domingo, 10 de mayo de 2015

TROLEBUSES SANTANDER-ASTILLERO 1958-1975 (II)



colección familia Montoya





fotos cedidas por David Bradley





A primeros de octubre de 1960, don Joaquin Peñalosa viajó a Madrid, para, en unión con los directores de otras compañías interesadas (entre ellas la Compañía Santander-Astillero) entrevistarse con el Subsecretario de Industria, con el propósito de obtener los permisos necesarios para la importación de los trolebuses de la línea inglesa London Transport. En dicha reunión, el representante del gobierno indicó que, para agilizar la tramitación, resultaba conveniente que se solicitasen de forma conjunta todos los permisos de importación necesarios. Por ello, la Compañía del Tranvía de San Sebastián decidió, el 26 de octubre de 1960, solicitar 25 trolebuses, en lugar de los seis inicialmente previstos a título de prueba.

Además, Joaquin Peñalosa, fue nombrado coordinador de toda la operación por las restantes empresas interesadas.

De inmediato, Joaquín Peñalosa realizó las gestiones necesarias para lograr la definitiva autorización de la importación a España de los 125 trolebuses ofertados por la London Transport. Así, a finales del mes de diciembre de 1960, obtuvo el necesario permiso para su importación, autorización que expiraba el 10 de marzo de 1961, por lo que era urgente proceder a la inmediata materialización de la compra y del transporte hasta la Península Ibérica.

El 27 de febrero de 1961, llegaron al puerto de Santander, seis grandes trolebuses de dos pisos para la línea Santander-Astillero, procedentes de Londres, en un barco inglés con nombre español, el "Pozarica", que atracó en el muelle de Maura.

En la mañana del 28,  fueron desembarcados los seis trolebuses.






Estos trolebuses que la Compañía de Trolebuses Santander-Astillero había adquirido en Londres, formaban parte de un pedido general de casi un centenar, que en esos últimos días habían llegado para Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Cádiz y Tolosa. Se trataba de trolebuses usados, que durante ocho o diez años, habían estado circulando por la capital londinense.

Al parecer, en Londres estaban sustituyendo los actuales 4.000 trolebuses por autobuses, ya que éstos tenían una mayor independencia en la circulación. Estas sustituciones las estaban haciendo periódicamente y como consecuencia, dado el buen estado en que se encontraban dichos trolebuses, después de una repaso general, los subastaban.

Los seis llegados a nuestro puerto, costaron unas 300.000 pesetas cada uno -su precio de nuevos es de dos millones- y vinieron en muy buen estado, ya que hacía tres meses, fueron sometidos a una revisión total, colocándoles hasta diferenciales nuevas. Fueron pintados tanto interior como exteriormente y tapizados de nuevo. Hasta tal punto vinieron en estado de entrar en servicio, que para su puesta en línea sólo precisaban ponerles nuevas ruedas, pintarles de nuevo exteriormente en rojo y cambiarles a la derecha, la entrada y escalera de acceso al piso superior, ya que ambas estaban situadas en la parte posterior izquierda, de acuerdo con las normas de tráfico en Inglaterra.

Son de la marca "A.E.C". tipo "Metropolitan Wickers", dotados de un equipo eléctrico idéntico al de las modernas locomotoras de la Renfe.

Cada trolebús pesa diez toneladas, tiene seis ruedas, diez metros de largo y una capacidad para cien o más viajeros, de los cuales pueden ir sentados cuarenta en el piso superior y treinta en el inferior. Son amplios y cómodos y tienen autonomía para dos kilómetros y unas baterías con duración para ocho años.

Apenas atracado en el muelle el barco Pozarica, subieron a bordo el presidente del Consejo de Administración y gerente de la Compañía de Trolebuses Santander-Astillero, don Manuel Lafuente, quien se manifestó:

"Que con estos seis y los cinco que actualmente existen, nos hemos adelantado a cubrir, no sólo las necesidades actuales, sino las que pueda haber en los próximos cinco años.

Empezarían a entrar en servicio tan pronto como sean pintados de color rojo y se les cambie la entrada y escalera de acceso. Pero si la Jefatura de Obras Públicas nos autoriza, para realizar viajes directos, sin parada alguna a lo largo del trayecto, esperemos ponerlos en servicio para las próximas fiestas de San José."

En principio pensaron en pintarles de gris, igual que los otros cinco trolebuses MAN. Pero, al final, terminaron pintándoles en rojo a los once vehículos.

