sábado, 29 de junio de 2013

ASTILLERO buques matriculados con este nombre




 
(Colección J.M. Blanquez)
 
 
 

De la historia naval mercante, nos aparece matriculados con el nombre de ASTILLERO, estos barcos que les quiero destacar.
 
 

Una de las naviera locales en importancia, de las que se constituyeron para dar avio a la exportación minera, fue la Compañia Montañesa de Navegación, fundada en el 28 de marzo de 1899.
Su flota se constituyó a base de vapores de porte medio, aptos para el tráfico, con acceso a los cargaderos cantábricos y a los terminales ingleses.
En ese mismo año 1899, adquirió cuatro buques con unas diez mil toneladas de peso muerto. Fueros estos el SAN SALVADOR, el ASTILLERO, el MATIENZO y el GUARNIZO.
El ASTILLERO entró el 8 de mayo de 1899, quedando terminado su expediente de abanderamiento en julio, al mando se encontraba don Fernando Gutierrez-Cueto. No era barco de primera mano, pero si totalmente nuevo, pues se habia construido en el año 1898, por A.Rodger & Co., tambien en Port Glasgow, para armadores britanicos con el nombre de OBSIDIAN. Era de 1.488 toneladas, caso de acero, de 76.5 m. de eslora por 10,5 m de manga, cargaba 2.200 toneladas y tenia estructura de cajas, con un pozo profundo en la bodega.
Estos buques efectuaban tráficos casi siempre en los mares de Europa y las rutas del mineral.
En el año 1903, existió la pintoresca regata de desafio cruzado entre el ASTILLERO y el CAMARGO. Mandaba primero don Salustiano Castro y el segundo don Teodoro Ruiz Gutiérrez. Salieron ambos buques juntos de Santander a Rotterdam; se esperaron en el Sardinero y a toque de silbo, se lanzaron rumbo a Ouessant. La regata tenia dos fases, puesto que ambos buques regresaban también juntos a casa. La prueba de ida la ganó el CARMAGO por cuatro horas de ventaja, en cambio la de regreso la ganó el ASTILLERO, con lo que las cosas quedaron en paz.
En ese mismo año, el ASTILLERO y con el mismo capitán, el 22 de octubre, en un viaje análogo de Santander a Rotterdam, alcanzado por un fuerte temporal en aguas del Mar del Norte, embarrancó sobre la costa holandesa. Afortunadamente pudo salir con ayuda de las mareas y por sus propios medios.
En 1907, el ASTILLERO en la boca de Rotterdam, era abordado en niebla por el vapor inglés TEAL, resultando con averias en la mura de babor, así regreso a reparar a Santander.
El 1 de febrero de 1913, el ASTILLERO salió de Santander para Ardrossan, en donde descargó. Allí su capitán recibió un aviso para proceder a Glasgow con objeto de tomar un completo de carbón para Burdeos y de paso recoger a los náufragos del PAULINA. Zarpó con 51 hombres al mando de don Mario Fernández.
El día 21 se recibió telegrama del capitán diciendo que a las doce y medía de la noche del día 17, el ASTILLERO, había sido abordado, habiendose ido a pique 35 millas al norte de Longship, perdiéndose totalmente.
El causante del accidente resultó ser la fragata francesa de tres palos ASONAGUE. Con su bauprés barrio totalmente el puente del vapor, rindiéndole el pago trinquete por las fogonadura y abatiéndole la chimenea, el bote auxiliar cuajo y a la altura de la bodega hay un boquete enorme en el costado.
El ASTILLERO se hundía por segundos, así que se dio orden de echar al agua las dos balleneras y en cada una de ellas los dos oficiales del ASTILLERO y del PAULINA. Al arriar una de ellas es destrozada contra el costado pareciendo casi todos sus hombres, excepto los que consiguieron asirse de las tiras.  Por fin se arrió el bote auxiliar y la otra ballenera. El segundo maquinista don Cirpiano Albéniz desciende a calderas para abrir las seguridades y evitar la explosión, sacrificándose voluntariamente por sus compañeros, cuando los botes se alejan y el ASTILLERO tumba violentamente sobre estribor, las calderas desahogaban bramando...
De los 51 hombres sólo pudieron ser salvador, 24 en la ballenera, fueron recogidos por el vapor Manisteee y tres en el auxiliar por el Chindwin, los llevaron todos a Liverpool.
Esta tragedia fue un golpe definitivo para la Compañía Montañesa de Navegación, quedado reducida a un único vapor el MATIENZO.
En 1916 se llevó a cabo la disolución de la compañia.
   
