jueves, 18 de junio de 2026

ASTILLERO el Cañón

 






En las fechas de mayo de 1956, se estaba modificando el entorno de La Planchada por las obras de construcción de un grupo de viviendas protegidas en esa zona.

Además de la desaparición de unos de los últimos vestigios del Astillero, el "Cañón", símbolo histórico que representaba la presencia de la Armada de Castillo en el pueblo.

Muy pocos hoy, llegaron a conocer "El Cañón" solo quedó el recuerdo del lugar en donde se encontraba ubicado.

En su época El Cañón donde se guardaba el último reducto que poseía la bahía se encontraba enclavado en una torreta de piedra rodeada de agua en casi su totalidad y junto a la ría donde se construyeron los últimas embarcaciones en El Astillero.

 

El "Cañón", era una reliquia que Astillero guardaba desde tiempo inmemorial, y grande fue la sorpresa y la indignación del pueblo, cuando se enteraron que había sido vendido a don Salustiano Conde.

A ese respecto, el Ayuntamiento dirigió al señor Gobernador civil de la Provincia, un oficio que textualmente decía:

* Contestando a la comunicación de V.S. núm. 1655, de 8 del corriente, debo manifestar que "El Cañón" inútil a que se refiere y que ha sido adquirido en venta por don Salustiano Conde, se halla adornando un paseo público de este pueblo y se ha considerado siempre como de la propiedad del Ayuntamiento, pues que viene poseyéndolo desde tiempo inmemorial a título de dueño y es tal la estima en que el pueblo le tiene que de ninguna manera consciente que se le arrebate y al efecto ha elevado una respetuosa instancia al Ministerio de Guerra, en demanda de la concesión por el tanto en que haya sido enajenado o computado su valor de hierro inútil, para adquirirle igualmente por suscripción entre el pueblo, preferencia que debe concedérsele en atención a que se ha poseído tantísimos años y se consideraba su legítimo dueño y porque desconoce aún hoy el modo y forma de la venta. Por tanto, en nombre del pueblo, ruego a V.S. se sirva manifestar al señor Conde que suspenda por ahora el acto de toma de posesión del cañón que pretende realizar, pues así lo pide el vecindario en general y conviene al orden público, que en caso contrario no respondo de garantizar, Astillero, 12 octubre de 1897. El Astillero, Tomás Tijero. *

  

El reducto de "El Cañón" fue a lo largo de los años, motivo de controversias sobre si debía ser o no demolido.

En el año 1936, volvió a ponerse este asunto sobre el tapete, pero en esta ocasión no se anduvieron por las ramas. Se demolió en el mes de mayo de este año, bajo la dirección del Técnico municipal y Aparejador, don Angel Vega Lloreda, sin mayor oposición por otra parte de la vecindad, muy afectada entonces por graves problemas sociales. Costó el trabajo 651 pesetas.

Aparecieron en el cimiento algunas monedas de cobre de las que sin duda circulaban cuando se construyó. Llevaban la efigie de Carlos III y la de fecha más reciente se acuñó en el año 1782. El reducto de La Planchada se debió construir, pues, al mismo tiempo que el arco de triunfo erigido en La Cavada en el año 1784, a la memoria del mencionado Rey, y precisamente para defender no el Real Astillero de Guarnizo cuya actividad ya había cesado, sino la Real Fábrica de La Cavada, que entonces se encontraba a pleno rendimiento.

Cabría también pensar que cuando se depositaron las monedas en el cimiento del reducto, no se tratase de su construcción original, sino de la reconstrucción de otro preexistente, en cuyo caso habría que remontar su origen a época más lejana.

El Cañón, símbolo glorioso de toda una época, fue perdiendo gradualmente con el tiempo su valor sentimental y afectivo. Hoy pertenece ya, como tantas otras cosas, al pasado, a la pequeña e intima historia local. *

(Crónica de Astillero, de Nemesio Mercapide)

 

Hablando de cañones, podemos citar a los cuatro cañones que se encuentran en el exterior junto a la Iglesia de Muslera y que son conservados como recuerdo de la historia de aquellos Reales Astilleros.

 

Cuando se terminó la construcción del paseo marítimos, el alcalde quiso colocar en sitio visible un cañón que recordarse a aquel que, durante siglos, había protegido a los Reales Astillero. Tuvo que mandar fundir uno bastante cochambroso, porque el autentico, el del siglo XVIII, había sido vendido años antes por diez pesetas a un chatarrero afortunado.

 















No hay comentarios:

Publicar un comentario