"Actualmente salen de las cabeceras de línea cada veinte minutos; estos intervalos serán de quince minutos, aumentándose los vehículos en servicio en las horas punta y en los días de mayor aglomeración de viajeros. Puestos los once trolebuses en línea pueden hacerse salidas cada seis minutos, llegando a transportar 27.300 viajeros durante una jornada entre Santander y Astillero en el recorrido completo.

Se ha pensado alargar la línea actual, para ello, tienen solicitado llegar la línea hasta Pedreña por Heras, pero ahora al iniciarse la construcción del nuevo puente entre Astillero y Pontejos, se ha pedido modificar dicho recorrido a través de dicho puente, por Pontejos, Gajano, Rubayo, Elechas y Pedreña, acercándose notablemente a los vecinos de aquella zona hacia la capital, que así quedarán a media hora sino que, además, se les facilitará un medio de transporte rápido, cómodo y continuado."

Este proyecto al final no quedo realizado.

"También confirmo en montar otra subestación rectificadora con lo que duplicarían la potencia de la actual, pasando de los 500 a los 1.000 kilowatios.

Más, construir nuevos apeadores en aquellos lugares del recorrido que mayor número de viajeros acogen para hacerles más cómoda la espera."

El 17 de julio de 1961, a la una y media de la tarde y en la estación-cochera que la Compañía Trolebuses Santander-Astillero, S.A. tiene establecida en Muriedas, se efectuó por el excelentísimo señor obispo administrador apostólico de la diócesis, la bendición de los nuevos vehículos, siendo asistido por el párroco de Muriedas, don Joaquin Palacios. Asistieron a esta inauguración el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, excelentísimo señor don José Elorza Aristorena; el vicepresidente de la Diputación, don Fernando Barreda Ferrer de la Vega; el delegado de Hacienda, don Gustavo Velayos; el fiscal jefe de la Audiencia, don Antonio Fernández Divar; el ingeniero jefe de Obras Públicas, don Evaristo Lavín del Noval; el ingeniero jefe de Industrias, don Mauricio Lasso de la Vega; el alcalde de Camargo, doctor don Leandro Valle; el alcalde de Astillero, don Alberto Manchado; el director del Banco de Bilbao, don Santiago Barbier; el teniente coronel de la Guardia Civil, don José Fontana y otras autoridades.

Las autoridades y acompañantes fueron cumplimentados a su llegada por el presidente del Consejo de Administración, don Manuel de Lafuente; el vicepresidente, don José Vidal de la Peña, y vocales, don Alberto Manchado, don José López Tafall Barcena, don Santiago Barbier Varona y don Jesús Cervera Alonso, y secretario abogado de la empresa, don José María Blanco Martinez.

Terminada la bendición, autoridades e invitados pasaron a dos de estos trolebuses, procediendo, a la inauguración de los nuevos vehículos, haciendo un recorrido desde Muriedas a Astillero y regresando seguidamente a Santander.

Se elogió a la empresa por esta ampliación de servicios, que es el primero que se pone en circulación en España de trolebuses de dos pisos.

Acertada labor de la dirección del Consejo de Administración, por la gran mejora sin regatear los cuantiosos gastos que ha supuesto. Ello habría de repercutir en la mayor facilidad de desplazamiento de cuantas personas viven en una zona tan eminentemente industrial como es la que recorre esta línea.

Entre las nuevas mejoras que esta empresa ponía en beneficio del público, destacaba la que repercutiría en una frecuencia de salidas de coches, consistente en horario de cabeceras de línea de Santander-Astillero, cada quince minutos: en otros casos, cada diez e inclusive en casos de gran afluencia, en horas punta, ésta sería cada siete minutos.

Terminados todos los actos, la empresa reunió en los salones del Hotel Real a sus invitados, obsequiándoles con un almuerzo íntimo, al final del cual nuestra primera autoridad civil, señor Elorza Aristorena pronunció unas palabras, felicitando y exaltando a esta empresa privada por la nueva mejora de servicio público.

Estos trolebuses fueron retirados en el año 1975 y uno de ellos, el número 8, fue comprado por el Museo de Trolebuses de Sandtotf, en Inglaterra, donde fue totalmente restaurando a su estado original y está en uso con el nombre de London 1812.

A partir de esa fecha, los trolebuses fueron sustituidos por autobuses dirigidos por la Compañía de Trolebuses de Santander-Santander y ya posteriormente, en los años 80, pasaron a ser propiedad de la Sociedad Turismo y Transportes (Turytrans).











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