 

En 1928 se incorpora el vapor ASTILLERO al activo de la naviera LAFUENTE Y ELORZA. Se trata de un antiguo gánguil de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao, construido en Holanda en 1893, con el nombre de Vizcaya. Tenia 44,37 metros de eslora, 8,08 m. de manga. Se subastó en 1928 y se transformó en carguero con 398 toneladas, conservando la matricula de Bilbao y paso a la flota de Lafuente y Elorza.
En 1938 sufrió una colisión en aguas de la ría, con el mercante Galdames cerca de Zorroza.
En 1941 se vendió el ASTILLERO a Vicente Suarez, de Vigo y en su primer viaje con el nuevo armador, frente al puerto de Zumaya, fue abordado y hundido por un buque de guerra alemán que navegaba con las luces apagadas.

 
 

En los primeros años de vapor y en la epoca de la transición con la vela, existió matriculado el ASTILLERO, un extraño buque que, por 22.000 duros, fue comprado por Beascoechea y Carlos Urresti, del Astillero, en agosto de 1916.
Era el antiguo Marques de Amboage, uno de los vaporcitos de La Herculina que hacia el servicio entre Coruña y Ferrol desde 1903.
Tenía 154 toneladas, 35,3 m. de eslora y 6,3 m. de maga, dos bodegas y máquina de vapor.
El 24 de septiembre de 1916, llego a Santander para reconstrucción y transformación en carbonero por cuenta de sus nuevos armadores, quienes lo pusieron el nombre de ASTILLERO. En su primer viaje cuando iba de Santander a Gijón con mineral, el temporal lo echó contra la playa de Merón cuando intentaba entrar de arribada en San Vicente de la Barquera el 19 de noviembre de 1916. A pesar del esfuerzo de los remolcadores Zabal-Mendi y El Siglo, en los dias siguientes lar mar lo fue maltratando y aterrandolo. Un temporal de diciembre lo deshizo por completo.

     
 

La Junta Obra del Puerto en 1933 alquilan al puerto de Pasajes la grama Santander y los gánguiles ASTILLERO y SAN EMETERIO, donde realizaron una campaña de dragado hasta 1934, regresando despues a nuestra bahía y quedando en situación de amarre.
En 1940 se enajena el casco flotante del ASTILLERO. A este barco se le puso una de las calderas del antiguo remolcador Chita y tras una total transformación se convirtió en el mercante Mina Cantiquin, de la Naviera del Nalón. Su aspecto era curioso con dos puentes, popa redonda y proa ligeramente lanzada. El 4 de noviembre de 1951, navegando con mar gruesa por el Canal, embarrancó y se hundió en Black Head.

 

                               
Don Ignacio Vega Leguina adquiere el ASTILLERO y el GUARNIZO, dos barcos de casco azul claro y nombres hermosos que tanto dicen de la historia y de la tradición marinera.
El ASTILLERO procedente de la Naviera Alvarez de Aviles, lo adquirió en 1967. Se trataba del Gayarre.
El Gayarre se construyo en 1920 en Cádiz por Echevarrieta y Larrinaga, para la Cía. Naviera Bermeo, tuvo el nombre de Arichachu y tenía 3.453 toneladas, 104 metros de eslora, 14,55 m. de manga. Su construcción era muy solida, por el sistema de cajas o tres islas y se caracterizaba por llevar en la toldilla un par de "samsons".
En 1929 paso tambien a la Naviera Easo de San Sebastian y en 1941, a la de Alvarez. En 1967 vino a la matricula y aqui mismo en el Astillero, cambió la contraseña y la pintura.
El ASTILLERO realizaba el tráfico carbonero entre Asturias y los distintos puertos españoles.
Fue desguazado en 1974.

 

 

La Naviera Ignacio Vega Leguina, adquirio el buque gemelo Cabados recibió el nombre de Astillero, segundo también de ese nombre. Había sido construido en 1980 también por los Astilleros de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera para su propia naviera con el nombre de Duro-Ocho. Fue comprado en este caso por Marítima de Camargo pero parece que aunque ya tenía el nuevo nombre la operación no llegó a cerrarse, y que finalmente fue vendido en los primeros meses de 1986 a una naviera holandesa

        

 

Actualmente, desconocemos que barco matriculado tuviese el nombre de ASTILLERO, pero si existe en la ria de Astillero, un barquito pequeño con este nombre, de propiedad de Vicentín Garcia.
 
 
 
 
 
 
  

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