcano (Vidal); Cagigal, Argos (Benavente), Lanza (Tony), Gento y Campín.

Formó la ala izquierda, con Paco Gento.

Ese día, fue para Campín un honor de formar la emblemática ala izquierda junto a una de las leyendas mundiales de este deporte, el internacional Paco Gento.

Su talento y ser destacado jugador regional, le llegó a ser seleccionado en el combinado juvenil del equipo de Cantabria.

A lo largo de su dilatada trayectoria deportiva, Campín demostró una polivalencia sobresaliente, ocupando prácticamente todas las demarcaciones posibles en la línea de delantera. Si bien en sus inicios se afianzó de manera natural en los extremos —tanto por la izquierda como por la derecha—, con el paso de los años su madurez táctica le convirtió en un comodín indispensable y en el auténtico director de orquesta del juego de ataque del equipo.

Futbolista de complexión ágil y gran inventiva, era un especialista en el arte del regate en baldosa. Destacaba especialmente cuando conducía el balón hacia las inmediaciones de la esquina del córner, donde era capaz de desquiciar y driblar a los defensas contrarios en apenas unos pocos metros. Su repertorio técnico maravillaba a la grada gracias a sus características y celebradas jugadas "ratoneras". Con el tiempo, y a pesar de haber despuntado como extremo puro en sus inicios, terminó desarrollando una gran preferencia por ocupar la demarcación de interior.

La categoría y su rendimiento despertaron el interés de clubs superiores a lo largo de su carrera. Entre ellos, el Deportivo Alavés mostró un firme interés por sus servicios y llegó incluso a realizar entrenamientos a prueba con el Burgos.

Sin embargo, descartó cambiar de aires ante las ofertas económicas de otros clubs debido a que su prioridad era permanecer en su tierra y lograr una estabilidad laboral cercana a su hogar.

En este sentido, la continuidad de Campín en los astillerenses estuvo íntimamente ligada a las facilidades que encontró para asegurar su porvenir fuera de los terrenos de juego. Gracias a las gestiones de la Directiva del club y de su entrenador, Mendi, quienes le brindaron un apoyo incondicional para resolver sus problemas laborales, consiguió incorporarse a la plantilla del Banco Santander, un movimiento calificado con acierto como "su mejor fichaje".

A esta estabilidad contribuyó notablemente su excelente fortuna con las lesiones y su ejemplar deportividad sobre el verde, lo que le mantuvo libre de castigos federativos graves y le permitió jugar temporadas enteras sin faltar a una sola alineación.

Estuvo bien apoyado por la Directiva del club de entonces y de su entrenador Mendi, quienes le resolvieron sus problemas consiguiéndole una excelente colocación.

Formó parte de una de las alineaciones que mejor haya tenido el Unión Club, la temporada 1956-1957, que fue; Pepín; Tomás, Canor, Pio; Benavente, Palazuelos; Cagigal, Argos, Lanza, Chiqui y él.

Tras muchas temporadas defendiendo la elástica verdinegra, el momento de la retirada oficial con el primer equipo llegó el 1 de junio de 1970. Tuvo lugar en el encuentro disputado frente al Toluca, correspondiente a la jornada final de la temporada 1969-1970.

El choque concluyó con un marcador adverso de 3-1 favorable a los santanderinos, pero el honor del gol de los astillerenses llevó, cómo no, la firma de Campín. La alineación verdinegra en esa calurosa tarde de despedida la componían: Miguelo; Corona, Vázquez, Mata; Gerardo, Berto; Peña, Gómez, Carús, Jesusito y Campín.

Lejos de desligarse del fútbol tras colgar las botas, Campín canalizó su experiencia y su pasión por el deporte desde la perspectiva táctica de los banquillos. Su andadura como técnico comenzó dirigiendo a los vecinos del Pontejos. Posteriormente, el gusanillo de la casa lo llamó de regreso y asumió las riendas del banquillo del Unión Club para la temporada 1979-1980.

Con los astillerenses estuvo 4 temporadas entrenando. Luego continuó con los de Solares y más en el Vimenor.

Finalmente, tras cerrar su etapa en los banquillos de competiciones federadas, siguió disfrutando del deporte activo como aficionado. Volvió a calzarse las botas para militar en el equipo de Veteranos del Unión Club y colaboró de manera puntual con el equipo Bansander, cerrando de este modo el círculo vital de un deportista ejemplar que hizo de la humildad, el talento y la fidelidad su mejor bandera.